Cuatro dramaturgos valencianos se juegan el cinturón: el Torneo de Dramaturgia llega a sus semifinales y gran final en el Rialto

El IVC celebra las semifinales (9 y 11 de junio) y la final (18 de junio) de su décimo Torneo de Dramaturgia en el Teatro Rialto de València.

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Rialto
Rialto

El teatro valenciano tiene su propio ring de boxeo. No hay guantes ni cuerdas, pero sí combates, contrincantes y un cinturón de campeón en juego. El Institut Valencià de Cultura (IVC) afronta la recta final de la décima edición de su Torneo de Dramaturgia, una competición tan singular como adictiva en la que cuatro autores y autoras se disputan el título ante un público que, papeleta en mano, ejerce de árbitro supremo.

Cuatro finalistas, tres noches decisivas

Tras los cuartos de final celebrados el pasado 30 de mayo, solo cuatro de los ocho participantes iniciales han logrado avanzar: Josi Alvarado, Mage Arnal, Alberto Martín de Miguel y Marta Chust, procedentes de Castellón, Valencia y Alicante. Ahora les espera una nueva prueba de fuego: las semifinales del 9 y del 11 de junio en el Teatro Rialto de València, donde se medirán por parejas con piezas inéditas de treinta minutos interpretadas por actores y actrices profesionales distintos a los de la fase anterior. Un detalle nada casual: los autores no saben qué actores representarán su texto hasta dos horas antes de la representación , lo que convierte cada noche en un ejercicio de tensión creativa difícilmente reproducible en otro formato teatral.

Los dos ganadores de las semifinales se verán las caras en la gran final el 18 de junio, en el mismo Teatro Rialto, con la actriz Pilar Martínez como maestra de ceremonias, un rol que ya desempeñó en la presentación del certamen y que garantiza el tono entre festivo y competitivo que caracteriza al evento. Las entradas están disponibles en las taquillas de los teatros Principal y Rialto, así como en la web del IVC, con un coste de dos euros .

Una fórmula que lleva una década enganchando al público valenciano

Que un certamen literario genere el mismo tipo de expectación que un partido de fútbol o un combate de artes marciales no es algo que ocurra todos los días. Este proyecto nació dentro del prestigioso Festival Temporada Alta de Girona de la mano del dramaturgo Jordi Casanovas , y en 2016 y 2017 lo organizó en València Creador.es, antes de que le tomara el relevo el IVC . Desde entonces, la fórmula ha viajado por las tres capitales de provincia, llevando dramaturgia inédita a escenarios que no siempre programan nuevas voces del territorio.

La mecánica es tan sencilla como efectiva: ocho dramaturgas y dramaturgos de Castellón, Valencia y Alicante se enfrentan por parejas mediante dos textos de treinta minutos leídos por dos actores o actrices profesionales en un ring de boxeo . El público es el que vota la obra ganadora en cada una de las fases: cuartos de final, semifinales y final . No hay jurado académico, no hay criterios opacos: la dramaturgia se mide en votos.

"El Torneo de Dramaturgia Valenciana se ha consolidado como una iniciativa fundamental para apoyar e impulsar al sector profesional de las artes escénicas, dando visibilidad a la autoría valenciana y al trabajo de actores y actrices de la Comunitat Valenciana" - Álvaro López-Jamar, director general del Institut Valencià de Cultura

Diez campeones para una historia reciente

Quien gane el 18 de junio no solo se llevará el cinturón simbólico, sino que pasará a formar parte de una nómina de autores y autoras que ha crecido edición a edición. Los espectadores decidirán quién se une a Juli Disla, Mafalda Bellido, Adrián Novella, Borja López Collado, Sergio Serrano, Amparo Vayá, Marcos Luís Hernando, Merxe Aguilar y Tomás Verdú, ganadores de las ediciones anteriores . Juli Disla fue el primero en ganar, en 2016, con el texto Chicas cocodrilo, seguido de Mafalda Bellido en 2017 con Chucho y Adrián Novella en 2018 . Nueve nombres que conforman ya una pequeña historia de la dramaturgia valenciana contemporánea.

En un panorama cultural donde las nuevas escrituras teatrales rara vez encuentran escaparates accesibles para el gran público, el Torneo ha sabido construir algo poco frecuente: una comunidad de espectadores que regresa cada año, que vota, que discute y que, de alguna manera, siente que también escribe el resultado. La décima edición, con el Teatro Rialto como coliseo y el público como árbitro, promete estar a la altura de esa pequeña tradición que, combate a combate, lleva una década creciendo.