El Gobierno exime de IRPF las ayudas por la DANA tras la insistencia de la Generalitat Valenciana

José Antonio Rovira, conseller de Economía, celebra la exención del IRPF para las ayudas por la DANA, pero critica la tardanza del Gobierno central y su impacto en la declaración de 2024.

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Conseller Rovira.
Conseller Rovira.

El Gobierno de España ha dado un giro en su política fiscal, decidiendo finalmente eximir del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) las ayudas destinadas a los damnificados por la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA). Esta medida, largamente esperada por la Generalitat Valenciana, ha sido recibida con una mezcla de alivio y crítica por parte del conseller de Economía, Hacienda y Administración Pública, José Antonio Rovira. Según Rovira, esta rectificación del Ejecutivo central llega como resultado directo de la persistente demanda del president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, quien elevó la petición directamente al presidente Pedro Sánchez.

Aunque el conseller ha calificado la decisión como una medida «de justicia», no ha dudado en señalar que «llega tarde». La principal objeción radica en que, para la declaración de la renta de 2024 (correspondiente al ejercicio fiscal de 2023), estas ayudas sí fueron gravadas, generando una carga económica adicional para miles de familias y particulares que ya se encontraban en una situación de vulnerabilidad extrema tras los estragos causados por la DANA. Esta incongruencia ha sido un punto central en la crítica de Rovira, quien ha cuestionado la razón por la cual el Gobierno no actuó con la misma celeridad y voluntad política en el ejercicio anterior.

La exención del IRPF para las ayudas DANA

La decisión de eximir del IRPF las ayudas por la DANA representa un cambio significativo en la política fiscal del Gobierno central. Hasta ahora, estas compensaciones, vitales para la recuperación de los afectados por desastres naturales, eran consideradas como un incremento patrimonial y, por tanto, sujetas a tributación. La Generalitat Valenciana, a través de su Conselleria de Economía y Hacienda, había defendido enérgicamente la necesidad de esta exención para no añadir una carga fiscal a quienes ya habían sufrido pérdidas materiales y personales considerables.

La medida busca aliviar la presión económica sobre los ciudadanos que recibieron apoyo para reconstruir sus vidas y propiedades tras los episodios de lluvias torrenciales. La exención implica que los beneficiarios de estas ayudas no tendrán que incluir los montos recibidos en su base imponible del IRPF, lo que se traduce en un ahorro fiscal directo y un mayor margen para la recuperación.

Críticas a la tardanza y la voluntad política

Para el titular de Hacienda de la Generalitat, la capacidad del Gobierno para implementar esta exención ahora demuestra que «solo hacía falta voluntad política». La pregunta que resuena en el ámbito autonómico es «por qué el Gobierno sí ha podido hacerlo este año y saca pecho de ello y en cambio no lo hizo en la renta de 2024». Esta reflexión subraya la percepción de que la decisión anterior fue una omisión evitable que perjudicó a los ciudadanos más afectados por la catástrofe natural.

La tributación de estas ayudas en la declaración anterior resultó «incomprensible» para Rovira, ya que impuso una carga fiscal inesperada sobre aquellos que ya habían sufrido «pérdidas significativas». La naturaleza de las ayudas por la DANA es precisamente mitigar el impacto económico de desastres naturales, y su gravamen contradecía el espíritu de apoyo y recuperación. La Generalitat Valenciana había abogado desde el primer momento por la exención total de estas compensaciones, considerándolas un apoyo esencial y no un incremento patrimonial sujeto a impuestos.

El papel de la Generalitat y sus demandas

El conseller ha enfatizado que el cambio de criterio del Gobierno central no solo atiende a la petición formulada por el president Juanfran Pérez Llorca el pasado mes de diciembre, sino que también «reconoce que su decisión en la renta de 2024 fue inadecuada». Esta petición formaba parte de un amplio paquete de 100 propuestas que el jefe del Consell presentó a Pedro Sánchez, buscando soluciones y mejoras para la Comunitat Valenciana en diversas áreas, incluyendo la fiscalidad de las ayudas por catástrofes.

Rovira ha sido categórico al afirmar que «la conclusión está clara: el Gobierno podía haber declarado las ayudas de la Generalitat por la dana exentas el año pasado si hubiera querido, igual que lo ha hecho ahora». Además, ha criticado la forma en que se ha gestionado esta exención, señalando que «se demuestra también que podía hacerlo sin necesidad de incluir esta medida en un decreto ómnibus junto a medidas que no tenían nada que ver». Esta observación sugiere una falta de transparencia o una estrategia política en la inclusión de la medida dentro de un paquete legislativo más amplio y heterogéneo.

En definitiva, la exención del IRPF para las ayudas de la DANA representa un avance significativo para los damnificados, aliviando una carga fiscal injusta. Sin embargo, la controversia persiste en torno a la demora en su aplicación y la aparente falta de voluntad política inicial. La Generalitat Valenciana, a través de sus representantes, continuará vigilante para asegurar que las políticas fiscales respondan de manera ágil y justa a las necesidades de sus ciudadanos, especialmente en momentos de crisis y recuperación.