El mundo del arte valenciano está de luto por la muerte del escultor Miquel Navarro a los 81 años. El fallecimiento del artista, nacido en Mislata en 1945, ha sido confirmado a Europa Press por fuentes de su entorno. Navarro ha sido uno de los grandes referentes de la Nueva Escultura Española y una figura fundamental del arte contemporáneo, con una trayectoria que ha trascendido las fronteras españolas.
El Ayuntamiento de Mislata ha anunciado tres días de luto oficial por su fallecimiento, que se prolongarán hasta el martes 3 de noviembre a las 23.59 horas. Durante este periodo, las banderas de la localidad ondearán a media asta en señal de duelo por la pérdida de uno de sus vecinos más ilustres.
Su nombre está estrechamente vinculado a València, donde algunas de sus creaciones más reconocibles forman parte del paisaje urbano. Entre ellas destacan la popularmente conocida como Pantera Rosa y el Parotet, dos esculturas que han acercado su particular lenguaje artístico a generaciones de valencianos.
Mislata decreta tres días de luto oficial por la muerte de Miquel Navarro
El Ayuntamiento de Mislata ha expresado su pesar por el fallecimiento del escultor y ha destacado la profunda vinculación que mantuvo con su localidad natal a lo largo de toda su vida.
El consistorio ha anunciado tres días de luto oficial, hasta el martes 3 de noviembre a las 23.59 horas, durante los cuales las banderas municipales ondearán a media asta. En su mensaje de despedida, el Ayuntamiento ha recordado a Navarro como un «artista universal que convirtió sus raíces en un legado para el mundo».
También ha subrayado su papel como referente cultural de Mislata y su implicación en la creación de la Casa Taller que lleva su nombre, concebida para conservar y difundir su patrimonio artístico. La institución municipal ha destacado que su obra, su compromiso con el arte y su vinculación con Mislata dejan una huella imborrable en la ciudad y en la cultura valenciana.
De Mislata a los grandes museos internacionales
Miquel Navarro nació en Mislata en 1945 y cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de València. Sus primeros pasos artísticos estuvieron vinculados a la pintura, aunque a partir de 1972 orientó su trayectoria principalmente hacia la escultura, disciplina que acabaría convirtiéndolo en uno de los creadores españoles más reconocidos.
A lo largo de su carrera también cultivó el dibujo, la acuarela y, posteriormente, la fotografía, desarrollando una producción marcada por la experimentación con diferentes materiales y formatos.
Uno de los momentos decisivos de su trayectoria llegó en 1980, cuando participó en la exposición colectiva New Images from Spain, celebrada en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York. Aquella muestra contribuyó a impulsar su proyección internacional y a situar su trabajo en el panorama artístico contemporáneo.
En 1986 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas, uno de los reconocimientos más importantes de su carrera. A esta distinción se sumó en 2008 el Premio Julio González, que reforzó su vinculación con el arte contemporáneo valenciano.
Sus obras forman parte de las colecciones de instituciones de referencia como el Museo Guggenheim de Nueva York, el Centre Pompidou de París, el Museo Reina Sofía de Madrid y el IVAM de València.
La Pantera Rosa y el Parotet: las esculturas de Miquel Navarro en València
Aunque su obra ha recorrido museos de todo el mundo, Miquel Navarro también ha dejado una huella visible en el espacio público valenciano.
Dos de sus creaciones más conocidas son la Pantera Rosa y el Parotet, esculturas que se han convertido en referencias reconocibles del paisaje urbano de València. Estas instalaciones representan una de las características más importantes de su producción: la capacidad de trasladar la escultura contemporánea a los espacios cotidianos y establecer una relación directa entre el arte, la arquitectura y la ciudad.
Su interés por los volúmenes, las formas geométricas y los materiales industriales también se manifestó en numerosas fuentes y esculturas monumentales.
Las ciudades escultóricas, el universo creativo de Miquel Navarro
Una de las aportaciones más singulares de Miquel Navarro al arte contemporáneo fueron sus ciudades escultóricas, que comenzó a desarrollar en 1973. Estas composiciones están formadas por cientos de pequeñas piezas modulares que, dispuestas sobre una superficie, recrean paisajes urbanos imaginarios.
En ellas conviven estructuras industriales, referencias rurales, construcciones geométricas y elementos arquitectónicos, dando lugar a conjuntos que invitan al espectador a contemplar una ciudad desde una perspectiva diferente.
Las ciudades escultóricas se convirtieron en uno de los elementos más representativos de su lenguaje artístico y contribuyeron a consolidar su reconocimiento internacional.
Su Casa Taller de Mislata abrió sus puertas pocos meses antes de su muerte
Uno de los acontecimientos más importantes de los últimos meses de vida del escultor fue la apertura de la Casa Taller de Miquel Navarro en Mislata, inaugurada en junio de 2026. El espacio está situado en el histórico barrio de la Morería, en un antiguo almacén de productos de droguería que el artista adquirió durante los años ochenta para convertirlo en su lugar de trabajo.
Durante más de cuatro décadas, este inmueble fue el escenario donde Navarro concibió y desarrolló una parte esencial de su producción artística, especialmente sus esculturas de gran formato.
Tras cuatro años de rehabilitación, el edificio se transformó en la sede de la Fundació Miquel Navarro, con el objetivo de garantizar la conservación, investigación, exhibición y difusión de su patrimonio. El proyecto respetó la estructura original del inmueble, conservando cubiertas, muros y otros elementos arquitectónicos vinculados a la memoria del taller.
Más de 400 obras para conservar el legado del escultor valenciano
La Casa Taller dispone de 980 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, con espacios destinados a exposiciones, investigación y actividades culturales.
Entre sus instalaciones destacan una zona dedicada a la colección permanente, una sala de exposiciones temporales, una biblioteca especializada, un área de documentación y un patio abierto. La planta superior incorpora también un espacio para la proyección de piezas audiovisuales y trabajos de videoarte realizados por el propio artista.
La colección de la Fundació Miquel Navarro está integrada por más de 400 obras donadas por el escultor, que permiten recorrer las diferentes etapas de su trayectoria.
Entre ellas figuran 81 esculturas, 83 fotografías, 51 acuarelas, 53 serigrafías, 43 dibujos, 9 pinturas, 7 collages y más de 25 carteles, además de películas y documentales. La diversidad de esta colección refleja la amplitud de los lenguajes artísticos que Navarro exploró durante más de medio siglo.
Durante la presentación del proyecto, el escultor explicó que su deseo era que su obra «esté reunida, que no esté perdida y que se puede hacer una lectura coherente», evitando así su dispersión en colecciones privadas, ventas o subastas.
Con su fallecimiento, la Casa Taller adquiere una especial relevancia como espacio de conservación de su memoria artística. Miquel Navarro deja un legado que une Mislata con València y los principales museos internacionales, desde sus características ciudades escultóricas hasta las grandes obras públicas que seguirán formando parte del paisaje valenciano.

