El Museo de la Semana Santa Marinera de Valencia estrena proyecto para renovar su climatización con una inversión de más de 617.000 euros

La Junta de Gobierno Local aprueba sustituir el sistema de agua-aire del museo Salvador Caurín por tecnología VRV, con un presupuesto de 617.987,89 euros IVA incluido.

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Museu Setmana Santa Marinera
Museu Setmana Santa Marinera

El Museo de la Semana Santa Marinera de Valencia, uno de los espacios culturales más singulares de la ciudad, va a renovar por completo su sistema de climatización con una inversión que supera los 617.000 euros. La Junta de Gobierno Local aprobó este viernes el proyecto de redacción para acometer las obras, que pondrán fin a la vida útil del actual sistema de agua-aire e instalarán en su lugar una tecnología VRV —Volumen de Refrigerante Variable— mucho más eficiente y adaptable a las necesidades de un edificio patrimonial.

Un museo que custodia siglos de tradición marinera

Para entender la importancia de esta actuación, conviene saber dónde está. Ubicado en un antiguo molino de arroz en el barrio del Canyamelar, el museo alberga una colección de trajes, estandartes, esculturas y objetos relacionados con las cofradías y hermandades que participan en esta festividad. Desde el año 2000, las naves del Molino de Serra, donde hasta los años setenta del siglo XX almacenaron arroz en cáscara para su proceso industrial, acogen el Museo de la Semana Santa Marinera "Salvador Caurín". Un edificio con vida propia que hoy necesita que la temperatura del interior esté a la altura del patrimonio que guarda.

Las primeras noticias escritas que se tienen acerca de las procesiones que en la Valencia marinera conmemoraban la Semana Santa datan de principios del siglo XVIII, en el Grau, aunque noticias no certificadas documentalmente las remontan a los tiempos de San Vicente Ferrer, en el siglo XV. Todo ese legado —imágenes, ornamentos, indumentarias— convive hoy en un espacio que, sin una climatización adecuada, puede ver comprometida su conservación.

Destacan las obras de escultores tan importantes como Mariano Benlliure, Bernardo Morales, Carlos Román, Vicente Salvador o Inocencio Cuesta, entre otros. Además, pueden verse indumentarias tradicionales, ornamentos, estandartes, báculos, publicaciones, elementos patrimoniales de diferentes colectivos y otros efectos que se utilizan en las procesiones. La Semana Santa Marinera fue declarada de Interés Turístico Nacional en el año 2011, y en el año 2016 el Ayuntamiento de València le otorgó la Medalla de Oro, en reconocimiento a su relevancia, singularidad e interés como manifestación religiosa y festiva de carácter popular fuertemente arraigada en los barrios marítimos.

Del sistema de agua-aire al VRV: un salto tecnológico con matices

El cambio previsto no es menor. El actual sistema de agua-aire, un modelo que distribuye el frío o el calor a través de una red de tuberías de agua, será reemplazado por un sistema VRV. La tecnología VRV regula el caudal de refrigerante que circula hacia cada unidad interior, adaptando su potencia a la demanda térmica real de cada estancia. Traducido a lo cotidiano: cada sala del museo puede tener su propia temperatura de forma independiente, sin que el edificio entero consuma energía al mismo nivel en todo momento. En un inmueble con salas de distinto tamaño, uso y afluencia de público, esa capacidad de modulación marca una diferencia notable tanto en el confort como en el gasto energético.

El proyecto básico ha sido redactado por el ingeniero Francisco Mora Gimeno, y el presupuesto base de licitación, con el 21% de IVA ya incluido, asciende a 617.987,89 euros. El concejal portavoz del equipo de gobierno, Juan Carlos Caballero, fue el encargado de comunicar la aprobación de la iniciativa tras el pleno de este viernes.

Mucho más que un museo

Una de las peculiaridades de la Semana Santa Marinera es que se realizan representaciones en vivo de los tres pasajes que se conmemoran en estas fechas: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo. El museo es también un centro cultural en el que se celebran exposiciones temporales, conferencias, conciertos de música de Semana Santa y certámenes de bandas de cornetas y tambores. Única española así apellidada, la Semana Santa Marinera tiene como singularidades el homenaje con los Cristos del Cabanyal y del Canyamelar en la playa a los que perdieron sus vidas en el mar, y el Desfile de Resurrección, sin andas ni imágenes, en el que las cofradías, corporaciones y hermandades exteriorizan su alegría con reparto de rosas.

La renovación de la climatización no es, por tanto, una simple obra de mantenimiento. Es una apuesta por garantizar que ese espacio polifuncional —museo, sala de conciertos, sede de exposiciones— pueda seguir acogiéndolo todo con las condiciones adecuadas. Preservar el patrimonio que guarda el Salvador Caurín es también preservar la memoria viva de los barrios marítimos de Valencia, una identidad que se forjó frente al mar y que hoy sigue latiendo en cada procesión, en cada estandarte y en cada imagen que recorre las calles del Cabanyal, el Canyamelar y el Grau.