Castellón fue este jueves escenario de un doble mensaje político y solidario. El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, aprovechó la inauguración del XXIX Congreso de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) para desgranar ante S.M. la Reina Sofía una batería de compromisos sociales que, según el Consell, marcarán un antes y un después en la lucha contra la exclusión en la Comunitat Valenciana. No era un escenario cualquiera: el congreso reúne a representantes de los 54 bancos de alimentos de España y este año coincide además con el 30.º aniversario del Banco de Alimentos de Castellón.
Un apoyo que se triplica
El dato más concreto y contundente de la intervención de Pérez Llorca fue económico. El Govern valenciano ha reforzado este ejercicio el apoyo a los bancos de alimentos con más de 455.000 euros en subvenciones directas, una cifra que triplica la dotación destinada en 2024. Para entender la magnitud del salto, basta con hacer la operación inversa: el año pasado se destinó, como máximo, algo más de 150.000 euros. En política social, triplicar una partida en un solo ejercicio es una señal difícil de ignorar.
Estas ayudas se canalizan a través de programas específicos de lucha contra la pobreza y de líneas financiadas también mediante el 0,7% del IRPF, lo que vincula la inversión directamente a la voluntad fiscal de los ciudadanos. El president las defendió como parte de "un modelo basado en la transparencia y la eficacia".
"Una red silenciosa, pero imprescindible", fue como Pérez Llorca definió a los bancos de alimentos en su discurso, subrayando su capacidad para actuar "donde en ocasiones la administración no puede llegar sola". La frase resume bien una tensión que cualquier gestor público conoce: los recursos del Estado tienen límites burocráticos que las organizaciones civiles, con frecuencia, saben sortear mejor.
28.000 personas y un programa europeo de primera necesidad
Más allá del apoyo a la red de bancos de alimentos, Pérez Llorca puso en valor el Programa Básico de Alimentos y Bienes de Primera Necesidad, dotado con 17 millones de euros anuales procedentes del Fondo Social Europeo. Este programa beneficiará este año a cerca de 28.000 personas, con especial atención a los menores en situación de pobreza infantil, uno de los colectivos más invisibles en los debates sobre exclusión social.
A eso se suman nuevas ayudas dirigidas a la maternidad vulnerable y a entidades locales y organizaciones sociales que trabajan contra el sinhogarismo, con una inversión conjunta superior a los 4 millones de euros. Son cifras que, sumadas, dibujan un mapa de intervención social más amplio de lo habitual en los últimos años en la Comunitat.
El president también reivindicó la aprobación por unanimidad en Les Corts Valencianes de tres leyes que, según su lectura, refuerzan el marco de protección social: la nueva Ley del Voluntariado, la Ley de Accesibilidad Universal y la Ley de Perros Guía. Que estas normas hayan salido adelante con el respaldo de todos los grupos parlamentarios no es un detalle menor: en el clima político actual, la unanimidad es casi una rareza.
Octubre: llega la nueva Renta Valenciana de Inclusión
El anuncio más esperado llegó al final de su intervención. Pérez Llorca confirmó que en octubre de 2025 entrará en vigor la nueva Ley de la Renta Valenciana de Inclusión. La clave de la nueva norma no es solo la prestación en sí, sino una modificación estructural que cambia las reglas del juego para sus beneficiarios: la nueva ley permitirá compatibilizar el cobro de la prestación con el acceso al empleo, algo que la normativa anterior no contemplaba con suficiente flexibilidad.
Este cambio ataca de frente lo que los economistas y trabajadores sociales llevan años denunciando como "la trampa de la pobreza": el mecanismo perverso por el que acceder a un trabajo suponía perder la ayuda, generando un desincentivo real para la inserción laboral. Romper ese círculo es, técnicamente, más complicado de lo que parece, y políticamente más necesario de lo que a veces se reconoce.
"La pobreza no es una cifra ni una estadística, sino una realidad que interpela directamente a nuestra conciencia colectiva" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
El congreso, un espejo de la solidaridad organizada
El encuentro tiene como objetivo abordar cuestiones relacionadas con la movilización de recursos, la distribución equitativa de alimentos y la cooperación entre entidades benéficas dedicadas a combatir la pobreza y el desperdicio alimentario. Un debate que, lejos de ser abstracto, tiene consecuencias directas en los frigoríficos de miles de familias valencianas.
El proyecto del 'Carro Solidario', inaugurado también durante los actos del congreso, es una apuesta del Banco de Alimentos para ayudar a que las familias y personas más vulnerables puedan elegir los productos que necesitan con un sistema de puntos, en lugar de recibir lotes cerrados. Un sistema ideado para acabar con las conocidas como 'colas del hambre' que tanto estigmatizan a quienes, en algún momento de su vida, necesitan una ayuda.
Pérez Llorca cerró su intervención con una frase que mezcla gratitud y ambición: expresó su deseo de que algún día estos congresos se celebren "únicamente para recordar, en pasado, el trabajo realizado desde la solidaridad". Una aspiración que, a la vista de los datos actuales de pobreza en España, suena más a horizonte lejano que a promesa cumplida. Pero quizás ese es, precisamente, el tipo de objetivo que merece la pena seguir persiguiendo.


