El presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, eligió la lonja del Puerto de Santa Pola para lanzar un mensaje claro al sector pesquero: el Consell ha incrementado casi un 40% su presupuesto para la pesca respecto al ejercicio anterior, superando los 30 millones de euros en inversiones que abarcan desde la modernización de la flota hasta el autoabastecimiento energético de los puertos. Una apuesta económica que llega en un momento especialmente delicado para unas comunidades costeras que, en los últimos 15 años, han visto reducir su flota casi en un tercio.
Acompañado por el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, y el patrón mayor de la cofradía, José López Chacopino, Pérez Llorca presenció la subasta de pescado y se reunió con el cabildo de la cofradía. No fue una visita de cortesía. El sector pesquero valenciano atraviesa un presente y un futuro inciertos, pero más allá de su peso en el PIB, resulta esencial por su valor estratégico, su importancia alimentaria y su arraigo en las poblaciones costeras. Ese contexto convierte cada euro invertido en una señal política difícil de ignorar.
Fondos europeos para una pesca más sostenible
Uno de los anuncios más concretos de la jornada fue la activación de las ayudas del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura (FEMPA) 2021-2027. Los trabajadores del mar de la Comunitat Valenciana ya pueden solicitarlas, y el importe total para el período 2026-2029 superará los 16 millones de euros, distribuidos en tres grandes bloques:
- 5 millones de euros destinados a fomentar la pesca sostenible.
- 10,9 millones de euros para actividades sostenibles de acuicultura —el cultivo y la crianza controlados de organismos acuáticos como peces, moluscos o crustáceos—.
- 300.000 euros para campañas de promoción y mejora de la comercialización de productos pesqueros y acuícolas.
La acuicultura, históricamente vista como una alternativa a las restricciones de la flota tradicional, se lleva la parte del león de esta financiación. No es casual: el sector ha estado sometido a una creciente presión, con reducción de días de actividad, incremento constante de los costes de explotación y una exigencia normativa cada vez mayor a nivel europeo. Apostar por su diversificación es, en buena medida, apostar por su supervivencia.
Santa Pola, un puerto que necesita obra
Pérez Llorca destacó la importancia estratégica del Puerto de Santa Pola como una de las instalaciones pesqueras más relevantes del Mediterráneo. Pero reconocer ese papel implica también asumir sus necesidades. En abril arrancaron obras de mejora urgente dotadas con 500.000 euros hasta final de año, centradas en la renovación de atraques, el refuerzo del cantil de la lonja y el reasfaltado de diversas zonas.
Esta actuación es solo el primer capítulo. A ella se sumarán otras iniciativas cofinanciadas con el Fondo Europeo de Pesca, que incluyen la renovación y ampliación de las tomas de luz y agua del puerto pesquero, la mejora del sombraje en la zona de tendido de redes y la instalación de un pantalán específico para la flota artesanal, que permitirá separar a estas embarcaciones de los ferris con destino a la isla de Tabarca. Una convivencia que, hasta ahora, no siempre ha resultado cómoda.
Los puertos de la Generalitat, autosuficientes energéticamente este verano
Más allá de la pesca en sí, la visita dejó otro dato llamativo: los puertos de la Generalitat son ya energéticamente autosuficientes este verano. El hito se alcanzó tras culminar la instalación de casi 1.400 módulos fotovoltaicos en el conjunto de la red portuaria, con una inversión superior al millón de euros procedente de fondos europeos. En el caso concreto de Santa Pola, se acaban de poner en marcha 180 paneles solares con una inversión de más de 240.000 euros que ya contribuyen al autoabastecimiento energético de la actividad portuaria.
El giro hacia la energía solar en instalaciones que, por su naturaleza, consumen electricidad durante todo el año —cámaras frigoríficas, equipos de carga, iluminación de lonjas— no es un detalle menor. Es un cambio que reduce costes operativos y mejora la competitividad de unas infraestructuras que sostienen, día a día, la economía de docenas de comunidades costeras.
Un tejido humano que también cuenta
En 2022, la flota pesquera de la Comunitat Valenciana representó el 6,02% de la flota española, ocupando el quinto puesto en el ranking nacional. Detrás de esa cifra hay personas, historia y cultura. Pérez Llorca lo subrayó al cerrar su visita, poniendo en valor el trabajo de las 22 cofradías de pescadores, la veintena de lonjas y la flota de medio millar de embarcaciones profesionales que operan en la Comunitat. Las regulaciones más estrictas sobre capturas y el aumento del precio del combustible han hecho que en los últimos 15 años la actividad pesquera se haya reducido casi en un tercio respecto a lo que representaba en 2008. En ese contexto, la lonja no es solo un mercado: es el corazón visible de una forma de vida que el Consell afirma querer preservar con presupuesto, fondos europeos y, ahora también, con energía del sol.


