Más de dos mil películas visionadas, un equipo de selección exhausto y una programación que aspira a sorprender. El Festival Internacional de Cine de València Cinema Jove llega a su 41.ª edición con una selección oficial que apuesta por el cine más crítico, transgresor y genuinamente joven del panorama internacional. Del 19 al 27 de junio de 2026, la ciudad de València volverá a convertirse en el escaparate español de referencia para los cineastas que se estrenan en el largometraje, los cortometrajistas consolidados y los creadores de series de formato breve.
La organización, impulsada por el Institut Valencià de Cultura (IVC) bajo el paraguas de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades, ha presentado en rueda de prensa los títulos que competirán en sus secciones oficiales. El acto reunió al director general de Cultura, Ignacio Prieto; al director general del IVC, Álvaro López-Jamar; y al director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía, Luis Gosálbez, junto al equipo artístico del festival.
"Los comités de selección de Largometrajes, Cortometrajes, Series y el Encuentro Audiovisual de Jóvenes han visionado y valorado más de 2.000 títulos. El nivel de esta edición es excepcional, lo que ha hecho especialmente compleja la selección final" - María Albiñana, directora de Cinema Jove
Cinema Jove es hoy uno de los festivales internacionales más importantes celebrados en España , y su reputación se sustenta en un criterio claro: preservar su esencia como escaparate de nuevos talentos, exigiendo que los largometrajes sean un estreno absoluto en España, sin haber sido programados en otros festivales nacionales ni exhibidos en salas, televisión o plataformas de vídeo bajo demanda en territorio español. Ese rigor, año tras año, es lo que le ha valido la acreditación de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF) en la categoría de festivales competitivos especializados.
Nueve películas, catorce países y un mundo en ebullición
La Sección Oficial de Largometrajes es el corazón competitivo del festival. Esta edición programa nueve películas procedentes de 14 países —muchas de ellas, coproducciones que cruzan fronteras tanto geográficas como temáticas. El abanico es deliberadamente heterogéneo: hay sátira de clases, ciencia ficción rodada en celuloide, crónica política y etnografía visual.
La película inaugurará el festival con un título sueco: The Patron, de Julia Thelin, descrita como un ágil thriller satírico sobre las estructuras de clase del norte de Europa. Una apertura que marca el tono: inteligente, irónica y con algo que decir. Desde Estados Unidos llega Chronovisor, de Jack Auen y Kevin Walker, una propuesta de ciencia ficción rodada en 16 mm que funciona como una investigación bibliófila, una rareza refrescante en tiempos de sobreproducción digital.
Aclamada en el festival de Sundance, Filipiñana es una coproducción entre Singapur y Reino Unido en la que el director filipino Rafael Manuel radiografía con planos estáticos y frialdad quirúrgica las dinámicas de poder de las élites en un complejo hotelero de lujo. No muy lejos en espíritu, la taiwanesa I Heard That They Are Not Going To See Each Other Anymore, de Ka Ki Wong, recupera el ritmo frenético del cine de Hong Kong de los noventa para entremezclar ficción y realidad.
Quizás la propuesta más cargada políticamente sea No Good Men, coproducción entre Alemania, Francia, Noruega, Dinamarca y Afganistán dirigida por la cineasta iraní Shahrbanoo Sadat. Presentada como película inaugural en la Berlinale, la cinta utiliza los códigos de la comedia romántica para retratar el Afganistán de 2021, durante la retirada de las tropas estadounidenses. Una decisión formal que, lejos de trivializar el drama, lo hace más hiriente.
Completan la sección la rumana On Our Own, de Tudor Cristian Jurgiu, una mirada severa pero no moralista a la adolescencia a la deriva; la china Whispers in May, documental etnográfico galardonado en el Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague; la alemana When We Saw Each Other More Often, rodada en súper 16 mm por William Wrubel; y Zejtune, segunda película de Alex Camilleri y coproducción entre Malta, Alemania y Qatar.
Cortometrajes: viejos conocidos y nuevas voces
La Sección Oficial de Cortometrajes mantiene su condición de gran plataforma nacional para realizadores de hasta 40 años, y esta edición trae consigo algunos regresos esperados. Christian Avilés, ganador de la Luna de València con La herida luminosa, vuelve con Stallion y la bola de cristal. También regresan el francés Guil Sela con No skate!, Aleksey Evstigneev con Habibi y Rocío Quillahuamán con el documental Oralia.
La selección destaca por su amplitud temática. Junto a una fuerte presencia de la comedia y la animación —con títulos como Praying Mantis y Una vez un cuerpo—, conviven el coming of age místico de Mal de madre y Nest, el duelo familiar de A certa distància, de la valenciana Laura Pérez Gómez, y la mirada al duelo también presente en Geratzen den Hori, de Aitor Gametxo. El territorio valenciano tiene además representación propia en Esto está frío, del cineasta Iván Fernández de Córdoba, y en Deprisa, deprisa, que aborda la resistencia a las lógicas capitalistas a través del prisma de los cuidados.
Series de formato corto: once años apostando por lo diferente
La Sección Oficial de Series cumple once años en Cinema Jove, y lo hace con nueve propuestas internacionales, cinco de las cuales serán estreno en España. Entre ellas destacan la comedia de funcionarios alemana Das Manko, el thriller ruso Hirurg, las canadienses Vitrerie Royal y Les Saturnides, y la sueca Hundarna. Completan la selección la francesa Respire Fort, la colombiana Dear Killer Nannies y la española Sense Filtres, drama adolescente dirigido por Sandra Reina, Ainhoa Bolaños y Jiajie Yu Yan.
Más allá de las proyecciones, la sección potenciará el debate profesional con tres mesas redondas: una sobre coproducciones con la cadena alemana ZDF y Easy Tiger, otra dedicada a la Inteligencia Artificial en el audiovisual, y una tercera aún por concretar. Una apuesta por convertir el festival no solo en escaparate, sino en laboratorio de ideas para la industria.
En una era en que el debate sobre qué se produce, para quién y con qué medios domina la conversación cultural, Cinema Jove plantea algo más sutil pero igual de poderoso: que el cine joven, el que todavía no sabe bien las reglas y por eso las rompe, sigue siendo el más necesario. Del 19 al 27 de junio, diversas salas de la ciudad —como la Filmoteca, el CCCC o la Fábrica de Hielo— acogerán una programación que, según su directora, es "sólida, diversa y coherente, capaz de sorprender y conectar con distintos públicos sin renunciar en ningún momento a la calidad cinematográfica".

