Desde 1966, el Instituto PAX forma profesionales en Valencia con una idea que ha permanecido intacta a lo largo de las décadas: ofrecer una formación práctica, cercana y conectada con las necesidades reales del mercado laboral. Fundado por Teresa Vilata, el centro ha sabido adaptarse a la evolución de la ciudad y de su tejido empresarial, pasando de sus orígenes como centro de Formación Profesional a impulsar también la primera escuela de turismo de Valencia, antes de volver a orientar su actividad hacia la FP y ampliar su oferta educativa.
Hoy, PAX imparte ciclos de distintas familias profesionales, entre ellas Sanidad, Administración y Gestión, Comercio y Servicios Socioculturales y a la Comunidad. Su propuesta combina titulaciones oficiales, preparación para oposiciones, formación especializada, modalidades online y semipresenciales y una estrecha relación con el mundo empresarial, respaldada por una red de más de mil convenios de colaboración, según explica Maite Barberá.
Pero si hay algo que distingue al centro es su apuesta por aprender haciendo y poniendo los conocimientos al servicio de la sociedad. A través de proyectos de aprendizaje-servicio, sus estudiantes participan en talleres de salud, actividades con centros educativos y asociaciones, iniciativas de inclusión y acciones dirigidas a distintos colectivos del barrio. Una manera de aprender que conecta las aulas con las necesidades cotidianas de las personas.
De esa combinación de experiencia, innovación y compromiso social habla Maite Barberá Gómez, vinculada a PAX desde hace más de una década. Antigua alumna de la escuela de turismo del centro, profesora de Itinerario Personal para la Empleabilidad y de Higiene Bucodental, y responsable de Marketing y Comunicación, también coordina la formación del profesorado en herramientas digitales e inteligencia artificial. Con ella repasamos la evolución de la FP, las oportunidades laborales que ofrece, el papel de la IA en las aulas y los retos que afronta la educación profesional en Valencia.

¿Cómo ha cambiado la Formación Profesional durante todo este tiempo y qué transformación te parece más importante de los últimos años, también desde tu experiencia como alumna?
El Instituto PAX es un referente de la Formación Profesional en Valencia y ha sabido evolucionar sin perder su esencia humana y técnica. Nació en 1966 de la mano de Teresa Vilata. En un principio era un centro de Formación Profesional, pero, al ser testigo de la transformación del mercado laboral valenciano y encontrarse en una zona turística, puso en marcha una escuela de turismo. Yo fui alumna entre 1989 y 1991.
Con la aparición de las universidades públicas, PAX tuvo que reinventarse y volvió a centrarse en la Formación Profesional. Actualmente impartimos ciclos de cuatro familias profesionales: Sanidad, Administración y Gestión, Comercio y Servicios Socioculturales y a la Comunidad.
Lo que no ha cambiado es nuestra idea de fondo: formar profesionales que tengan una salida laboral real. Por eso, además de los ciclos oficiales, ofrecemos preparación de oposiciones de la familia sanitaria, refuerzo de inglés, preparación para el nivel de valenciano y cursos de especialización, especialmente en Higiene Bucodental. Todo ello busca facilitar la inserción laboral.
Creo que la FP está viviendo una época dorada. Durante mucho tiempo se consideró el plan B para quienes no iban a estudiar Bachillerato o no accederían a la universidad, pero esa percepción está cambiando. Tenemos incluso alumnado con carrera universitaria que decide cursar una FP para adquirir una profesión y mejorar sus oportunidades laborales.
La FP permite incorporarse al mercado laboral y también continuar estudiando. Quienes cursan un grado superior pueden acceder a la universidad y, en función de la carrera que quieran estudiar, preparar las asignaturas específicas que necesitan para mejorar su nota de acceso. Además, quienes vienen de ciclos como Higiene Bucodental llegan con conocimientos prácticos de anatomía y otros contenidos relacionados que pueden resultarles útiles en carreras sanitarias.
En PAX tenemos perfiles muy diversos: jóvenes que acaban la ESO, estudiantes que llegan desde Bachillerato, adultos que quieren reciclarse y personas que ya están trabajando y necesitan una titulación para avanzar profesionalmente. También hemos evolucionado de la formación presencial a modalidades semipresenciales y online, que permiten estudiar a quienes tienen que compaginar la formación con el trabajo.
¿Qué perfiles profesionales veis que despiertan más interés entre el alumnado y qué oportunidades laborales hay en Valencia para quienes se forman en estas áreas?
Administración y Finanzas tiene muchas salidas. Yo llevo la bolsa de empleo y prácticamente todos los meses envío ofertas para puestos administrativos y contables, porque todas las empresas necesitan profesionales de este ámbito.
Comercio Internacional también ofrece oportunidades, en parte por la importancia del puerto de Valencia, la presencia de consignatarias y la actividad de empresas multinacionales.
Sanidad es una de las familias con más demanda. Los hospitales necesitan técnicos en Radioterapia, en Imagen para el Diagnóstico y profesionales de otros ámbitos sanitarios. También hay oportunidades en las farmacias y en los puestos de cuidados auxiliares de enfermería.
En Servicios Socioculturales y a la Comunidad, el ciclo de Atención a Personas en Situación de Dependencia tiene perspectivas de futuro, entre otras razones por el envejecimiento de la población y la necesidad creciente de cuidados. Parte del alumnado continúa después con estudios superiores de Educación Infantil o Integración Social.
En PAX contamos con convenios con más de mil empresas y entidades, entre ellas hospitales públicos y privados. Esa relación facilita que el alumnado conozca el entorno profesional durante su formación.
También destacaría el aprendizaje y servicio, que consiste en aprender mientras se presta un servicio a la comunidad. Uno de los proyectos recientes es Redes de Inclusión, desarrollado en colaboración con el centro de salud de Guillem de Castro. En él participan distintos ciclos mediante actividades dirigidas al barrio, como una feria de bienestar ciudadano y talleres relacionados con la salud.
Por ejemplo, el alumnado de Dietética realiza actividades sobre alimentación saludable; el de Educación Infantil trabaja las emociones con niños de colegios cercanos; y el de Farmacia organiza talleres de promoción de la salud. También se hacen actividades de emergencias sanitarias, se mantiene un huerto intergeneracional con personas mayores y se colabora con entidades como Asindown.
Entre las iniciativas hay talleres de primeros auxilios, higiene bucodental y atención a personas en situación de vulnerabilidad. El alumnado de Cuidados Auxiliares de Enfermería, por ejemplo, enseña a mujeres en riesgo de exclusión cómo atender, lavar o movilizar a pacientes. Así pueden adquirir habilidades prácticas que también podrían ayudarles en su futura incorporación laboral.
Creo que esta manera transversal de trabajar es uno de nuestros grandes valores diferenciales: los estudiantes aprenden haciendo y, al mismo tiempo, contribuyen a la sociedad.

¿Qué competencias buscan hoy las empresas en una persona recién titulada, más allá de los conocimientos técnicos? ¿Cómo las trabajáis durante la formación?
Con los cambios en la FP, el contacto con las empresas empieza antes. Antes se hablaba de la Formación en Centros de Trabajo o de la FP dual; ahora el alumnado tiene contacto con el entorno laboral desde el primer curso, con un periodo inicial de formación en la empresa.
Antes de incorporarse, trabajamos contenidos como la prevención de riesgos laborales específicos de cada ciclo. También hacemos hincapié en las habilidades sociales y en la responsabilidad. La puntualidad y la asistencia son importantes, porque queremos que entiendan que el compromiso que se les exige en clase también será necesario en el trabajo.
No solo importan los conocimientos y las aptitudes, sino también la actitud. Trabajamos la empatía, la resiliencia, la capacidad de colaborar en equipo y la manera de relacionarse con otras personas. En Sanidad, por ejemplo, saber atender a un paciente y ponerse en su lugar es fundamental.
Muchas veces no te contratan únicamente por lo que sabes, sino también por cómo eres y por cómo trabajas con los demás. Como el alumnado entra en contacto con empresas desde el primer año, buscamos que vaya desarrollando estas habilidades durante su formación.
La sostenibilidad, la digitalización y la inclusión aparecen en muchos de vuestros proyectos. ¿Cómo conseguís que no sean solo conceptos que se estudian en clase, sino competencias que el alumnado aplica en situaciones reales?
Intentamos que el alumnado salga preparado para las herramientas y los sistemas que encontrará en su futuro trabajo. En algunos ciclos sanitarios contamos con recursos de simulación, y en otros enseñamos programas informáticos que se utilizan en el sector, como ocurre en el ámbito de la farmacia.
Con la llegada de la inteligencia artificial, también estamos intentando que tanto el profesorado como el alumnado la entiendan como una herramienta, no como un sustituto. Es importante aprender a utilizarla de manera ética y responsable, porque ya forma parte de muchos entornos profesionales.
En Administración y Finanzas, por ejemplo, las empresas utilizan herramientas de IA para trabajar con grandes volúmenes de datos. Por eso, los estudiantes deben conocerlas y aprender a sacarles partido. No se trata de que la IA haga sus trabajos, sino de que les ayude a comparar información, identificar fuentes fiables, estudiar o preparar una entrevista de trabajo.
Los centros educativos no somos proveedores de estas herramientas, pero sí tenemos la responsabilidad de enseñar a utilizarlas correctamente. Por eso estamos trabajando en un protocolo que recoja qué herramientas de inteligencia artificial se utilizan en el centro y cómo deben emplearse.

Como docente y formadora del profesorado en herramientas digitales e inteligencia artificial, ¿cómo habéis trabajado la adaptación de las distintas ramas profesionales a estos cambios?
El proceso empezó con la implantación del plan digital de centro, hace aproximadamente tres años. Lo primero que hice fue detectar, mediante un cuestionario, qué necesidades tenía el profesorado en relación con las herramientas digitales.
El centro ya trabajaba con una plataforma virtual, pero el nivel de uso era diferente según cada docente. Algunos estaban acostumbrados a trabajar con libros y materiales tradicionales y les costaba más incorporar la digitalización. Ha sido un proceso gradual, aunque la llegada de nuevas generaciones de profesores está facilitando la adaptación.
Cuando los docentes descubren que una herramienta les permite ahorrar tiempo y dedicar más atención al alumnado, suelen encontrarle utilidad. Con la inteligencia artificial, el trabajo se intensificó especialmente el último año, cuando empezamos a realizar cursos con profesionales externos.
Además de esas formaciones, preparo pequeñas píldoras formativas sobre herramientas nuevas y consejos para utilizarlas. Una parte importante es explicar las cuestiones éticas y la protección de datos, especialmente porque trabajamos con alumnado que en algunos casos es menor de edad.
Utilizamos Google Workspace y explico al profesorado qué herramientas debe utilizar y qué datos no debe introducir. También estoy preparando un protocolo para informar al profesorado, al alumnado y a las familias sobre las herramientas de IA utilizadas y su uso responsable. Es una tarea continua: tenemos que mantenernos actualizados y ayudar a que el profesorado pueda trasladar esos conocimientos a sus clases.
Si una persona en Valencia está desempleada, quiere mejorar su sueldo o necesita dar un giro a su carrera, ¿qué debería tener en cuenta para elegir un ciclo de FP? ¿Qué errores conviene evitar antes de matricularse?
En el caso de los menores, a veces la decisión está muy condicionada por lo que les aconsejan sus padres. Algunos empiezan un ciclo y, al cabo de pocos días, se dan cuenta de que no les gusta y lo dejan. Las personas adultas suelen tener más claro qué buscan cuando se acercan a pedir asesoramiento.
Muchas quieren incorporarse rápidamente al mercado laboral. Para elegir, es importante tener en cuenta las circunstancias personales: si se está trabajando, la formación online puede ser una buena opción; si se dispone de más tiempo, se puede valorar la modalidad presencial.
En PAX ofrecemos titulaciones oficiales, formación práctica, aprendizaje y servicio y contacto con el entorno profesional. También contamos con una trayectoria amplia y tratamos de orientar a cada persona según sus objetivos. Por ejemplo, si alguien está interesado en Sanidad, podemos explicarle qué salidas ofrece el ciclo, qué posibilidades de empleo tiene o cómo puede prepararse para oposiciones.
Las empresas necesitan captar talento, así que intentamos que la formación sea lo más práctica posible y que el alumnado pueda incorporarse al trabajo cuando termine sus prácticas. Nos alegra especialmente encontrar después a antiguos estudiantes trabajando en hospitales y en otras empresas con las que colaboramos.
¿Cómo es la relación con la Administración pública? ¿Qué papel tienen centros como PAX en la oferta educativa valenciana?
PAX es un instituto privado que imparte ciclos concertados por la Conselleria de Educación. No estoy en contacto directo con la Administración, así que esa relación quizá podría explicarla mejor el equipo directivo.
Lo que sí veo es que se queda alumnado en lista de espera y que hay personas que no consiguen plaza para estudiar. Algunos pueden permitirse un ciclo privado, pero otros no tienen esa posibilidad. Por eso considero importante que se mantengan los conciertos educativos con centros privados que ofrecen formación concertada.
Si estos centros dejaran de existir, la oferta educativa valenciana se reduciría considerablemente. Sería positivo que hubiera más oferta formativa y más centros para que nadie se quedara sin estudiar por falta de plazas o de recursos económicos.
Si miramos cinco años hacia adelante, ¿cómo te gustaría que hubiera evolucionado la FP y qué cambios te gustaría ver consolidados en el Instituto PAX?
Me gustaría que la digitalización estuviera plenamente implantada. Necesitamos más formación y también mejorar las instalaciones para disponer de herramientas y materiales adecuados a los estudios que impartimos.
Los centros privados tienen que hacer un esfuerzo económico importante para adaptar las aulas y adquirir equipamiento. Sería muy útil contar con ayudas que permitieran invertir en recursos digitales y en materiales reales para la formación. Todo ello contribuiría a que nuestros alumnos salieran todavía mejor preparados.
Creo que contamos con profesorado preparado y con una formación que responde a las necesidades del alumnado. El reto es seguir mejorando las instalaciones y disponer de los medios necesarios para avanzar al ritmo que exige el futuro.


