Tocar un instrumento o bailar no siempre sigue el camino marcado por las aulas de un conservatorio. Hay quienes han aprendido por su cuenta, quienes abandonaron los estudios reglados a medio camino y quienes, sencillamente, prefieren demostrar lo que saben ante un tribunal antes que recorrer el itinerario oficial curso a curso. Para todos ellos, la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana acaba de abrir una puerta: la convocatoria de las pruebas para la obtención directa de los Certificados de Enseñanzas Elementales de Música y de Danza de 2026.
Quién puede presentarse y dónde inscribirse
La convocatoria se extiende a todos los conservatorios y centros autorizados de la Comunitat Valenciana. Puede presentarse cualquier persona que aspire a obtener el Certificado de Enseñanzas Elementales de Música o de Danza, con independencia de su edad, lo que convierte estas pruebas en una vía especialmente relevante para adultos que en su día no completaron el grado elemental, o para estudiantes autodidactas que nunca pisaron un conservatorio de forma oficial.
Las personas aspirantes deberán formalizar su solicitud directamente en la secretaría del centro donde deseen examinarse. El plazo de inscripción permanecerá abierto desde el 22 de mayo hasta el 5 de junio. Una vez cerrado ese periodo, los centros revisarán las solicitudes y publicarán las listas provisionales de admitidos el día 8 de junio. Quienes queden excluidos dispondrán de un breve margen de subsanación —del 9 al 11 de junio— antes de que se hagan públicas las listas definitivas el 12 de junio.
Las pruebas: qué se examina en Música y en Danza
Los exámenes se celebrarán entre el 15 y el 22 de junio de 2026, en un calendario que coincide con el proceso ordinario de admisión para este tipo de enseñanzas. No se trata de trámites aislados, sino de un engranaje que la administración ha sincronizado deliberadamente para simplificar la gestión en los propios centros.
En el caso de la Música, la prueba se articula en dos bloques bien diferenciados: uno de práctica instrumental —que incluye tanto interpretación como lectura a primera vista— y otro dedicado al lenguaje musical. Es decir, no basta con tocar bien; el candidato también deberá demostrar que entiende lo que toca, que puede leer una partitura sin haberla visto antes y que maneja los fundamentos teóricos de la disciplina.
La modalidad de Danza exige, si cabe, una evaluación más diversificada. La prueba específica se divide en tres apartados sobre los contenidos de cuarto curso: Danza académica, Capacidades específicas y Expresión musical y rítmica. Tres ejes que no solo miden la técnica corporal, sino también la musicalidad y la capacidad expresiva del aspirante. Las enseñanzas artísticas de música y danza tienen como finalidad proporcionar una formación artística de calidad y garantizar la cualificación de los futuros profesionales de la música y de la danza.
Resultados, reclamaciones y expedición del título
Tras la publicación de los resultados provisionales, los participantes dispondrán de tres días hábiles para solicitar una revisión de sus calificaciones. Una vez resueltas las reclamaciones de forma oficial, los centros publicarán las actas definitivas de la convocatoria. El proceso, en ese sentido, replica la lógica garantista de cualquier proceso selectivo público: nadie se queda sin la posibilidad de impugnar una nota que considere injusta.
Quienes superen los ejercicios podrán solicitar la expedición oficial del certificado en la secretaría del centro donde se hayan examinado. Y aquí conviene no confundir: este título acredita la superación de las competencias propias de las enseñanzas elementales, pero no exime de la prueba de acceso a las enseñanzas profesionales. Dicho de otro modo, obtener el certificado elemental no abre automáticamente la puerta al grado profesional. Son dos peldaños distintos de una escalera que requiere superar cada tramo por separado.
En un territorio como la Comunitat Valenciana, con una tradición musical y escénica profundamente arraigada —desde las bandas de música de los pueblos hasta las escuelas de danza que pueblan cada capital de comarca—, el sistema educativo distingue entre el grado elemental y el grado profesional de estas enseñanzas artísticas, siendo ambos parte del sistema reglado oficial. Esta convocatoria representa, para muchos aspirantes, la oportunidad de regularizar y acreditar formalmente una trayectoria artística que, en muchos casos, lleva años construyéndose fuera de los cauces institucionales.


