Hay circuitos que acogen carreras. Y hay circuitos que acogen historia. El Circuit Ricardo Tormo, en Cheste, pertenece a esa segunda categoría, y acaba de recibir una confirmación que lo ratifica: Moto GP Sports Entertainment Group, la empresa organizadora del Mundial de MotoGP, ha confirmado que Valencia volverá a acoger la última prueba del Campeonato del Mundo de Motociclismo en 2027, manteniendo así su rol como escenario del gran final de la temporada.
Un aval para la Comunitat Valenciana
La noticia no ha pasado desapercibida en el Palau de la Generalitat. El president Juanfran Pérez Llorca ha valorado la confirmación como algo que va más allá del motor y los neumáticos.
"Seguir albergando la última prueba de MotoGP en 2027 es un claro reconocimiento a cómo se organizan los eventos deportivos en la Comunitat Valenciana" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
El jefe del Consell también ha querido destacar el trabajo de los responsables deportivos de la Generalitat y de todos quienes hacen posible que la tierra valenciana se mantenga como lo que él mismo ha denominado "el epicentro de la organización de eventos a nivel mundial". No es una frase hecha: el circuito de Cheste lleva décadas compitiendo con las grandes plazas del deporte internacional, y cada año lo revalida.
Un clásico del final de temporada con décadas de historia
El Gran Premio de la Comunitat Valenciana celebró su primera edición en septiembre de 1999, y desde entonces ha protagonizado cada año una de las citas del Mundial, con la única excepción del pasado 2024, cuando la trágica dana que arrasó parte de la provincia impidió su celebración en Cheste y obligó a trasladarlo al Circuit de Catalunya bajo el nombre de Gran Premio de la Solidaridad.
En ese cuarto de siglo largo, las gradas de Cheste han sido testigo de momentos que ya forman parte de la memoria colectiva del motociclismo. Desde 1999, Valencia ha sido escenario de momentos históricos del motociclismo internacional, como la primera victoria de Sete Gibernau en 2001 o el título del norteamericano Nicky Hayden en 2006 ante Valentino Rossi. En 2022, la última vuelta del campeonato se decidió allí mismo, cuando Francesco Bagnaia conquistó su primer título de MotoGP arrebatándoselo a Fabio Quartararo. Ese tipo de desenlaces no se olvidan.
El piloto con más victorias en el circuito valenciano es Dani Pedrosa, con siete triunfos, una cifra que por sí sola dice mucho del magnetismo que el trazado ejerce sobre determinados pilotos. El evento se ha convertido en una referencia para los más de 120.000 aficionados que llenan las gradas y para los pilotos que disfrutan de las exigencias técnicas del trazado.
La cuenta atrás para noviembre de este año
Pero antes de pensar en 2027, hay un gran premio inminente. El Gran Premio Motul de la Comunitat Valenciana pondrá el broche final al Mundial de MotoGP este año el 22 de noviembre. Tres días de competición —del 27 al 29 de noviembre, según el calendario previsto— en los que el trazado de Cheste volverá a convertirse en un imán para aficionados de toda Europa.
La confirmación de que ese papel se prolongará hasta 2027, al menos, no es solo una buena noticia para los moteros. Es también una señal de que la Comunitat Valenciana ha sabido convertir un circuito en algo más que una infraestructura deportiva: en un símbolo de capacidad organizativa que el propio campeonato más visto del mundo en dos ruedas reconoce edición tras edición. Pocos avales tienen más peso que ese.


