Carlos Montilla (Festivales Territorio): “En Nómade y Bobal la música es importante, pero no lo es todo”

El director defiende un modelo de festival que combina conciertos con gastronomía, territorio y experiencias, alejándose de los grandes formatos masivos

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Un concierto del Festival Nómade (Nómade Ontinyent Alforins)
Un concierto del Festival Nómade (Nómade Ontinyent Alforins)

La música vuelve a recorrer el interior valenciano con propuestas que miran más allá del escenario. Nómade Ontinyent–Terres dels Alforins celebrará su quinta edición del 1 al 4 de mayo, abriendo temporada con su mezcla de conciertos, vino, gastronomía y patrimonio en distintos puntos de la comarca. Unos meses después, será el turno de Tierra Bobal Fest, que del 26 al 28 de junio llevará su formato a Utiel-Requena, en un año especialmente significativo para la zona, con Requena como Ciudad Española del Vino 2026.

Ambos festivales forman parte de Festivales Territorio, un proyecto que lleva años apostando por otra manera de hacer las cosas: sin grandes recintos ni aglomeraciones, y con la idea de que quien asista no solo vaya a ver conciertos, sino que descubra el lugar en el que se celebran.

Hablamos con Carlos Montilla, director del proyecto, sobre cómo se construyen estos festivales, el papel de los artistas, los retos de mantener este modelo y por qué cada edición es diferente a la anterior.

Carlos Montilla en Culturon 2024
Carlos Montilla en Culturon 2024


Festivales Territorio han ido consolidando un modelo muy propio. Para empezar, ¿qué los hace diferentes frente a otros festivales musicales?

Creo que hay varios elementos que nos singularizan. Uno de ellos es que para nosotros menos es más: entendemos el festival desde la libertad, la no masificación y el impacto positivo en el territorio. 

Otro elemento clave es la relación con la comarca. No hay un único recinto, sino diferentes escenarios en distintas localizaciones y municipios, cada uno con su identidad.

También está la gastronomía, que no está pensada solo para alimentar, sino para descubrir el territorio. Y, por último, el programa de experiencias: la música tiene peso, pero no es ni mucho menos todo. Rutas, catas, visitas a bodegas o conciertos en espacios singulares complementan la programación y tienen muchísimo éxito.

Dentro de esa programación musical, y centrándonos en Bobal y Nómade, ¿cómo conseguís que los artistas encajen con la identidad del territorio?

Intentamos que haya bandas que conecten. Siempre hay una programación diversa, pero buscamos que el conjunto tenga identidad. Apostamos por talento local o propuestas que encajen con contextos rurales y proyectos de interior.

Hay artistas que conectan muy bien con esa filosofía, y muchos incluso se interesan por participar en festivales con esta identidad. Y luego hay propuestas que aportan reconocimiento para el público, como Sidonie o Sexy Zebras, que normalmente están en festivales más urbanos y que aquí también tienen su espacio.

Más allá de los conciertos, las experiencias son una parte fundamental. ¿Cómo se adaptan a cada comarca?

Depende del territorio. En el caso de Bobal, todo lo relacionado con el vino tiene una importancia muy alta: actividades en bodegas, catas, conciertos en espacios como las cuevas de Requena…

En Nómade hay más variedad. Es una comarca también vinícola, pero incorporamos otros elementos: naturaleza, aceite, patrimonio. Por ejemplo, rutas en espacios como Pou Clar, actividades gastronómicas con producto local o visitas a la Bastida de les Alcusses.

Cada territorio tiene sus propuestas estrella, y además cada año vamos incorporando nuevas. Eso hace que el público, aunque repita, no viva nunca el mismo festival.

Visita dentro del Festival Nómade (Ayuntamiento de Ontinyent)
Visita dentro del Festival Nómade (Ayuntamiento de Ontinyent)


Precisamente, en vuestro caso no se trata de un festival al uso. ¿Qué desafío supone apostar por un modelo no masivo pero con impacto real?

Es el principal hándicap. Hacer sostenible económicamente un proyecto que no busca crecer en volumen de público es complicado.

Por un lado, porque muchas marcas buscan festivales con mayor volumen. Y por otro, porque los costes son más altos: hay varios escenarios, más logística, más equipo…

Ahí es clave el apoyo institucional, que entiende el festival como una herramienta de promoción del territorio. Y también es importante encontrar el equilibrio: adaptar el evento a lo que cada lugar puede absorber sin perder calidad.

Con todo esto, ¿cómo describirías la experiencia a alguien que nunca ha estado en un festival Territorio?

Hay que vivirlo. Se generan conexiones muy especiales: gente que se conoce en una cata o en una ruta y que luego repite cada año.

También cambia la relación con los artistas, es más cercana. Los conciertos se convierten en momentos únicos, en espacios que no se repiten.

Yo recomendaría ir sin prejuicios, con una planificación básica, pero dejándose llevar. Entrar por la mañana y salir por la noche diciendo: “¿qué ha pasado aquí?”. Esa es la sensación.

En esa experiencia también influye mucho el comportamiento del público. ¿Qué tipo de asistente buscáis?

Buscamos un público activo. Que participe, que pregunte, que quiera entender dónde está. En estos festivales la gente no solo va a ver conciertos, también forma parte de las actividades, conversa, se interesa por el entorno. Y eso es muy importante, porque muchos espacios son patrimoniales o naturales y hay que cuidarlos.

Público del festival Nómade
Público del festival Nómade

 

Además, habéis reforzado aspectos como la movilidad. ¿Qué papel juega el transporte dentro del festival?

Forma parte del plan de sostenibilidad. Hay muchas actividades vinculadas al vino y no queremos que la gente tenga que preocuparse por coger el coche.

También ayuda a proteger los espacios, porque en muchos casos el acceso condiciona los aforos. Por eso activamos líneas de autobús: la idea es que la única preocupación del público sea disfrutar.


Mirando a esta edición, ¿qué novedades podemos esperar en Bobal y Nómade en cuanto a programación y experiencias?

En Nómade ya hemos presentado el programa de experiencias, con propuestas que van desde bodegas hasta naturaleza y patrimonio: visitas a Pou Clar, a Finca La Escalera o a Bocairent.

Aún quedan algunas sorpresas, como nuevas rutas para conocer más bodegas y la cultura vinícola de Terres dels Alforins. También reforzamos la propuesta gastronómica con la asociación MOS Ontinyent.

En Bobal, en las próximas semanas presentaremos el cartel completo y el programa de experiencias. Seguimos ampliando contenidos.