Quique Castellano debuta en La Rambleta: “Es mi primera exposición pública”

‘Trozos y trazos’ puede visitarse en La Rambleta hasta el 8 de mayo: una invitación a descubrir un universo de color, collage y materia en su primera exposición abierta al público

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Quique Castellano en La Rambleta - Fotografía de Alejandro Amat
Quique Castellano en La Rambleta - Fotografía de Alejandro Amat

En la Sala de Exposiciones de La Rambleta, el artista Quique Castellano despliega un universo que no responde a una trayectoria académica ni a una lógica lineal, sino a una pulsión largamente contenida. Trozos y trazos es su primera exposición y también una especie de comienzo tardío: el resultado de años de mirada acumulada que, al fin, encuentra tiempo para materializarse.

La muestra transita entre pintura, collage y objeto sin jerarquías, construida desde la experimentación con diferentes materiales y una relación directa con lo táctil. En la entrevista, Castellano habla de ese impulso reciente que lo ha llevado a crear, de su impaciencia frente a ciertas técnicas, del descubrimiento del collage como detonante y de una obra atravesada por el Mediterráneo, los viajes y la memoria visual. Más que un relato cerrado, Trozos y trazos funciona como un proceso en marcha: una evolución que apenas acaba de empezar.

“Trozos y trazos” se presenta como una exposición de carácter muy personal. ¿Qué hay detrás de ese título y qué tipo de obra se encuentra el visitante?

El título viene de ese trabajo que hago mezclando pintura y collage. Utilizo muchos materiales: papeles, telas, incluso cuadros antiguos míos que rompo para construir nuevas formas. De ahí lo de “trozos” y “trazos”. Es la base de todo lo que hay en la exposición.

Esta es además tu primera exposición pública. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar a este momento?

Tengo 84 años y siempre he estado muy ligado al arte, pero no pude estudiar Bellas Artes. He estado cerca del mundo creativo toda la vida, viajando con cuadernos, haciendo acuarelas… y con la jubilación ha llegado el momento de dedicarme a esto. A partir de un taller de collage descubrí que me interesaba mucho y empecé a trabajar. Y esto es el resultado.

La obra que se presenta, ¿responde a una etapa reciente de tu trabajo?

Sí, prácticamente todo es de 2023 en adelante. Lo más antiguo que hay es de ese año.

El collage ocupa un lugar central en tu proceso creativo. ¿Qué te ha llevado a explorar esta técnica frente a otras más tradicionales?

Soy muy impaciente. El óleo me gusta mucho, pero no espero a que seque, así que acababa mezclándolo todo. Con el acrílico encontré una técnica más rápida. Y el collage me abrió un mundo: trabajar con las manos, buscar texturas, combinar materiales… ha sido una evolución continua.

Al principio era más abstracto, incluso interpretando poemas. Luego empecé a hacer bodegones inspirados en Cézanne, Picasso o Morandi, pero llevados al collage. De ahí surgieron series de jarras, frascos… y después el paisaje.

Trozos y Trazos, La Rambleta - Fotografía de Alejandro Amat
Trozos y Trazos, La Rambleta - Fotografía de Alejandro Amat

En esa evolución aparece también el paisaje. ¿Qué papel juega en tu obra?

Trabajo mucho en Moraira y el Cabo es fundamental para mí. Siempre aparece el mar, el cielo… Es algo muy mío.

Tu trayectoria profesional ha estado vinculada también a la comunicación y la moda. ¿De qué manera se trasladan esas experiencias a tu lenguaje artístico?

Hay una relación directa con la estética. En la moda estás rodeado de creadores, de formas, de presentaciones. Y en el textil aprendí mucho sobre materiales y texturas. Todo eso ahora lo utilizo: tejidos, tules, linos… pintar sobre tela te da posibilidades nuevas. Es una experimentación constante.

La exposición se plantea como una muestra íntima. ¿Hasta qué punto hay una dimensión personal o autobiográfica en las piezas?

Sí, en el sentido de lo que me gusta: el Mediterráneo, los viajes, el arte que he visto. Me interesa mucho el Renacimiento italiano, por ejemplo, y aparecen referencias. Todo eso lo vas acumulando y sale cuando trabajas.
 

Trozos y Trazos, La Rambleta. Fotografía de Alejandro Amat
Trozos y Trazos, La Rambleta. Fotografía de Alejandro Amat


El espectador recorre tu imaginario en esta exposición. ¿Qué te gustaría que se llevara de esa experiencia?

La alegría del color y la luz. Yo me siento muy mediterráneo y creo que la exposición es eso: un estallido de color.

Dentro del conjunto, ¿hay alguna obra o punto de partida que funcione como clave para entender la exposición?

No especialmente. Quizá al inicio hay unos collages pequeños que marcan el momento en el que descubro que puedo ir más allá de la pintura. Pero en realidad todo es una evolución, no hay un proyecto cerrado.

Tras esta primera exposición, ¿qué líneas de trabajo te interesa seguir desarrollando?

Seguir en esta línea. Me interesa trabajar más con textiles, transparencias, nuevas calidades. No me planteo una retrospectiva, porque esto ha sido algo muy doméstico hasta ahora. Lo que quiero es seguir experimentando.

Trozos y Trazos en La Rambleta. Fotografía de Alejandro Amat
Trozos y Trazos. La Rambleta. Fotografía de Alejandro Amat