Renace la casa donde Antonio Machado escribió durante la Guerra Civil: la Generalitat convierte Villa Amparo en museo

La Dirección General de Patrimonio Cultural rehabilitará la residencia del poeta en el municipio de Rocafort entre 1936 y 1938

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Residencia Villa Amparo, en el municipio de Rocafort
Residencia Villa Amparo, en el municipio de Rocafort
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Hay casas que guardan más historia entre sus paredes que muchos archivos. Villa Amparo, en el municipio valenciano de Rocafort, fue el refugio de Antonio Machado y su familia durante los años más oscuros de la Guerra Civil, y ahora, casi noventa años después, la Generalitat Valenciana ha iniciado los trámites para devolverle la vida.

La Dirección General de Patrimonio Cultural de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades ha adjudicado las obras de rehabilitación del inmueble, con una inversión de 1.769.504,52 euros y un plazo de ejecución de doce meses. Los trabajos arrancarán en el plazo de un mes, una vez se apruebe el plan de seguridad y se formalice el acta de inicio con la empresa contratada.

El poeta y la guerra: por qué Villa Amparo importa

Para entender el valor de este inmueble hay que volver al otoño de 1936. Rafael Alberti y León Felipe, en nombre de la Alianza de Intelectuales, invitaron a Machado a abandonar Madrid ante la gravedad de la situación bélica.

Tras un largo viaje, el poeta llegó a Valencia junto a quince miembros de su familia y se instaló en Rocafort, un pueblo a unos veinte minutos de la capital, en Villa Amparo, una casa de dos plantas con terraza y un huerto de jazmines, rosales y limoneros. No era un exilio cualquiera: era el último hogar español de uno de los grandes poetas de la Generación del 98.

Allí residirían desde noviembre de 1936 hasta abril de 1938, fecha en que fueron evacuados a Barcelona. Poco después marcharían al exilio y Machado fallecería al otro lado de los Pirineos, el 22 de febrero de 1939. Villa Amparo fue, por tanto, el último lugar donde el autor de Campos de Castilla escribió en suelo español. En aquella villa recibió la visita de numerosos amigos y admiradores , convirtiendo el chalet en un punto de encuentro intelectual en plena contienda.

El inmueble, que cuenta con el reconocimiento de Bien de Relevancia Local, sirvió al poeta para desarrollar su tarea literaria. Y aunque ese valor simbólico ha sido reconocido desde hace décadas —Rocafort se autoproclama «ciudad machadiana»—, la realidad material del edificio contaba otra historia.

Hace apenas unos meses trascendió que habían entrado ocupas en la villa modernista, propiedad de la Generalitat Valenciana. Un episodio que evidenció el largo abandono al que había sido sometida y que aceleró los pasos hacia su recuperación.

Una rehabilitación que recupera el tiempo perdido

El proyecto no se limita a reparar humedades o consolidar muros. La propuesta contempla una rehabilitación integral con criterios de conservación patrimonial. Entre sus objetivos figura recuperar la organización espacial que presentaba el inmueble tras las reformas realizadas entre las décadas de 1950 y 1960, con el fin de que la propia construcción refleje las distintas etapas de su historia. Un edificio que no oculta sus cicatrices, sino que las integra como parte de su relato.

La vivienda cuenta con una superficie construida de 426,85 metros cuadrados, ubicada en una parcela de 3.303 metros cuadrados. Unas dimensiones que permitirán habilitar espacios expositivos, áreas de interpretación y recorridos para visitantes sin alterar la esencia del inmueble. La futura Villa Amparo no será un museo encorsetado: se plantea como un espacio vivo donde la arquitectura y el paisaje cuenten por sí solos.

Jardines históricos, agua de acequia y accesibilidad universal

Uno de los apartados más evocadores del proyecto es la restauración de los jardines. La intervención recuperará la configuración histórica del entorno ajardinado correspondiente al periodo comprendido entre 1926 y 1946, eliminando elementos ajenos al diseño original y corrigiendo barreras arquitectónicas.

Para conectar las diferentes plantas del edificio con los espacios exteriores, se instalará un ascensor exterior en la fachada oeste, unido mediante una pasarela a la primera planta de la vivienda, garantizando así la accesibilidad universal.

El proyecto también contempla recuperar y ampliar la red de riego aprovechando el agua procedente de la Real Acequia de Moncada, una de las infraestructuras hidráulicas más antiguas de la Comunitat Valenciana, en uso desde época medieval. Se trata de un guiño a la identidad del territorio: un edificio que bebe, literalmente, de la historia del lugar que lo acoge.

Además, se realizarán trabajos de mantenimiento de la vegetación histórica, se incorporarán especies autóctonas cuando sea necesario y se restaurará el vallado original. El conjunto culminará con la creación de una cornisa verde integrada en el paisaje de la huerta valenciana.

Un nuevo espacio cultural para la Comunitat

La Conselleria de Cultura y el Ayuntamiento de Rocafort pretenden regular los futuros usos del inmueble y permitir la dinamización del espacio , lo que abre la puerta a actividades culturales, visitas guiadas y propuestas adaptadas a distintos públicos.

La apertura de Villa Amparo ampliará la oferta cultural vinculada al patrimonio histórico de la Comunitat Valenciana y reforzará la memoria de un escritor cuya figura sigue siendo referencia ineludible de la literatura en lengua castellana.

La pregunta que queda en el aire es si una inversión de este calado llegará a tiempo de rescatar no solo el edificio, sino también el relato que contiene. Porque Villa Amparo no es solo piedra y jardín: es el último testigo material de un poeta que caminó por esas estancias mientras afuera se libraba una guerra. Devolverle su función pública es, también, una forma de no dejar que esa historia se cierre definitivamente con el silencio.

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