Mestalla estalla: la afición valencianista no callará

Guardar

Jaume Doménech, que tuvo que sufrir las desinteligencias defensivas en la derrota del martes, se mostró preocupado después del partido. “Ha sido un desastre (…) Lo de hoy es lamentable. Lo único bueno es que la gente ha venido y ha apoyado mientras hemos estado en el partido”.

Desde la portería, el valenciano pudo ver las decenas de pancartas que se desplegaban en las gradas de Mestalla. “Lim, vende y vete ya”, se vio por la trasmisión televisiva. Antes del partido, parte de la afición esperaba con una pancarta gigante que rezaba “Lim go home”. Después del partido, se escuchó un coro que decía “¡Lim, estafador!”.

“La situación es difícil pero los únicos que la podemos sacar somos los que estamos aquí (…) Sé que es difícil pedirles a los aficionados que nos apoyen”, ha declarado Voro en la conferencia de prensa. El actual entrenador del Valencia sabe que los resultados deportivos son los primeros que tienen que cambiar para que la crisis desaparezca. Es el delegado oficial y un hombre multiuso, pero no delega responsabilidades.

“Cuánta más presión hay, más grande es el club (…) La gente tiene derecho de mostrar su descontento”, declaró Siqueira al reconocer que los futbolistas blanquinegros son los grandes responsables de la derrota ante el Celta.

Más allá del ataque a los coches de los jugadores a la salida del estadio, el brasileño, como muchos de sus compañeros, es consciente que la afición, como demostraron los gritos y lemas, se ha volcado en contra de un solo personaje, el rostro del desastre.

Peter Lim

El avatar del máximo accionista en Valencia, Layhoon Chan, abandonó el palco rápidamente después del término del partido contra el equipo de Berizzo. Esta acción es una especie de símbolo de lo que está pasando; arrancar, sacudirse la suciedad para evitar los insultos.

Prandelli declaró al prestigioso diario italiano La Gazzetta dello Sport que perfectamente podría haber esperado la decisión del club para su destitución, y así ganar créditos económicos. “Tenía un gran contrato de dos años. Podía hacerme el listo y esperar a que me despidieran”, confesó. “No podía quedarme en el Valencia”.

El técnico pasará a la historia valencianista por su marcha, pero aun así nadie lo culpa realmente de lo que ha pasado. “Me prometieron una inversión de 30 millones que se redujo mucho”, declaró. De cierta forma, el entrenador que quiere reformularse laboralmente después del episodio alude a alguien con sus palabras, así como hace la presidenta con su temor.

Al momento de hablar de la crisis, el punto de inflexión de los cargos y ex cargos importantes del Valencia es Peter Lim; para bien o para mal, callando o hablando. Por supuesto que nadie que esté comprometido y trabaje dentro de la institución lo culpará. Como dueño tiene el poder y nadie querrá contradecirlo.

La única verdad es que la afición seguirá quejándose hasta que la situación vuelva a la normalidad.

Archivado en:

Destacados