'Entre els nostres' pone rostro a dos historias de superación que han encontrado en la Comunitat Valenciana su lugar en el mundo

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Bin HUi
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Este viernes 7 de agosto, a las 21:45 horas, llega un nuevo capítulo de Entre els nostres, el programa de À Punt que comparte historias de personas que llegaron a la Comunitat Valenciana desde otros países y que hoy ya son uno de los nuestros. Este es el hilo conductor del espacio que presenta María José Berbegall, que durante una década ha recorrido el mundo como reportera acercándonos los testimonios de los valencianos que viven fuera de la terreta.

Un maestro de los arroces que llegó desde China

El primer protagonista es Binhui Jiang, que llegó a Valencia en 2004 siguiendo el camino que décadas antes habían emprendido otros vecinos de su pueblo. Lo que comenzó como una aventura para construir un futuro mejor se ha convertido en una historia de plena integración.

Emprendedor y apasionado de la gastronomía valenciana, Binhui ha hecho de los arroces su gran especialidad. Sus platos le han valido importantes reconocimientos en concursos gastronómicos, entre ellos un segundo puesto en un prestigioso concurso internacional de paella valenciana, así como galardones en especialidades tan emblemáticas como la fideuà, el arroz amb fesols i naps o el all i pebre. Su familia, el Valencia Basket y la pilota valenciana forman también parte de una vida profundamente arraigada a la cultura valenciana.

Vanessa: reconstruirse y volver a empezar

El segundo reportaje nos traslada hasta Agost, donde vive Vanessa, nacida en el antiguo Congo Belga y ciudadana del mundo tras haber residido en distintos países y trabajado como controladora del tráfico aéreo en aeropuertos internacionales.

Después de superar momentos personales muy difíciles y convivir con un diagnóstico de cáncer, decidió establecerse en el pueblo donde años antes había echado raíces su padre. Allí ha encontrado una nueva forma de vivir, implicada en la vida cultural, enamorada de la cerámica y convertida en una vecina muy querida. Acoger a viajeras de distintas nacionalidades le ha permitido seguir abriéndose al mundo sin salir de casa, mientras afronta la enfermedad con optimismo y una admirable actitud ante la vida.