Cuando el asfalto de la ciudad arde y el poniente aprieta sin piedad, un museo puede ser mucho más que un lugar para contemplar arte. El Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) se incorpora a la Red de Refugios Climáticos de València, impulsada por el Ayuntamiento, y abre sus puertas a cualquier persona que necesite escapar del calor extremo, de forma completamente gratuita. Con esta adhesión, la red alcanza los 40 equipamientos, consolidando una de las iniciativas de adaptación climática más ambiciosas de una ciudad española.
No es un gesto simbólico. El museo ofrece acceso libre a sus zonas de espera y descanso, equipadas con sillones, climatización a temperatura de confort, aseos públicos accesibles y fuentes de agua potable filtrada y refrigerada. Lo que antes era el recorrido previo a una exposición se convierte ahora en un refugio donde cualquier ciudadano —mayor, familia con niños, turista o vecino del barrio— puede sentarse, hidratarse y recuperarse del calor sin necesidad de comprar una entrada ni justificar su presencia.
Una red que nació en 2024 y no para de crecer
La Red de Refugios Climáticos se consolidó en València tras una experiencia piloto realizada en 2024, impulsada conjuntamente por las concejalías de Servicios Sociales y de Mejora Climática. La buena acogida de la iniciativa, junto con la creciente incidencia de las olas de calor en el Mediterráneo, llevó al consistorio a establecer este servicio como parte permanente de su respuesta ante la emergencia climática. Dos años después, el balance es elocuente: la ciudad ha pasado de 18 refugios a 39, y ahora, con la llegada del IVAM, a 40.
Con la ampliación de 2026, la red refuerza su cobertura territorial hasta garantizar la presencia de, como mínimo, un refugio climático en cada distrito de la ciudad. Entre los equipamientos que ya forman parte de la red se encuentran el Palau de Congressos, centros municipales de actividades para personas mayores, museos municipales, el Museo de las Ciencias y centros culturales. El IVAM es, en ese contexto, una incorporación de peso: uno de los museos de arte contemporáneo de referencia en España que ahora también funciona como punto de protección ciudadana.
"La incorporación del IVAM demuestra que la Red de Refugios Climáticos de València continúa creciendo gracias a la implicación de instituciones y equipamientos públicos comprometidos con el bienestar de la ciudadanía." - Carlos Mundina, concejal de Mejora Climática y presidente del Organismo Autónomo Municipal València Sostenible
Arte, sostenibilidad y cuidado bajo el mismo techo
La apuesta del IVAM va más allá de ofrecer aire acondicionado. El museo ha diseñado una programación estival bautizada como "En el museo no se siente el poniente", un título que lo dice todo y que convierte la visita en algo más que un paréntesis fresco en medio del verano. Durante julio y agosto, el IVAM organiza visitas dirigidas para familias con recorridos comentados y adaptados, mantiene abierta la "Sala blanda" —un espacio especialmente acondicionado para familias con bebés de hasta doce meses— y activa "El rincón de luz", destinado a la primera infancia.
La programación expositiva también dialoga con la idea de refugio y naturaleza. La instalación Radix, de la artista mexicana Tania Candiani, transforma una de las salas del museo en un paisaje vivo poblado por plantas, raíces y especies vegetales. Una obra que no solo invita a detenerse y respirar, sino que reflexiona sobre la interdependencia entre los seres humanos y el mundo vegetal: una metáfora pertinente en un verano en el que la relación entre el cuerpo humano y el entorno natural se vuelve más urgente que nunca.
"Ser refugio climático significa ampliar la función social del museo: ofrecemos un espacio de cuidado, encuentro y protección frente a uno de los grandes retos de nuestro tiempo." - Blanca de la Torre, directora del IVAM
El museo como espacio público de primera necesidad
La decisión del IVAM de sumarse a esta red plantea, en el fondo, una pregunta sobre el papel de los espacios culturales en la ciudad del siglo XXI. ¿Puede un museo ser también infraestructura social? La respuesta, al menos en València, es que sí. Estos espacios ofrecen sombra, climatización, zonas de descanso y acceso a agua potable, y se convierten en puntos de apoyo fundamentales para la salud y el bienestar de la población durante los meses más cálidos del año.
La ciudadanía puede consultar el mapa actualizado con la ubicación y los horarios de todos los equipamientos que forman parte de la red en la página web de València Sostenible. El Ayuntamiento ha anunciado que la incorporación de nuevos espacios continuará de forma progresiva, con el objetivo de que ningún rincón de la ciudad quede sin un refugio climático cerca. En un contexto de emergencia climática donde las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, que un museo de arte contemporáneo pase a ser también un lugar de protección no es una anécdota: es una señal de los tiempos.

