Girbent contra el ‘scroll’: Bancaja propone detenerse ante un cuadro

El artista crea un particular juego de espejos para tomar distancia de su propia obra y repensar cómo se construye una exposición

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Exposició Girbent. Pintar en el siglo XXI - Fundación Bancaja
Exposició Girbent. Pintar en el siglo XXI - Fundación Bancaja
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Hay algo casi contracorriente en sentarse frente a un lienzo y dedicarle tiempo. Mirarlo, volver a mirarlo, construir una imagen capa a capa mientras alrededor todo sucede cada vez más deprisa. Esa tensión entre la velocidad de las imágenes contemporáneas y la pausa de la pintura está en el centro de ‘Girbent. Pintar en el siglo XXI’, la exposición que la Fundación Bancaja inaugura este viernes en València.

El artista mallorquín Girbent llega a la sede de la plaza de Tetuán con una veintena de obras, la mayoría de gran formato, entre piezas recientes creadas expresamente para el proyecto, trabajos que se muestran por primera vez y otras obras anteriores sobre las que ha vuelto a intervenir.

La propuesta parte de un género tan tradicional de la pintura occidental como el interior con figura, pero lo hace mirando hacia el presente: al cine, a la fotografía, a Internet y al archivo visual que rodea al artista. Entre sus referencias aparecen desde los mosaicos de Rávena y los interiores holandeses del siglo XVII hasta Velázquez, Hammershøi, Hopper, Barnett Newman o los fotogramas de Wong Kar Wai.

El resultado son escenas silenciosas, domésticas y arquitectónicas en las que la figura humana parece detenerse.

Pintar como forma de detener el tiempo

Para Girbent, la cuestión no está tanto en inventar una imagen completamente nueva como en qué ocurre cuando esa imagen se convierte en pintura. Su trabajo pone el proceso en el centro y desplaza la atención del qué al cómo: de la imagen que se representa al propio acto de pintar.

Durante la presentación, el artista incidió precisamente en esa idea. Sus cuadros parten muchas veces de imágenes que ya existen —una fotografía, una escena cinematográfica, una obra de la historia del arte—, pero al pasar por la pintura dejan de ser simplemente esas imágenes para convertirse en otra cosa. “Todo lo trastoca cuando interviene la pintura", explicaba.

Es también una defensa de la materialidad en un momento en el que la pantalla parece haberlo ocupado todo. Frente a una imagen que puede aparecer en un instante y desaparecer al siguiente, Girbent reivindica el lienzo, el pigmento, la huella del gesto y la construcción lenta de una superficie. La propia Fundación resume esa concepción de manera muy gráfica: para el artista, la imagen pintada es una imagen hecha “con materia”, pero sobre todo “con tiempo”.

La exposición incorpora además un juego muy particular con la figura del comisario. Arturo Castro firma oficialmente el comisariado, pero Girbent explicó que existe un comisario ficticio, un avatar que le permite tomar cierta distancia de su propia obra y mirarla como si fuera otro. Ese desdoblamiento se convierte en una especie de conversación entre el artista y ese “otro Girbent”, una manera lúdica de discutir, afinar y hacer más coherente la exposición.

El juego encaja con una muestra que no quiere tomarse la pintura como un asunto cerrado o solemne. Algunas obras hablan directamente de pintar y del lugar de la pintura hoy; otras juegan con la relación del público con aquello que está mirando.

Exposición 'Girbent. Pintar en el siglo XXI' (6)
Exposición 'Girbent. Pintar en el siglo XXI'

Cuando el espectador entra en el cuadro

Uno de los momentos más interesantes llega al final del recorrido. Allí aparece una obra de la serie ‘Museum walls’, en la que Girbent reduce el escenario a tres elementos: pintura, marco y muro. Desaparece la ilusión de profundidad y también desaparecen las figuras que poblaban sus interiores. Pero no desaparece el espectador.

Es precisamente quien contempla el cuadro el que ocupa ahora ese lugar. La persona que está delante de la obra pasa a formar parte de la escena y añade una dimensión que ninguna imagen pintada puede contener por sí sola: la realidad de quien mira.

La exposición se completa, además, con la serie ‘Ad museum’, interiores de museos en los que aparecen personas contemplando obras y en los que el artista reduce la paleta únicamente al blanco y el negro.

También habrá una producción audiovisual en la que el propio Girbent explica su proceso de trabajo y un catálogo con las obras de la exposición y un texto del comisario.

En el fondo, la propuesta plantea una pregunta sencilla, aunque nada fácil de responder: ¿cómo se pinta en un siglo en el que estamos rodeados de imágenes que aparecen a una velocidad mucho mayor que la que necesita un cuadro? Girbent responde desde el propio lienzo. No renunciando a las imágenes contemporáneas, sino obligándolas a pasar por el tiempo, la materia y la mirada de la pintura.

Cómo visitar la exposición: horarios, precios y cómo llegar

‘Girbent. Pintar en el siglo XXI’ podrá visitarse del 2 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027 en la Fundación Bancaja, en la plaza de Tetuán, 23, en València.

El horario general de la Fundación Bancaja es de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 20:30 horas, con los lunes cerrados salvo excepciones. La entrada general se sitúa actualmente en 9 euros, mientras que la reducida es de 5 euros y los menores de 12 años tienen acceso gratuito.

La sede está en pleno centro de València, a pocos minutos a pie de la zona de Colón y del centro histórico. También se puede llegar en transporte público, con varias líneas de EMT en los alrededores y las estaciones de metro de Colón y Alameda a una distancia caminable.