Reducir el absentismo laboral de forma sostenible requiere ir más allá de la gestión de las bajas y poner el foco en la prevención, la salud y el bienestar de los trabajadores. Esta es una de las principales conclusiones del XIV Encuentro #DecirHaciendo de Consum, celebrado bajo el título ‘Bienestar laboral y absentismo’, que ha reunido a especialistas en prevención, salud laboral y salud mental.
Durante la jornada, los expertos han analizado el aumento de las bajas laborales en España y han planteado la necesidad de actuar sobre los factores que pueden estar detrás de este fenómeno. La ejecutiva de Prevención de Riesgos Laborales de Consum, Celia Núñez Llinares, ha resumido esta idea al afirmar que "el absentismo no es el problema, sino el síntoma del estado de salud de las empresas".
En el encuentro han participado también el director general de ASEDAS, Ignacio García Magarzo; la doctora en Psicología y responsable de proyectos de investigación y gestora de absentismo en Umivale Activa, María Davcheva; y el psicólogo clínico y director general de Mentelem, Alejandro Pereira.
El coste de las bajas laborales
Los datos aportados por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS) reflejan el impacto económico del absentismo en el sector de la distribución alimentaria. En 2025, las bajas por contingencias comunes supusieron un coste de 1.180 millones de euros, un 13 % más que en 2024 y un 155 % por encima de la cifra registrada en 2018. Asimismo, ese mismo año se contabilizaron 386.687 procesos de baja, un 9 % más que el ejercicio anterior. Además, cerca de la mitad de los procesos correspondieron al 6 % de los trabajadores.
Para Ignacio García Magarzo, la evolución del absentismo representa "un grave perjuicio tanto para la competitividad de las empresas como para los propios trabajadores", especialmente por la carga de trabajo adicional que generan las bajas de menor duración.
El director general de ASEDAS también ha puesto el foco en las diferencias existentes en los tiempos de recuperación de determinadas patologías entre la sanidad pública y las mutuas. En este contexto, ha planteado la posibilidad de ampliar las competencias de las mutuas y simplificar los trámites relacionados con la incapacidad temporal.
Un problema con múltiples causas
Por su parte, María Davcheva ha señalado que el absentismo laboral responde a diferentes factores, entre ellos los sanitarios, organizativos, regulatorios y sociales. Según los estudios de Umivale Activa y el Ivie citados durante el encuentro, la tasa de absentismo por incapacidad temporal pasó del 4,12 % de las jornadas en 2018 al 5,94 % en 2024.
Entre los elementos relacionados con este incremento se encuentran el aumento de los problemas de salud mental y de los trastornos musculoesqueléticos, así como el crecimiento de las bajas de larga duración y la repetición de procesos de incapacidad temporal entre parte de la población trabajadora.

Ante esta situación, Davcheva ha defendido una mayor coordinación entre las administraciones, el sistema sanitario, las empresas y las mutuas. También ha apostado por una gestión de la salud laboral más preventiva, que permita actuar sobre las causas y favorecer recuperaciones y reincorporaciones sostenibles.
El papel de la salud mental
La salud mental también ha ocupado un espacio destacado durante la jornada. Alejandro Pereira ha defendido que la prevención del absentismo debe combinar unas mejores condiciones laborales con una respuesta adaptada a las necesidades de cada trabajador.
El psicólogo clínico ha señalado, además, que la Comunitat Valenciana presenta una prevalencia de trastornos mentales del 25,1 %, frente al 15 % de la media nacional, según el Plan Valenciano de Salud Mental y Adicciones 2024-2027.
En este sentido, Pereira ha subrayado la importancia de favorecer espacios de trabajo basados en la escucha y la confianza, además de facilitar la detección temprana de posibles problemas y el apoyo a quienes atraviesan situaciones de malestar emocional. Así, ha defendido que las medidas relacionadas con el bienestar deben integrarse en una estrategia global. "Si queremos abordar el absentismo relacionado con el malestar psicológico, debemos actuar antes de la baja", ha señalado.
Consum apuesta por un modelo preventivo
Para finalizar el encuentro. Celia Núñez Llinares ha planteado la necesidad de interpretar el absentismo desde una perspectiva más amplia, relacionada con la salud y el bienestar dentro de las organizaciones. Según ha explicado, este indicador puede estar vinculado a cuestiones médicas, pero también a elementos como el liderazgo, el clima laboral, la conciliación o la salud emocional.
En el caso de Consum, la empresa ha evolucionado hacia un modelo integral de salud y bienestar vinculado a su Estrategia de Personas y Bienestar. Este modelo contempla iniciativas relacionadas con la salud física y emocional, la conciliación, la formación, el liderazgo saludable y el acompañamiento durante los procesos de recuperación.
La responsable de Prevención de Riesgos Laborales ha defendido así el paso de una gestión centrada en reaccionar ante las bajas a otra basada en la prevención y en la creación de entornos laborales saludables. "El absentismo no es el problema, sino el síntoma. No gestionamos el absentismo para mejorar el bienestar; mejoramos el bienestar para que el absentismo deje de ser un problema", ha concluido.


