La industria cerámica valenciana lleva décadas siendo uno de los pilares invisibles de la economía de la Comunitat. Cada baldosa que se coloca en una cocina de Berlín, en un hotel de Miami o en un edificio de Tokio tiene, con mucha probabilidad, su origen en la provincia de Castellón. Ahora, esa misma industria acaba de recibir un reconocimiento que va más allá de los números: la Generalitat Valenciana ha inscrito a la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer) en el Registro de Entidades Valencianas Socialmente Responsables.
Un diploma que vale más que un escaparate
El director general de Economía de la Generalitat, Fran Soria, entregó en mano el diploma acreditativo al presidente de Ascer, Ismael García, en un acto que pone en valor algo que el sector cerámico ha practicado desde siempre, aunque no siempre haya tenido un sello oficial que lo certifique. El reconocimiento distingue a la patronal por su labor de apoyo, defensa y promoción de los intereses generales de la industria cerámica, pero también por lo que representa en términos de empleo, territorio y sostenibilidad.
El contexto no es banal. El sector cerámico ha vivido un "año de estabilización" en 2024, con una facturación total de 4.819 millones de euros y un aumento del 1,3% en su producción. Sin embargo, las cicatrices de los años anteriores todavía son visibles: en los últimos dos o tres años, más de la tercera parte de la producción y más de 2.000 empleos se han perdido. Que la patronal reciba este reconocimiento precisamente ahora no parece casual.
"Con el empleo de calidad, la sostenibilidad y el arraigo en el territorio" - Fran Soria, director general de Economía de la Generalitat Valenciana
Un sector que mueve mucho más de lo que parece
Para entender el peso real de esta industria, basta con mirar las cifras estructurales. El sector cerámico representa el 19,7% del PIB industrial de la Comunitat Valenciana y más del 23% del PIB total de la provincia de Castellón. Además, el sector supone el 14,3% del empleo industrial de la Comunitat Valenciana y el 21,2% del empleo total en la provincia de Castellón. Y el efecto se multiplica hacia afuera: por cada euro que el sector aporta directamente al PIB, se generan otros 2,9 euros de forma indirecta.
No es un sector que produzca y ya. Las exportaciones a 186 países ascendieron a 3.479 millones de euros, mientras que las ventas domésticas crecieron un 3,1%, hasta los 1.340 millones. Europa sigue siendo el principal mercado, con seis países entre los diez primeros destinos de exportación, concentrando el 51,1% de todas las ventas al exterior. En definitiva, lo que fabrica Castellón literalmente pavimenta el mundo.
Responsabilidad social como activo estratégico, no como burocracia
Uno de los argumentos más llamativos del acto fue precisamente este: que ser responsable no es una carga, sino una ventaja competitiva. Soria fue directo al respecto, dejando claro que el Registro de Entidades Valencianas Socialmente Responsables no nace para imponer trámites adicionales a las empresas, sino para visibilizar a quienes ya están dando ese paso de forma voluntaria. En otras palabras: el sello no crea responsabilidad, la reconoce.
La paradoja que subyace en todo esto es que el sector cerámico lleva años cumpliendo exigentes estándares sociales, laborales y ambientales, mientras compite contra fabricantes de países donde esas mismas normas no existen. ASCER ha advertido sobre los altos costes energéticos y las metas de descarbonización que no se alinean con las capacidades actuales del sector, así como sobre la desventaja competitiva frente a países extracomunitarios con estándares laborales, medioambientales y normativos menos estrictos. Que ahora exista un mecanismo público para certificar ese esfuerzo tiene, por tanto, un valor añadido que va más allá del simbolismo.
"Poder acreditar buenas prácticas sociales, laborales, ambientales y de gobernanza es una forma indispensable de generar confianza, un valor que hoy en día se ha convertido en un activo estratégico en los mercados globales" - Fran Soria, director general de Economía de la Generalitat Valenciana
Un estímulo para toda la industria
La Generalitat ha puesto a Ascer como ejemplo para el conjunto del tejido empresarial cerámico, confiando en que la inscripción de la patronal en este registro sirva de acicate para que otras empresas del sector den el mismo paso. No se trata solo de un reconocimiento al pasado, sino de una invitación al futuro. La propia asociación ha subrayado su compromiso con la promoción internacional, la sostenibilidad, la innovación y la competitividad como pilares fundamentales para consolidar el liderazgo del sector. En un mercado global cada vez más exigente con la trazabilidad ética de los productos, ese compromiso ya no es opcional: es la diferencia entre competir y quedarse atrás.


