Pompeya no desapareció del todo. Parte de aquella ciudad romana quedó escondida bajo las cenizas del Vesubio y, casi dos mil años después, sigue apareciendo poco a poco ante nuestros ojos. De hecho, buena parte de lo que hoy sabemos sobre la vida cotidiana de los romanos procede precisamente de aquel desastre que congeló calles, casas, pinturas y objetos en el tiempo.
Detrás del redescubrimiento de Pompeya estuvo también el impulso de Carlos III, que promovió las excavaciones arqueológicas del área en el siglo XVIII. Ahora, tres siglos después, la ciudad vuelve a cobrar vida en València.
Bombas Gens Centre d'Arts Digitals estrena el 7 de octubre Los últimos días de Pompeya, una exposición que lleva ya más de un millón de visitantes en su recorrido internacional y que llega a València después de pasar por ciudades como Madrid, Viena, Berlín, Londres, Bruselas, Pekín o Barcelona. La propuesta combina arqueología, objetos históricos, grandes proyecciones, realidad virtual y metaverso para intentar algo bastante sencillo de decir y bastante complicado de conseguir: que el visitante sienta cómo era vivir en Pompeya antes de que todo saltara por los aires.

Exposición inmersiva «Los últimos días de Pompeya» en València
Mucho más que la erupción del Vesubio
La primera sorpresa de la exposición es precisamente que Pompeya no empieza con el volcán. Miriam Huéscar, comisaria de la muestra, explica que uno de los objetivos era alejarse de esa imagen que solemos tener de la ciudad reducida a cenizas, cuerpos y tragedia. Aquí hay muerte, claro, pero antes hay vida: las casas, las calles, las costumbres, el ocio, las comidas, las relaciones sociales y ese ritmo cotidiano que hace que una ciudad antigua deje de parecer un decorado de película.
El recorrido se articula en nueve salas y mezcla espacios divulgativos con instalaciones audiovisuales y experiencias inmersivas. Hay reproducciones de objetos y piezas históricas, una gran proyección en 360 grados y diferentes contenidos interactivos que permiten acercarse a Pompeya desde distintos ángulos.
La propuesta tiene además una parte especialmente espectacular: la realidad virtual. En una de las experiencias el visitante se mete directamente en un anfiteatro romano para asistir a un combate de gladiadores. En otra, se adentra en la Villa de los Misterios y puede desplazarse por espacios como la bodega, el patio o las termas.
Y luego está el metaverso, probablemente uno de los grandes reclamos de la visita. Hasta 40 personas pueden realizar al mismo tiempo el recorrido, moviéndose por una reconstrucción virtual de Pompeya. Es decir, no se trata simplemente de ponerse unas gafas y mirar: aquí toca caminar, explorar y descubrir.
Jordi Sellas, director de Layers of Reality y responsable artístico de la producción, resume la filosofía de la exposición alrededor de una idea: acercar historias importantes a un público amplio y global. Para conseguirlo, la muestra se mueve constantemente entre lo que sabemos gracias a la arqueología y aquello que la imaginación ha construido durante siglos alrededor de Pompeya.
Porque el título tampoco es casual. Los últimos días de Pompeya procede de la famosa novela publicada en 1834 por Edward Bulwer-Lytton, una obra romántica que ayudó a construir buena parte del imaginario que todavía tenemos sobre aquella ciudad romana. Cine, literatura y cultura popular han hecho el resto. La exposición juega precisamente con esa frontera entre la ficción y la realidad, pero manteniendo como punto de partida los datos y descubrimientos arqueológicos.

De Pompeya a Valentia: dos ciudades que se miraban de cerca
La llegada a València incorpora además un capítulo que no estaba planteado de la misma manera en otras ciudades: la relación entre Pompeya y la antigua Valentia.
La conexión tiene bastante sentido. València nació como ciudad romana en el 138 a.C. y recibió colonos procedentes de la Campania, la misma región italiana donde se encontraba Pompeya. Durante siglos, ambas ciudades compartieron buena parte de las dinámicas políticas, económicas y sociales del Imperio romano.
Paloma Berrocal, asesora arqueológica de esta parte valenciana de la exposición, ha trabajado precisamente para explicar ese vínculo y poner el foco en una ciudad que, a diferencia de Pompeya, tuvo una historia mucho más larga. Pompeya quedó atrapada en un instante; Valentia continuó transformándose.
Las huellas de aquella conexión todavía pueden rastrearse en València. Las termas conservadas en l'Almoina responden a modelos conocidos en el mundo romano y las pinturas de la Domus de Terpsícore, bajo la actual sede de Les Corts, comparten tendencias decorativas con las viviendas pompeyanas. También las ánforas y vajillas encontradas en las excavaciones hablan de intercambios comerciales con la Campania.
Para Mónica Pérez, directora de Bombas Gens Centre d'Arts Digitals, esta adaptación valenciana ha supuesto además un importante reto técnico. El resultado intenta que cada espacio vaya sumando información y sensaciones hasta construir una especie de viaje emocional por Pompeya, en lugar de limitarse a acumular datos.
Y hay un detalle que puede hacer la visita todavía más cercana para el público valenciano: buena parte de los contenidos audiovisuales también estarán disponibles en valenciano, con las voces de intérpretes como Rafa Albert, Josep Manel Casany, Mari Giner, Nelo Gómez, Iolanda Muñoz y Héctor Navarro. En el metaverso, además, se podrá escoger entre castellano, valenciano e inglés.
La intención, en definitiva, es que aquí pueda entrar tanto quien ya sabe distinguir una domus de unas termas como quien llega pensando que Pompeya es simplemente "la ciudad que se cargó el volcán". De hecho, Pérez cuenta que la exposición está pensada desde niños de unos cinco años hasta visitantes de 90, pasando por familias, colegios y público especializado.
También habrá un programa de actividades paralelas entre enero y mayo dedicado a la arqueología, Pompeya, el mundo romano y la Valentia romana. Porque, como apunta Berrocal desde su experiencia científica, uno de los grandes retos de trasladar la arqueología al público es precisamente conseguir que todo aquello que sabemos pueda contarse de una manera que apetezca escuchar.
Cuándo visitar la exposición, cuánto cuesta y cómo llegar
Los últimos días de Pompeya abrirá sus puertas en Bombas Gens Centre d'Arts Digitals el 7 de octubre de 2026. El centro está en la avenida de Burjassot, 54-56, en el barrio de Marxalenes, y la exposición podrá visitarse de 10.00 a 21.00 horas, todos los días salvo los martes.
Las entradas parten de 9,50 euros. Los lunes existe una tarifa única de 9,50 euros para todos los públicos; de miércoles a viernes la entrada general es de 15,90 euros, mientras que los fines de semana y festivos parte de 18,90 euros. Hay tarifas reducidas para niños, mayores de 65 años, personas con movilidad reducida y packs familiares. Los menores de 0 a 3 años entran gratis. Los precios pueden variar en periodos especiales y no incluyen los gastos de gestión de la compra online.
Así que sí: Pompeya vuelve a València. Pero esta vez no hay que esperar a que un arqueólogo encuentre otra calle bajo la ceniza. Solo hay que ponerse unas gafas, entrar en el metaverso y caminar por ella. Y quizá ahí esté lo más interesante de la propuesta: no limitarse a mirar cómo vivían los romanos, sino intentar imaginar por un rato que somos nosotros quienes estamos allí, unas horas antes de que el Vesubio cambie la historia para siempre.

