Maldita dulzura la tuya, Vetusta Morla: Pucho incendia el Roig Arena

La banda madrileña debuta en el Roig Arena con más de 14.000 asistentes, nuevas composiciones y una actuación arrolladora que culmina con sus canciones más emblemáticas

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Vetusta Morla al Roig Arena
Vetusta Morla al Roig Arena
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Vetusta Morla ha vuelto a los escenarios y Valencia ha sido una de las primeras ciudades en comprobar que la banda madrileña no ha perdido ni un ápice de fuerza. Más de 14.000 personas llenaron este viernes el Roig Arena para reencontrarse con un grupo que, después de dos años de parón, ha regresado con nuevas canciones, ganas de carretera y muchas cosas que decir. Sobre todo, Pucho, que volvió a demostrar que lo suyo va mucho más allá de cantar.

El vocalista se adueñó del escenario desde los primeros compases. De espaldas al público durante el arranque, con «Mi colección de duelos», «Bailar en Beirut» y «De alguna forma», Pucho fue calentando una noche que alternó los sonidos de la nueva etapa de la banda con los temas que han convertido a Vetusta Morla en uno de los nombres imprescindibles del indie español. La publicación de «Bailar en Beirut» ese mismo viernes y la interpretación de otras composiciones inéditas dejaron claro que el grupo no ha regresado únicamente para mirar atrás.

Pero si algo marcó el concierto fue la personalidad arrolladora de su cantante. Pucho apenas dio tregua: recorrió el escenario, se retorció al ritmo de la música y se entregó físicamente a cada interpretación, mientras la banda sostenía una actuación que superó las dos horas. Había energía, había oficio y, sobre todo, esa sensación de que el cantante no sabe salir a un escenario sin dejarse algo en el intento.

Canciones para no mirar hacia otro lado

En uno de los momentos más significativos de la noche, Pucho se dirigió al público para explicar el sentido de esta vuelta. La música, vino a decir, también sirve para responder a lo que sucede fuera de los escenarios. Y no se quedó en una declaración genérica: mostró su apoyo a Palestina, reclamó un pacto de Estado firme contra el cambio climático y recordó las movilizaciones por el derecho a la vivienda.

El cantante hizo referencia a los desastres naturales y, a los incendios que arrasan el territorio. También reivindicó las acampadas y a quienes salen a la calle para exigir una vivienda digna. «Gente sin casa ni casa sin gente», defendió ante un público que respondió con aplausos. En un momento en el que muchos artistas optan por mantener sus opiniones al margen del espectáculo, Pucho eligió expresarse con claridad y recibió una ovación que fue más allá de la celebración musical.

El discurso no desplazó a las canciones. Al contrario, se integró en una actuación que encontró en el repertorio conocido algunos de sus momentos más celebrados. «La deriva», «Golpe maestro», «Maldita dulzura», «Mapas», «Finisterre», «Valiente» y «La cuadratura del círculo» fueron levantando al público y recordando por qué las canciones de Vetusta Morla han acompañado a varias generaciones de seguidores.

La banda también estrenó «No dirás que no» y reservó «El campo de violín» para el bis, dos adelantos de una etapa creativa que todavía está por descubrir. Hubo pasajes más eléctricos y otros de carácter acústico, con algún momento en el que la voz de Pucho acusó el esfuerzo, pero la intensidad general de la actuación terminó imponiéndose.

Un regreso que mira hacia delante

Entre las referencias a Robe Iniesta y el recuerdo a Federico García Lorca, a quien definió como «nuestro poeta vilmente asesinado hace 90 años», Vetusta Morla fue construyendo una noche que no se limitó a celebrar el reencuentro con sus seguidores. Había nuevas canciones por presentar, una trayectoria que reivindicar y una mirada crítica sobre el presente que la banda no quiso esconder.

«Consejos de sabios», «Copenhague» y «Los días raros» pusieron el broche final a un concierto que dejó al Roig Arena entregado. Dos años después, Vetusta Morla vuelve a la carretera con la energía intacta y con Pucho al frente, convertido en el centro de gravedad de una banda que no necesita elegir entre hacer bailar a miles de personas y decir en voz alta lo que piensa.