Hay libros que llegan con el peso de un nombre que lo sostiene todo, y otros que llegan con el peso de una historia que no puede esperar. El Evangelio según Caravaggio, la segunda novela del escritor, senador e historiador del arte Jaime de los Santos, tiene las dos cosas. Y así lo quiso subrayar el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, quien presentó personalmente la obra en un acto que convirtió la política y la cultura en cómplices, al menos por una tarde.
Un pintor que pintó como vivió: al límite
Para entender por qué este libro genera tanto interés, conviene saber quién es su protagonista. Michelangelo Merisi, conocido como Caravaggio, fue el pintor italiano que cambió para siempre el tratamiento de la luz y la emoción en la pintura barroca. Un genio que arrastra desde hace siglos una leyenda oscura: la del hombre violento e incontrolable. Jaime de los Santos huye de esa leyenda y presenta a un artista libre, innovador, profundamente humano, que se negó a abandonar la verdad de lo que veía y de lo que sentía.
Tras una profunda labor de investigación, De los Santos presenta a Caravaggio llegando a Roma en 1592, donde es protagonista de uno de los periodos más ricos de la historia del arte. Pintó vírgenes y ángeles, santos y pobres, almas atormentadas y pasiones desbordadas. Pintó como vivió: al límite. En palacios e iglesias, entre prostitutas y aristócratas; admirado por cardenales y odiado por quienes envidiaban su talento. Una vida que, bien mirada, suena más a novela que a tratado de historia del arte. Y eso es exactamente lo que De los Santos ha querido demostrar.
La publicación entrelaza la vida turbulenta y el arte revolucionario del maestro del claroscuro con la visión crítica y la obra cinematográfica del director italiano Pier Paolo Pasolini. No es un capricho literario: la novela conecta al joven Caravaggio con Pasolini, del que se cumplen 50 años de su brutal asesinato. Dos genios separados por siglos, unidos por las mismas obsesiones.
Pérez Llorca y el elogio a una figura "apasionada y con raciocinio"
El president del Consell no llegó al acto como un simple padrino de lujo. Pérez Llorca se implicó en la presentación con criterio propio, destacando la personalidad de De los Santos como una figura singular en el panorama cultural español.
"Una figura apasionada y con raciocinio en todo lo que hace" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
El elogio no es menor viniendo de quien preside el Consell. Pérez Llorca resaltó la capacidad creativa y multidisciplinar del autor, un perfil que efectivamente resulta difícil de encasillar: De los Santos es, a la vez, historiador del arte, político, escritor y colaborador habitual en medios de comunicación. Nacido en Madrid en 1978, es licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado gran parte de su carrera en el ámbito de la gestión cultural. Fue director general de Promoción Cultural y, posteriormente, consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid. Actualmente es senador y exconsejero de Cultura de la Comunidad de Madrid.
En 2022 publicó su primera novela, Si te digo que lo hice, que fue recibida con elogios por la crítica y el público. El Evangelio según Caravaggio, publicada por la Editorial Contraluz, es su segunda incursión en la ficción, y todo apunta a que tampoco pasará desapercibida.
El Consell, el arte y la educación: más que un acto protocolario
Más allá del elogio personal, Pérez Llorca aprovechó la presentación para trazar una línea de principios: el Consell reafirma su compromiso con la defensa y la promoción del arte, siempre desde la educación y el respeto. Una declaración que, en tiempos donde el debate cultural se carga de ideología con facilidad, no es en absoluto inocente.
La presentación del libro en Valencia refuerza además un patrón que ya se viene observando en otras ciudades: la obra ha recorrido distintos escenarios de presentación , desde Madrid hasta Jerez de la Frontera, acumulando el respaldo de figuras políticas y culturales de distinto signo. Que ahora sea el máximo representante de la Generalitat Valenciana quien tome la palabra dice mucho del alcance que está teniendo esta novela fuera del circuito estrictamente literario.
Al final, quizás lo más interesante de esta historia no sea el libro en sí —aunque promete mucho—, sino lo que su presentación revela: que cuando el arte y la política se dan la mano con honestidad, el resultado puede ser algo más que un acto de agenda. Caravaggio, que nunca fue hombre de protocolos, probablemente lo habría apreciado.


