Cada otoño, en la comarca valenciana de la Ribera Alta, algo extraordinario ocurre con los empleos: una sola cooperativa puede pasar de 420 trabajadores a 1.500 en cuestión de semanas. Ese salto, casi inverosímil para quien no conoce el sector, es la realidad de Ribercamp CoopCarlet - Cooperativa Agrícola Sant Bernat, uno de los grandes motores de la economía agrícola valenciana, y el escenario que eligió la vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero, para reivindicar el papel estratégico del cooperativismo en la Comunitat Valenciana.
Una visita con mensaje político y raíces en la tierra
Camarero se desplazó hasta Carlet para conocer de primera mano el desarrollo de la campaña de recogida y comercialización del caqui, acompañada por el presidente de la cooperativa, Luis Navasquillo; la alcaldesa de Carlet, Laura Sáez; el presidente de Anecoop, Alejandro Monzón; y el presidente de la Denominación de Origen Protegida Kaki Ribera del Xúquer, Cirilo Arnandis Núñez. También participaron representantes de otras cooperativas de la comarca, con quienes la consellera mantuvo una reunión para escuchar sus necesidades y retos de futuro. Un encuentro que, más allá del protocolo, puso sobre la mesa una realidad que muchas veces pasa desapercibida fuera del mundo rural: el cooperativismo no es un modelo residual, sino una pieza clave del tejido productivo y social valenciano.
"Apoyar al cooperativismo es apoyar a nuestros agricultores, a nuestros trabajadores y al futuro de nuestros municipios" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana
El caqui: una fruta de otoño con un impacto económico de todo el año
Pocos productos ilustran mejor el poder del modelo cooperativo que el caqui de la Ribera del Xúquer. El 93% de la producción nacional de kaki se concentra en la Comunitat Valenciana, y un 90% de los cultivos se encuentra en las comarcas de La Ribera. No es casualidad que esta fruta haya pasado de ser prácticamente desconocida hace apenas tres décadas a convertirse en un referente exportador. En 2024, la Comunitat Valenciana cultivó 13.970 hectáreas de caqui, alcanzando una producción de 440.974 toneladas. Un volumen que, sin la estructura cooperativa, difícilmente podría gestionarse ni llegar a los mercados europeos con las garantías de calidad que exige la competencia internacional.
En ese contexto, Ribercamp CoopCarlet destaca incluso entre los grandes. La cooperativa agrupa a 1.300 socios productores que trabajan una superficie aproximada de 3.000 hectáreas. Y el caqui no es una parte más de su actividad: representa el 64% de la producción anual total de la cooperativa, lo que convierte esta campaña de otoño en el momento más crítico y también más generador de riqueza del año.
Triplicar empleos no es un eslogan: son personas reales
Camarero subrayó que campañas como la del caqui "pueden llegar a triplicar los puestos de trabajo, con un impacto muy positivo en el empleo". Aunque los números de Ribercamp van incluso más allá: en los momentos de máxima actividad, la plantilla no se triplica, se multiplica por más de tres, pasando de 420 a 1.500 personas contratadas. Eso significa más de mil empleos directos adicionales concentrados en pocas semanas, en municipios donde ese flujo de trabajo puede marcar la diferencia entre la dinamización económica local y el estancamiento. No es un dato menor: en muchas localidades de interior, la campaña del caqui equivale, en términos de impacto laboral, a lo que una gran fábrica supone para una ciudad industrial.
Más de la mitad de la producción valenciana corresponde al Kaki DOP Ribera del Xúquer, que cuenta con Denominación de Origen desde 2002 por parte de la Unión Europea, garantizando su calidad. Hoy se exporta a numerosos países europeos y del resto del mundo, y es reconocido como uno de los productos agrícolas más emblemáticos de la Comunitat Valenciana, gracias al compromiso de cientos de agricultores que, generación tras generación, han sabido combinar la sabiduría tradicional con la innovación tecnológica.
Cooperativismo como cohesión: más allá de los números
El mensaje de la vicepresidenta en Carlet no fue únicamente económico. Detrás de las cifras de empleo y hectáreas hay una apuesta política por un modelo de organización que, a diferencia de las grandes corporaciones, ancla el valor generado al territorio donde se produce. Las cooperativas no trasladan beneficios a accionistas lejanos: los distribuyen entre los socios locales, mantienen empleos en el entorno rural y contribuyen a que los municipios pequeños no queden vaciados. En un país donde el debate sobre la despoblación rural lleva años sin resolverse, el ejemplo de la Ribera Alta ofrece una respuesta concreta: cuando los agricultores se organizan juntos, el territorio resiste y prospera.


