Un ballet maldito de 1936 resucita en Valencia: Les Arts trae 'La noche de San Juan', la obra que la Guerra Civil enterró durante 90 años

La Compañía Antonio Ruz lleva al Teatre Martín i Soler de Les Arts el ballet inédito de Roberto Gerhard, truncado por la Guerra Civil, este viernes 22 de mayo a las 19.30 h.

Guardar

Les Arts
Les Arts

Había una partitura. Había bocetos de escenografía, figurines, un argumento escrito. Solo faltaba el estreno. Pero en julio de 1936, el estallido de la Guerra Civil lo impidió todo, y un ballet concebido en plena efervescencia cultural de la Barcelona republicana quedó condenado al olvido durante casi noventa años. Este viernes 22 de mayo, el Palau de les Arts Reina Sofía de València rescata esa historia con la actuación de la Compañía Antonio Ruz y su espectáculo La noche de San Juan, en el Teatre Martín i Soler, a las 19.30 horas, dentro del ciclo Viernes de Danza.

Una obra nacida bajo la sombra de los Ballets Russes

La gestación del ballet La noche de San Juan —cuyo título original en francés era Soirées de Barcelone— comenzó en 1936, bajo la influencia de la llegada a España de los Ballets Russes de Monte-Carlo. El proyecto surgió cuando esa compañía, fundada en 1931 recogiendo el legado de Diaghilev, ofreció en el Liceu de Barcelona sus últimas actuaciones en junio de ese mismo año. El encargo fue ambicioso: música de Roberto Gerhard, escenografía del pintor Joan Junyer, argumento del político y consejero de cultura Ventura Gassol, y coreografía de nada menos que Léonide Massine, uno de los grandes nombres de la danza del siglo XX.

Por iniciativa de Gassol, los implicados en el proyecto fueron a presenciar las fiestas de la Patum en Berga —bailes, pasacalles de gigantes y cabezudos, fuegos durante las festividades populares que se remontan al siglo XV—, que les causaron una gran impresión y sirvieron de inspiración para crear un ballet catalán basado en esas tradiciones. No hay que olvidar que Roberto Gerhard fue el único discípulo español de Arnold Schönberg, de quien obtuvo enseñanzas sobre la técnica dodecafónica, adaptándola a las raíces de la música popular. La combinación prometía ser explosiva. Pero la historia tenía otros planes.

El proyecto quedó contratado con un libreto escrito por Ventura Gassol, música de Roberto Gerhard, escenografía de Joan Junyer y coreografía de Massine. Un mes después estalló la guerra civil. Todos los creadores partieron al exilio. La obra quedó en un cajón.

El coreógrafo que asumió el reto imposible

La recuperación de este ballet más de ochenta años después de su creación, en lo que supone su estreno absoluto, bebe de todo ese rico legado del pasado, pero trasciende con un nuevo enfoque del siglo XXI. El encargado de ese salto en el tiempo es el coreógrafo cordobés Antonio Ruz, quien construyó la pieza a partir de partituras, bocetos y materiales originales conservados durante décadas, dotándola de una estética contemporánea sin traicionar sus fuentes.

El mayor desafío era la coreografía. Una nueva coreografía de Antonio Ruz reemplaza la original de Léonide Massine, de la que no se conserva ningún apunte. Ruz no quiso hacer arqueología, sino algo más cercano y vivo. Uno de los bocetos originales de la escenografía de Junyer fue rescatado, y sus figurines evocaron el diseño del vestuario.

"Sentí que mi misión era inspirarme en todo ese material coreo-musical y artístico para crear una obra de hoy; buscar un equilibrio coherente con las fuentes, pero con perfume y estética contemporánea." - Antonio Ruz, coreógrafo y director de la Compañía Antonio Ruz

Fuego, solsticio y una boda al amanecer

Inspirada en la noche mítica de la festividad de San Juan y en las celebraciones del fuego del Pirineo catalán, la música de aire popular y ritmos frenéticos describe danzas de antorchas, el desfile de figuras mágicas y los movimientos de parejas que, en íntima unión, acaban en boda al amanecer. La acción transcurre en un pueblo del Pirineo catalán durante la víspera del solsticio de verano, la noche más corta del año.

Dividido en tres cuadros, el ballet respira de la atmósfera que imperaba en la época de su proyección original, cuando en Europa y Norteamérica el término "estilización" se veía permanentemente unido a las creaciones musicales y dancísticas surgidas tras la llegada de los Ballets Russes de Diaghilev a París en 1909. El primer cuadro, Los fuegos, sirve al coreógrafo para convertir a sus bailarines en las propias llamas que se mecen por el aire, que chisporrotean, dando protagonismo al torso y los brazos.

El fuego, en definitiva, es el verdadero protagonista de la pieza. Así lo explica el propio Ruz: "Al final, la pieza no habla del evento en sí, sino del poder evocador del fuego; es una fiesta del amor. Lo que todos hemos visto alguna vez en nuestra vida es el fuego, y en él he basado mi investigación para generar parte del material coreográfico con los bailarines." - Antonio Ruz, coreógrafo y director de la Compañía Antonio Ruz

Una cita con el público en el Martín i Soler

Esta producción es una iniciativa a aplaudir por lo que lleva implícito en el terreno de la recuperación del patrimonio de la danza española. La función del viernes 22 de mayo en el Teatre Martín i Soler de Les Arts incluirá, una vez concluida la representación, un encuentro entre los artistas de la compañía y el público asistente en la misma sala, una oportunidad única para profundizar en la historia y el proceso creativo detrás de esta obra singular.

Las entradas pueden adquirirse en las taquillas del teatro, llamando al 96 197 59 00 o a través de la página web de Les Arts. Una obra gestada bajo la tensión de un país a punto de romperse, olvidada por la fuerza de la historia y recuperada gracias a la tenacidad de quienes creen que el patrimonio cultural no prescribe: La noche de San Juan llega por fin a escena con casi un siglo de retraso, y esa espera, lejos de restarle valor, la convierte en algo todavía más necesario.