La Huerta de València no es solo paisaje. Es trabajo, historia y producto en el plato. Pero mantenerla viva tiene un coste que, durante demasiado tiempo, han asumido en solitario los agricultores que cultivan sus parcelas bajo las restricciones más estrictas de protección. Ahora, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana ha abierto la tramitación de dos millones de euros en ayudas directas para 736 potenciales beneficiarios situados en las zonas de máxima protección del espacio agrario.
1.500 euros por hectárea, y 500 más si eres joven
La convocatoria establece una ayuda base de 1.500 euros por hectárea para los titulares de explotaciones agrarias ubicadas en las zonas H1 y H2 de la Huerta de València. La H1 corresponde a la huerta de mayor valor agropecuario y fragilidad paisajística, mientras que la H2 engloba áreas de características similares que han experimentado una mayor transformación y en las que resulta clave mantener la actividad agraria. Quienes trabajen estas tierras con menos de 41 años recibirán 500 euros adicionales por hectárea, un incentivo pensado para enganchar a la siguiente generación de hortelanos.
Las ayudas establecen una cuantía de 1.500 euros por hectárea, a los que se suman otros 500 euros adicionales para los jóvenes menores de 41 años, y oscilarán entre un mínimo de 300 euros y un máximo de 20.000 euros por beneficiario. No es una cifra simbólica: para una explotación mediana de varios miles de metros cuadrados, puede suponer la diferencia entre seguir o abandonar.
La Huerta de València representa un enclave productivo, ambiental y cultural de gran valor que en los últimos años ha afrontado retos como el abandono de explotaciones, la presión urbanística y la falta de relevo generacional. Las ayudas llegan, por tanto, en un momento crítico para un territorio que, pese a su reconocimiento, ha visto cómo muchos de sus campos quedaban sin cultivar.
Quién puede solicitarlas y cómo
Están dirigidas a personas físicas y jurídicas inscritas en el Registro de Explotaciones Agrarias de la Comunitat Valenciana que cultiven parcelas en las zonas H1 y H2 definidas en el Plan de Acción Territorial de Ordenación y Dinamización de la Huerta de València. Hay una condición determinante que conviene subrayar: no serán subvencionables parcelas en estado de abandono o que no estén cultivadas. La ayuda es para quien trabaja la tierra, no para quien la tiene parada.
La publicación en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana de la relación de explotaciones susceptibles de acogerse a esta línea ha abierto el plazo oficial para presentar solicitudes. Los agricultores deberán haber tenido inscritas en el Registro de Explotaciones Agrarias, del 1 de enero de 2025 al 30 de abril de 2026, todas las parcelas de su explotación.
El dinero del Consell de l'Horta, ahora en manos de los agricultores
El conseller Miguel Barrachina ha situado esta medida en un marco político concreto: la supresión del Consell de l'Horta, el organismo que gestionaba hasta ahora la gobernanza del espacio protegido. Barrachina ha subrayado que esa supresión ha permitido redirigir los recursos que anteriormente se destinaban a sueldos y gastos corrientes, con el fin de que lleguen directamente a quienes trabajan la tierra, reforzando así el apoyo al sector agrario de la Huerta de València.
"Hemos cumplido nuestra palabra y hemos eliminado una entidad que servía de excusa para paralizar, incluso, obras hidráulicas vitales, así como para perseguir a agricultores, y ahora destinamos esos recursos a que lleguen directamente a manos de los agricultores", ha explicado Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
La operación tiene una lógica política clara: convertir el gasto estructural de una entidad administrativa en una transferencia directa al campo. Si el argumento convence o no a quienes valoraban el papel del Consell de l'Horta es otro debate. Lo que resulta innegable es que, para los 736 agricultores que ahora pueden presentar su solicitud, la diferencia es tangible.
Relevo generacional, el otro frente abierto
La Generalitat también ha hecho pública la resolución de las ayudas para la incorporación de nuevos agricultores, que permite la entrada de 108 nuevos profesionales con una inversión de 4,43 millones de euros. El conseller ha destacado, además, que el 58% de estas incorporaciones son mujeres, lo que consolida la presencia femenina en el sector primario valenciano.
"La Huerta de València no puede conservarse solo con declaraciones, sino con medidas concretas, presupuesto y apoyo directo a quienes trabajan la tierra", ha señalado Barrachina. El campo valenciano afronta dificultades ligadas al abandono de explotaciones, la falta de relevo generacional y la presión sobre el territorio , y esta línea de ayudas pretende actuar sobre los tres frentes a la vez: la economía del agricultor actual, la incorporación de jóvenes y la preservación de un paisaje que es, también, parte de la identidad valenciana.
Detrás de cada parcela cultivada hay alguien que decidió quedarse. La chufa, la cebolla, las acequias, los bancales: todo eso existe porque alguien sale a trabajar cada mañana en un terreno protegido que, paradójicamente, a veces hace más difícil ganarse la vida. Que el dinero público llegue directamente a esas manos, sin pasar por estructuras intermedias, es la apuesta de esta convocatoria. Si la fórmula funciona —y eso solo lo dirá el tiempo—, podría marcar un antes y un después en la forma de entender la protección de los espacios agrarios en la Comunitat Valenciana.

