Gandia lleva su receta contra el cambio climático hasta Chile: así exporta un municipio valenciano su modelo urbanístico al otro lado del Atlántico

Técnicos de Gandia exponen en Rancagua (Chile) sus estrategias de resiliencia urbana ante fenómenos climáticos extremos.

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El Ayuntamiento de Gandia viaja a Chile
El Ayuntamiento de Gandia viaja a Chile
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Lo que Gandia ha construido en los últimos años frente al cambio climático ya no es solo un asunto local. La ciudad valenciana ha cruzado el Atlántico para convertirse en referente urbanístico en Chile, donde sus técnicos han compartido con autoridades, especialistas y ciudadanía su modelo de adaptación ante fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes e intensos. No es poco mérito para un municipio mediterráneo de tamaño medio.

Un viaje de conocimiento a Rancagua

La coordinadora general de Urbanismo del Ayuntamiento de Gandia, Maite Alonso, y el jefe del Servicio de Infraestructuras y Planificación Urbanística, Josep Blasco, participaron recientemente en el III Ciclo de Ponencias organizado por la Universidad Internacional Municipalidad de Rancagua, un encuentro de alto nivel que reunió a expertos nacionales e internacionales para debatir sobre los grandes retos de las ciudades del futuro. La delegación gandiana acudió en el marco de la colaboración institucional que el Ayuntamiento mantiene desde hace años con la ciudad chilena.

No estuvieron solos en el escenario. El ciclo contó también con la presencia de Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona y uno de los urbanistas más influyentes del mundo, conocido internacionalmente por haber impulsado el modelo de supermanzanas que ha transformado la forma en que Barcelona —y muchas otras ciudades— conciben el espacio público. Desde que fundó la agencia en 2000, Rueda ha trabajado en proyectos estratégicos orientados a reorientar las ciudades hacia un modelo más sostenible. Su presencia en el mismo foro que los representantes de Gandia es, en sí misma, una señal del nivel al que ha llegado el reconocimiento internacional de la ciudad valenciana.

Qué ofrece el modelo de Gandia

Durante las sesiones, Alonso y Blasco expusieron las estrategias que el consistorio ha desarrollado para avanzar hacia una ciudad más resiliente: infraestructuras diseñadas para minimizar riesgos climáticos, actuaciones de planificación territorial orientadas a la sostenibilidad ambiental y medidas concretas para proteger a la población frente a episodios extremos como inundaciones o episodios de calor severo. Un conjunto de políticas que han posicionado a Gandia como ejemplo de buenas prácticas urbanísticas dentro y fuera de España.

¿Puede realmente una ciudad de tamaño medio convertirse en laboratorio urbano exportable? La respuesta, al menos en este caso, parece que sí. Las sesiones en Rancagua no se limitaron a las ponencias formales: también incluyeron reuniones de trabajo con los responsables técnicos y políticos del área de Urbanismo de la Municipalidad de Rancagua y del Gobierno Regional chileno. Un intercambio bilateral que va más allá del protocolo y que apunta a soluciones compartidas ante desafíos que, aunque a miles de kilómetros de distancia, son sorprendentemente parecidos.

El valor del intercambio entre ciudades

El encuentro congregó a autoridades locales, representantes de organizaciones sociales, miembros de la comunidad universitaria y vecinos de Rancagua, consolidándose como un espacio de reflexión colectiva sobre el tipo de ciudad que se quiere construir. En un mundo donde el cambio climático ya no es una amenaza futura sino una realidad presente —con inundaciones, olas de calor y temporales que alteran la vida cotidiana de millones de personas—, el intercambio de experiencias entre municipios de diferentes continentes cobra un valor estratégico difícil de exagerar.

La diplomacia urbana, lejos de ser un concepto abstracto, se traduce en reuniones técnicas, proyectos compartidos y, en última instancia, en ciudades más seguras para quienes las habitan. Gandia lleva años construyendo ese capital, y el viaje a Rancagua es una muestra más de que ese trabajo tiene eco más allá de las fronteras valencianas. En un momento en que las ciudades buscan desesperadamente modelos que funcionen, tener algo concreto que enseñar es, quizás, la mejor carta de presentación.