El insecto que podría devastar los cítricos mediterráneos retrocede en Chipre gracias a un aliado microscópico valenciano

El IVIA logra reducir drásticamente las poblaciones del psílido asiático en Chipre con control biológico, frenando el avance del vector del HLB antes de que llegue al continente.

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Investigación del IVIA
Investigación del IVIA

Imaginemos que un insecto del tamaño de un grano de arroz tiene el poder de destruir naranjos, limoneros y mandarinos enteros. No es ciencia ficción: es lo que hace Diaphorina citri, el psílido asiático de los cítricos, el principal vector de la bacteria causante del huanglongbing (HLB). Y aunque su nombre suena lejano, su presencia en suelo europeo —confirmada en Chipre en 2023— ha puesto en alerta máxima a todo el sector citrícola del Mediterráneo, incluida España.

La enfermedad más temida del campo citrícola

El HLB no es una plaga más. Está considerada la enfermedad más destructiva de las especies comerciales de cítricos, afecta a todas las variedades y reduce gravemente el rendimiento de los cultivos. Su nombre, de origen chino, significa literalmente «enfermedad del dragón amarillo». Una vez que un árbol se infecta, el horizonte es oscuro: la bacteria se aloja en el floema de las plantas y afecta la vida útil tanto de plantas jóvenes como adultas de todos los cítricos e híbridos, ocasionando la muerte en el transcurso de un par de años. Y, por si fuera poco, no existe un control eficaz, salvo evitar que los árboles se infecten.

Las cifras del daño económico son escalofriantes. En Florida, el HLB causó pérdidas por valor de 4.554 millones de dólares en solo seis años, entre 2005 y 2011. La enfermedad está presente en las zonas citrícolas de los continentes africano, americano y asiático. Europa, hasta ahora, ha permanecido al margen. Pero la detección del insecto vector en Chipre en 2023 encendió todas las alarmas.

Chipre: la primera brecha en la muralla europea

La confirmación de Diaphorina citri en Chipre en 2023 supuso la primera detección de este vector en territorio de la Unión Europea, un hito fitosanitario que obligó a actuar con urgencia. Las autoridades chipriotas pusieron en marcha de inmediato un programa de erradicación y seguimiento, pero pronto se encontraron con un obstáculo difícil de salvar: la amplia distribución de cítricos en campos comerciales, jardines privados, zonas urbanas y áreas recreativas hacía imposible confiar únicamente en los tratamientos químicos. ¿Cómo fumigas un limonero en el patio trasero de una casa o en un parque público?

Fue entonces cuando el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) propuso una solución diferente: introducir un enemigo natural del psílido. El programa de control biológico clásico arrancó en 2024 con la liberación del parasitoide Tamarixia radiata, una pequeña avispa procedente de California capaz de parasitar y eliminar las ninfas del insecto vector. El proyecto contó con la colaboración del gobierno chipriota, el Agricultural Research Institute de Chipre, la University of California Riverside, el California Department of Food and Agriculture y otros organismos científicos y fitosanitarios internacionales. Las primeras liberaciones se realizaron durante la primavera de 2024 en cuatro zonas citrícolas con presencia confirmada del psílido.

De la infestación total al campo libre de colonias activas

Los primeros datos recogidos por el equipo del IVIA eran preocupantes. El profesor de investigación Alberto Urbaneja, responsable de las sucesivas misiones científicas de seguimiento, describió una situación crítica al inicio del programa:

"Los primeros muestreos evidenciaron una elevada presión poblacional del psílido, con adultos invernantes, puestas abundantes y brotes fuertemente infestados. En julio de 2024, algunos campos alcanzaban incluso el 100% de brotes infestados, lo que confirmaba la amplia distribución del vector en la isla y la necesidad de reforzar una estrategia de manejo sostenible basada en el control biológico" - Alberto Urbaneja, profesor de investigación del IVIA

Pero la evolución del programa no tardó en mostrar resultados. Apenas un año después de las primeras liberaciones, el escenario había cambiado radicalmente:

"Los seguimientos posteriores mostraron una evolución muy favorable. En octubre de 2025 se observó una fuerte reducción de las poblaciones de Diaphorina citri en la mayoría de los campos monitorizados, junto con niveles muy elevados de parasitismo en los focos donde aún se detectaba el psílido" - Alberto Urbaneja, profesor de investigación del IVIA

El dato más llamativo llegó de uno de los campos con mayor presencia histórica del vector: el parasitismo —es decir, el porcentaje de ninfas eliminadas por el Tamarixia radiata— superó el 90%. Un resultado que, en términos científicos, equivale a un golpe decisivo sobre la plaga.

Mayo de 2026: los campos florecen sin el insecto

La misión más reciente del IVIA, realizada este mes de mayo de 2026, ha aportado las noticias más alentadoras hasta la fecha. La mayor parte de los campos visitados presentaba una brotación de primavera libre de colonias activas del psílido, sin detección significativa de adultos ni de ninfas. Si bien se observaron algunos adultos aislados y puestas en brotes muy tiernos, los niveles poblacionales actuales son mínimos en comparación con los registrados en el verano de 2024. En apenas dos años, el programa ha pasado de campos con el 100% de brotes infestados a parcelas prácticamente limpias.

El director general de Política Agraria Común de la Generalitat Valenciana, Ángel Marhuenda, se reunió con las autoridades chipriotas durante la 59ª reunión de organismos pagadores de la PAC para evaluar el estado del programa y consolidar la cooperación científica entre ambos territorios. Sus palabras reflejan tanto el optimismo como la cautela necesaria:

"Los resultados obtenidos hasta la fecha muestran que el programa clásico de control biológico está ejerciendo un impacto muy notable sobre las poblaciones de Diaphorina citri en Chipre" - Ángel Marhuenda, director general de Política Agraria Común de la Generalitat Valenciana

"La experiencia de Chipre constituye un caso de gran valor estratégico para la citricultura mediterránea, al permitir evaluar en condiciones reales el potencial del control biológico clásico como herramienta preventiva y sostenible frente a una de las mayores amenazas fitosanitarias para los cítricos" - Ángel Marhuenda, director general de Política Agraria Común de la Generalitat Valenciana

Un laboratorio natural para proteger los cítricos del Mediterráneo

Lo que está ocurriendo en Chipre trasciende las fronteras de la isla. España es el mayor productor de cítricos de la Unión Europea, con la Comunitat Valenciana como corazón de ese sector. Que el psílido vector del HLB haya cruzado las fronteras de la UE es una señal de que la amenaza ya no es hipotética, sino real y progresiva. En ese contexto, el éxito del programa chipriota —con sus cinco misiones científicas documentadas entre noviembre de 2023 y mayo de 2026— no es solo una buena noticia para la isla mediterránea: es el ensayo clínico que el sector citrícola europeo necesitaba para saber que existe una respuesta sostenible, sin dependencia química, capaz de contener al insecto antes de que la bacteria que transporta llegue a los campos de naranjos del levante español.