El pleno del Ayuntamiento de València aprobó este martes, por unanimidad de todos los grupos políticos, la adhesión de la ciudad a la Red Española de Capitales de la Cultura. Un consenso que, en tiempos de polarización política, no es poca cosa. La propuesta, impulsada desde la concejalía de Cultura, no encontró ni un solo voto en contra y abre ahora la puerta a que València forme parte de una alianza que va mucho más allá de compartir carteles de festivales.
Una red nacida de una demanda municipal
La iniciativa es obra de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que la puso en marcha con el objetivo de promover la cultura como eje estratégico del desarrollo urbano y como motor de cohesión social. La red responde, según la propia federación, a una demanda de las entidades locales de contar con un espacio estable, técnico y político que permita sostener el impulso cultural municipal y garantizar el retorno al esfuerzo que los ayuntamientos realizan en materia cultural. Dicho de otro modo: las ciudades que invierten en cultura querían dejar de hacerlo en soledad.
La red agrupa a los gobiernos locales que desean impulsar un modelo estratégico de desarrollo cultural, reforzar la cooperación territorial y dar visibilidad al compromiso municipal con la cultura como motor de desarrollo urbano, cohesión social e innovación. No se trata, pues, de un escaparate simbólico, sino de un mecanismo operativo con objetivos concretos.
Qué gana València al sumarse
La incorporación a esta red no es un trámite burocrático menor. Las entidades locales que se unan podrán acceder a un espacio de cooperación directa para compartir experiencias en gestión cultural, programación, participación ciudadana e innovación urbana, e integrarse en una agenda común de trabajo, con encuentros técnicos, proyectos compartidos y posicionamientos estratégicos. Algo así como pertenecer a una liga en la que las ciudades aprenden unas de otras antes de medirse en el tablero europeo.
Y el tablero europeo importa, y mucho. La red está concebida para mejorar la visibilidad internacional del conjunto de ciudades españolas, especialmente en el marco de iniciativas como la Capital Europea de la Cultura 2031. Para València, que tiene en ese proceso uno de sus horizontes más ambiciosos, la adhesión llega en un momento estratégicamente oportuno.
"Esta alianza contribuirá a fortalecer el posicionamiento cultural de València, especialmente en procesos como la Capital Europea de la Cultura" - José Luis Moreno, concejal de Cultura del Ayuntamiento de València
Una voz conjunta ante el Estado y Europa
Más allá de los proyectos compartidos, el concejal José Luis Moreno subrayó otra dimensión clave de la adhesión: la posibilidad de negociar con mayor peso institucional. La red nace con una clara vocación de colaboración con la Administración General del Estado y, en particular, con el Ministerio de Cultura. Por ello, el secretario general de la FEMP ya ha solicitado una reunión con el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí Grau, con el objetivo de analizar vías de colaboración institucional y definir un marco de cooperación.
"Esta red nos permitirá participar en una representación conjunta ante el Gobierno de España, el Ministerio de Cultura y las instituciones europeas, e impulsar actuaciones orientadas al fortalecimiento del ecosistema cultural local" - José Luis Moreno, concejal de Cultura del Ayuntamiento de València
Los municipios que se adhieran podrán reforzar la visibilidad de su compromiso cultural, tanto a escala nacional como internacional, e impulsar proyectos de innovación cultural, digitalización y participación social. En la práctica, esto significa que las políticas culturales de València dejarán de diseñarse únicamente desde Ruzafa o el Cabanyal para dialogar con lo que ocurre en Granada, Burgos, Las Palmas o Cáceres.
El siguiente paso: los trámites de adhesión
Tras el respaldo unánime del pleno, el Ayuntamiento iniciará ahora los procedimientos administrativos necesarios para formalizar la incorporación. La red tiene como finalidad defender, promover y fortalecer el papel de las ciudades en el ámbito cultural, garantizando la continuidad del impulso cultural municipal y el retorno al esfuerzo técnico, económico y de participación social realizado por las entidades locales. El acuerdo no tiene fecha de caducidad ni genera obligaciones de gasto inmediato, pero sí compromete a la ciudad a formar parte de una estructura de gobernanza cultural compartida que, con la mirada puesta en 2031, puede marcar la diferencia entre aspirar a ser capital cultural europea o simplemente desearlo.

