Un puente de 4,5 metros que no deja pasar dos coches a la vez: la Diputació de València lo amplía con casi un millón de euros

La CV-560 cortará el tráfico dos meses para ampliar el puente sobre el Sellent en Càrcer y dotar de dos carriles y aceras a la estructura.

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Hay infraestructuras que funcionan, pero mal. El puente sobre el río Sellent en la carretera CV-560, a su paso por el término municipal de Càrcer, lleva años siendo uno de esos cuellos de botella que los vecinos de la zona conocen bien: una calzada de apenas 4,5 metros que no permite el cruce simultáneo de dos vehículos. Para pasar, uno tiene que esperar a que el otro lo haga primero. En pleno siglo XXI, en una vía que conecta municipios de la Ribera Alta con la autovía A-7, eso tiene los días contados.

Dos meses de corte para acabar con un problema de décadas

La Diputació de València arrancará la próxima semana la fase decisiva de la ampliación de este puente, situado en el punto kilométrico 7+850 de la CV-560. Para ejecutar los trabajos con garantías, la carretera permanecerá cerrada al tráfico desde el lunes 3 de agosto hasta el viernes 25 de septiembre, casi dos meses en los que los conductores que habitualmente circulan por ella deberán buscar un camino alternativo.

Durante ese periodo, los desplazamientos desde Cotes y Sumacàrcer hacia Càrcer y la A-7 tendrán que realizarse por las carreteras CV-555, a través de Sellent, y CV-590. No es la ruta más directa, pero sí la que permitirá que las obras avancen sin interrupciones y, sobre todo, con seguridad.

"Se trata de una actuación necesaria para mejorar la seguridad y la funcionalidad de una infraestructura que constituye la conexión más directa de Cotes y Sumacàrcer con Càrcer y con la A-7." - Reme Mazzolari, diputada provincial de Carreteras de la Diputació de València

De 4,5 metros a seis: los números de una transformación

El proyecto tiene un presupuesto global cercano al millón de euros y su alcance es considerable. La calzada actual del vano central, esos insuficientes 4,5 metros, se ampliará hasta los seis metros. Pero no solo eso: la estructura contará además con dos aceras de anchura superior a 1,5 metros en cada lateral, algo de lo que hoy carece por completo. El resultado será un puente con dos carriles —uno por sentido— y espacio real para que los peatones crucen sin compartir asfalto con los vehículos.

La intervención va más allá de un simple ensanchamiento. Los trabajos incluyen también labores de conservación y reparación de la estructura, mejora del sistema de drenaje e impermeabilización, renovación del pavimento y la instalación de nuevos sistemas de protección que separen el tráfico rodado del peatonal. Un paquete integral que busca poner al día una infraestructura que, por su ubicación sobre el río Sellent — afluente del Júcar que discurre enteramente por la provincia de Valencia y se caracteriza por sus fuertes pendientes y un caudal muy irregular —, está especialmente expuesta al desgaste y a los embates del agua.

"El proyecto eliminará un punto de circulación alterna y ofrecerá una conexión más cómoda y segura para vehículos y peatones." - Reme Mazzolari, diputada provincial de Carreteras de la Diputació de València

Un río con historia de riadas en la Ribera Alta

El contexto geográfico añade peso a la obra. El Sellent tiene su origen en la parte sur de la comarca de la Canal de Navarrés, con la conjunción de numerosos barrancos que bajan de la sierra de Enguera. Con una longitud de 13,5 kilómetros y una cuenca de 273,9 km², atraviesa localidades como Bolbaite, Chella, Anna, Estubeny, Sellent, Càrcer y Cotes antes de desembocar en el Júcar. La maleza acumulada en su cauce a su paso por Càrcer ha sido históricamente una de las zonas que preocupa a los vecinos ante el riesgo de riadas. Un entorno, en definitiva, que no perdona las infraestructuras envejecidas.

Mazzolari ha pedido comprensión y prudencia a los usuarios de la vía, y ha subrayado que el corte no es un capricho logístico sino una decisión técnica: ejecutar los trabajos con el puente en uso habría alargado los plazos y multiplicado los riesgos. Dos meses de molestias, a cambio de una infraestructura que debería durar décadas. Para los vecinos de Cotes y Sumacàrcer, municipios de la Ribera Alta que dependen de esta conexión para acceder a la autovía, la espera habrá valido la pena cuando, a finales de septiembre, puedan cruzar el Sellent por primera vez con dos carriles y una acera bajo los pies.