Hay premios que valen por el dinero y otros que valen por el nombre que llevan. El Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández-Comunitat Valenciana 2027 aspira a las dos cosas: mantiene su dotación económica de 8.000 euros e incorpora como novedad la publicación de la obra ganadora a cargo de la editorial Devenir, un sello con larga trayectoria en la difusión de poesía en castellano. El plazo para presentar originales permanecerá abierto hasta el 1 de octubre.
Un certamen con vocación internacional y raíces en Orihuela
La convocatoria corre a cargo de la Fundación Cultural Miguel Hernández, con el respaldo de tres instituciones: la Generalitat Valenciana, la Diputación Provincial de Alicante y el Ayuntamiento de Orihuela, la ciudad natal del poeta. No es casualidad que el certamen nazca precisamente allí. Miguel Hernández, el pastor de cabras que se convirtió en una de las voces más poderosas de la lírica española del siglo XX, murió en 1942 con apenas 31 años en la prisión de Alicante. Su figura sigue siendo, más de ochenta años después, un imán para la creación poética en todo el mundo hispanohablante.
El premio, tal y como está configurado en su formato actual, lleva organizándose desde el año 2014. En sus orígenes, el galardón se otorgaba a escritores de reconocido prestigio por toda su trayectoria, mientras que ahora lo que se premia es la obra inédita que presenta el autor. Un giro de enfoque que lo ha transformado en una plataforma de proyección para nuevas voces, no solo en un homenaje a los ya consagrados.
Pueden participar todos los escritores que lo deseen, con una obra original e inédita escrita en castellano, aunque quedan excluidos quienes ya hayan obtenido el premio en ediciones anteriores. Las obras, de tema libre, deberán contar con un mínimo de 500 y un máximo de 1.000 versos. La participación es posible tanto por correo postal como por vía electrónica.
La Generalitat aporta 80.000 euros anuales a la Fundación
Detrás del premio hay un compromiso institucional más amplio. La Generalitat colabora de forma estable con la Fundación Cultural Miguel Hernández mediante una aportación anual de 80.000 euros, destinada a financiar actividades de conservación, investigación y difusión del legado del poeta oriolano, así como la organización de iniciativas culturales y literarias. Una cifra que habla de una apuesta sostenida en el tiempo, no de un patrocinio puntual.
"Una apuesta decidida por preservar uno de los legados literarios más importantes de nuestra tierra y por seguir haciendo de la cultura una herramienta de conocimiento, libertad y cohesión social", añade Marta Alonso, secretaria autonómica de Cultura de la Generalitat Valenciana
Por su parte, el director general de Cultura, Ignacio Prieto, destacó que el certamen "combina el reconocimiento a la creación poética actual con la difusión de la figura de uno de los escritores fundamentales del siglo XX", y subrayó que iniciativas como esta contribuyen a que nuevos autores encuentren espacios de proyección, "situando la cultura como uno de los grandes activos de la Comunitat Valenciana".
Publicar la obra ganadora: la novedad que cambia las reglas del juego
La incorporación de la publicación de la obra premiada por Devenir no es un detalle menor. Para un poeta, ganar un certamen de esta envergadura ya supone un reconocimiento; ver su obra impresa y distribuida es, en muchos sentidos, el salto definitivo. Al ganador se le entregará también un elemento artístico acreditativo, y la obra premiada será publicada por Devenir. Una combinación que refuerza el atractivo del premio en un ecosistema literario donde la visibilidad es tan importante como la dotación económica.
El galardón ha recibido a lo largo de sus ediciones originales procedentes de numerosos países, consolidándose como una de las principales iniciativas poéticas vinculadas al legado hernandiano. La Fundación Cultural Miguel Hernández, entidad que lo impulsa, desarrolla además publicaciones, proyectos de investigación, actividades educativas, encuentros culturales y acciones divulgativas orientadas a preservar el patrimonio literario valenciano. Honrar a Miguel Hernández no es, en su caso, un ejercicio de nostalgia: es una forma de mantener encendida la llama de una poesía que, décadas después, todavía encuentra lectores —y ahora también nuevos autores— dispuestos a seguir su estela.


