La Generalitat Valenciana destina más de 86 millones a modernizar la avicultura, uno de los sectores ganaderos con mayor peso en España

El Consell impulsa ayudas y convocatorias para modernizar granjas avícolas, atraer jóvenes al sector y hacer frente a retos sanitarios como el Newcastle.

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Reunión de la Conselleria de Agricultura
Reunión de la Conselleria de Agricultura

El pollo y los huevos que llegan cada día a las mesas de media España tienen, en buena parte, origen valenciano. La Comunitat Valenciana produjo cerca de 194.000 toneladas de carne de ave en 2024, lo que equivale al 10,7% de toda la producción nacional, mientras que su aportación en huevos rozó el 9,5% del total estatal. Son cifras que sitúan a este territorio entre los grandes motores de la avicultura española, un sector que, lejos de estancarse, atraviesa un momento de expansión sostenida.

Un sector en alza que atrae inversión pública

Con ese telón de fondo, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha anunciado un paquete de medidas de apoyo al sector avícola valenciano que suma, en conjunto, más de 86 millones de euros en distintas convocatorias. El mensaje fue trasladado por la directora general de Producción Agrícola y Ganadera, María Àngels Ramón-Llín, durante la clausura de la Asamblea General de la Asociación Avícola Valenciana (ASAV), el foro que reúne a los profesionales del ramo en la comunidad.

"La avicultura valenciana atraviesa un contexto favorable marcado por el crecimiento del consumo de carne de ave y huevos, dos productos que destacan por su calidad nutricional, versatilidad y accesibilidad para los consumidores." - María Àngels Ramón-Llín, directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca

La afirmación no es gratuita. La producción de carne de ave en España creció un 4,86% en los ocho primeros meses de 2024 respecto al mismo periodo del año anterior. Y a escala europea, el dato es aún más llamativo: el sector avícola español facturó casi 3.650 millones de euros en 2024, con una producción de 1,8 millones de toneladas, consolidándose como el segundo productor europeo. En ese contexto de expansión, la Comunitat Valenciana no es una comparsa: el sector avícola valenciano genera una producción anual en torno a 300 millones de euros.

Nueve millones para 446 granjas

La medida más inmediata anunciada por Ramón-Llín es una convocatoria dotada con 9 millones de euros dirigida a 446 explotaciones ganaderas de la Comunitat Valenciana. Las ayudas pueden cubrir hasta el 70% de las inversiones, siempre que estén orientadas a tres ejes prioritarios: la mejora medioambiental, el bienestar animal y la incorporación de jóvenes al sector. Es decir, no se trata solo de producir más, sino de producir mejor y con más relevo generacional.

Precisamente el relevo generacional es uno de los talones de Aquiles de la ganadería española en general. Para hacerle frente, la conselleria ha activado una convocatoria específica que ya ha permitido el establecimiento de 548 jóvenes agricultores y ganaderos, con una dotación de 27,4 millones de euros y primas que pueden alcanzar los 80.000 euros según las características de cada proyecto. Una cifra que, en términos prácticos, puede marcar la diferencia entre arrancar una explotación o renunciar a ella.

Cincuenta millones para modernizar instalaciones entre 2025 y 2027

A medio plazo, la apuesta más ambiciosa es la convocatoria de ayudas a inversiones en explotaciones agrarias, dotada con 50 millones de euros para el periodo 2025-2027. Esta línea está pensada para financiar la modernización de instalaciones, mejorar la eficiencia energética e implantar energías renovables para autoconsumo. En un momento en que los costes energéticos han tensionado los márgenes de las granjas durante años, la autoproducción de energía puede suponer un cambio estructural para muchas explotaciones.

Durante 2024, el sector ha logrado equilibrar la producción con la demanda, permitiendo a las empresas mejorar sus márgenes tras los desafíos de años anteriores; y aunque los costes de producción siguen siendo elevados, la reducción del precio de los piensos ha ayudado a mantenerlos bajo control. Ahora, con el respaldo institucional en materia energética, el sector podría consolidar esa recuperación sobre bases más sólidas.

La sombra del Newcastle y la apuesta por la bioseguridad

No todo son buenas noticias. La enfermedad de Newcastle, una patología vírica que afecta a las aves de corral y que puede devastar explotaciones enteras en cuestión de días, sigue siendo una preocupación activa para el sector valenciano. Ramón-Llín reconoció que la Conselleria "continúa trabajando para prevenir nuevos focos e indemnizar los animales y piensos retirados, así como el lucro cesante de las explotaciones afectadas". Una declaración que, más allá del lenguaje administrativo, refleja que hay granjas que todavía están recuperándose de brotes recientes.

Ante este escenario, la directora general insistió en reforzar la bioseguridad como herramienta preventiva fundamental, no solo para proteger la actividad económica, sino también para preservar la confianza de los consumidores. El propio ministerio ha apelado a la necesidad de mantener la vigilancia y reforzar las medidas de protección y seguridad ante los retos sanitarios del sector. La bioseguridad, en definitiva, ya no es una opción: es la primera línea de defensa de un sector que mueve cientos de millones de euros y que llega, literalmente, a todas las cocinas.

Con un tejido productivo de cerca de 600 explotaciones que generan en torno a 300 millones de euros anuales , la avicultura valenciana afronta los próximos años con más músculo financiero público que en mucho tiempo. La pregunta que queda en el aire es si esa inversión llegará a transformar de verdad la estructura de las granjas o se quedará, como tantas veces, en una inyección puntual que no alcanza para el cambio generacional que el campo necesita.