Tony River y la verdad de ‘Cabaret’ en Les Arts: actuar a un palmo del espectador

El actor que da vida a Herr Schultz desvela cómo se vive desde dentro el montaje inmersivo que ha convertido Les Arts en el legendario Kit Kat Klub

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 Cabaret, Palau Les Arts ©FabianMorassu
 Cabaret, Palau Les Arts ©FabianMorassu
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El Palau de Les Arts se ha transformado este mes en algo más que un teatro. Del 2 al 19 de julio, el emblemático espacio valenciano deja atrás su solemnidad habitual para convertirse en el mítico Kit Kat Klub del Berlín de 1929 con Cabaret, un musical inmersivo que rompe las reglas tradicionales y sitúa al espectador en el centro de la historia.

En esta versión dirigida por Federico Bellone, el público no solo observa: forma parte del espectáculo. Música en directo, cercanía con los actores y una puesta en escena 360º construyen una experiencia que combina el brillo del cabaret con una historia que, poco a poco, deja ver su lado más incómodo.

Hablamos con Tony River, que interpreta a Herr Schultz. A través de su mirada, descubrimos no solo los entresijos de este montaje, sino también la evolución de un personaje que encarna la fragilidad de una época. Entre anécdotas, reflexión y emoción, River nos invita a mirar Cabaret más allá del espectáculo… y, sobre todo, a vivirlo.
 

Cabaret ha aterrizado en València con una propuesta inmersiva muy potente. ¿Cómo estáis viviendo estas funciones en Les Arts?

Las estamos viviendo con el mismo entusiasmo que en Madrid y Zaragoza. El público de Valencia es la leche, responde con una energía increíble y eso se contagia. En un montaje como este, donde el espectador forma parte del espectáculo, ese entusiasmo es fundamental.

En este montaje se rompe la cuarta pared y el espectador pasa a formar parte del espectáculo. ¿Qué cambia para vosotros como actores?

Al principio fue un poco complicado. Estamos muy cerca del público, prácticamente a un palmo, pero no podemos interactuar con ellos. Tienes que ignorarlos, no puedes mirarlos… y eso para un actor es difícil. Con el tiempo te acostumbras, pero al principio cuesta.

En ese sentido, la interpretación también cambia…

Claro. Tienes al espectador muy cerca, como si te estuviera viendo en primer plano, y al mismo tiempo te ve alguien desde el fondo del patio de butacas. Eso te obliga a ser muy natural, muy convincente. Es un ejercicio interpretativo muy exigente.

©FabianMorassut(7)
 Cabaret, Palau Les Arts ©FabianMorassu

Hablando de tu personaje, Herr Schultz, ¿cómo lo describirías?

Es un poco el eje de esa parte de la historia. Es un frutero judío en el Berlín de finales de los años 20, justo cuando empieza a cambiar todo. Es un personaje que marca un antes y un después dentro de su propia vida.

En muchas versiones se le ve como alguien que representa esa normalidad que no quiere ver el peligro. ¿Cómo lo has enfocado tú?

Tiene un arco muy grande. Empieza muy desenfadado, incluso humorístico. Es un hombre que ama la vida y busca el amor en una etapa más madura. Poco a poco se va dando cuenta de lo que ocurre, pero se resiste. No quiere aceptarlo.

También está su relación con Fräulein Schneider…

Sí, es un amor tranquilo, sosegado. En la función hay distintos tipos de amor: el más pasional, el más interesado… y este, que es más natural, más humano.

Has trabajado en teatro, cine y televisión. ¿Qué tiene el teatro que te sigue atrapando?

El teatro es la base de todo. La televisión te da popularidad, pero el teatro te da la adrenalina máxima. Y en un montaje como este, más todavía. Estás en contacto directo con el público y eso no se puede comparar con nada.

En un montaje tan coral, ¿cómo construís esa química en escena?

Es coral, pero en realidad hay tres historias distintas, todas basadas en el amor. Somos pocos en el elenco principal y eso hace que todo sea muy directo. Además, la orquesta y el ensemble hacen un trabajo increíble.

Para terminar, si tuvieras que convencer a alguien que aún duda en venir… ¿qué le dirías?

Te hablo como espectador. Yo tuve la oportunidad de ver la función y me sorprendió muchísimo. Me reí, me emocioné… Es un espectáculo que te llega. Es muy natural, muy espontáneo. La gente sale muy satisfecha. Hay que vivirlo.

Cabaret El Musical - Tráiler