Senyera, un pequeño municipio de poco más de 1.100 habitantes en la Ribera Alta valenciana, está a punto de resolver uno de sus déficits históricos más visibles: la falta de un espacio cultural digno. Con una sala multiusos que apenas cabe 150 personas y sin teatro ni sala de conciertos, el pueblo lleva años gestionando sus eventos culturales con calzador. Eso está a punto de cambiar.
La Diputació de València ha destinado 733.753 euros al proyecto de reforma y adecuación de una antigua nave industrial que se convertirá en la nueva sala sociocultural del municipio. El resto del coste hasta alcanzar el millón de euros presupuestado correrá a cargo de remanentes municipales. Las obras arrancaron en agosto y se prevé que estén finalizadas a finales de febrero, lo que significa que en apenas unos meses Senyera contará con unas instalaciones que muchos pueblos de mayor tamaño ya dan por descontadas.
Una nave industrial que se convierte en el corazón cultural del pueblo
La clave del proyecto es su punto de partida: el municipio ya disponía de la nave, lo que redujo considerablemente el coste de la actuación y permitió destinar la mayor parte de los fondos del Pla Obert a este equipamiento. No es un proyecto construido desde cero, sino una reconversión inteligente de un espacio infrautilizado.
"Es una actuación muy necesaria porque tenemos una sala multiusos pequeña con capacidad para 150 personas y hemos de controlar el aforo, no tenemos teatro ni sala de conciertos, nos hacía falta y como ya teníamos la nave, decidimos destinar la mayor parte del Pla Obert a este proyecto" - Paqui Momparler, alcaldesa de Senyera
La decisión de apostar por este proyecto refleja también una demanda social acumulada. En municipios de reducido tamaño como Senyera, la falta de infraestructuras culturales no es solo un problema de oficio; es una limitación real para la vida comunitaria: los actos se celebran con aforo restringido, las asociaciones carecen de locales apropiados y la cultura queda supeditada a lo que el espacio permite, no a lo que la comunidad necesita.
Más que una sala: un segundo proyecto para el tejido asociativo
La nueva sala sociocultural no es la única obra prevista. Con el resto del Pla Obert y más remanentes municipales, el Ayuntamiento tiene también en marcha la creación de una sala social específicamente diseñada para que las asociaciones locales puedan reunirse en un espacio adaptado a sus necesidades. Dos proyectos, una misma lógica: fomentar la cultura, el asociacionismo y la socialización.
Entre ambas actuaciones, Senyera habrá invertido los 866.649 euros que tiene asignados del Pla Obert 24/27, un importe que supera en 118.582 euros lo que el municipio recibió durante los planes inversores de la legislatura anterior. Un incremento que la alcaldesa no duda en calificar de bienvenido.
"Nos viene muy bien, los pueblos siempre lo esperamos para poder hacer cosas" - Paqui Momparler, alcaldesa de Senyera
El Pla Obert, en plena velocidad de crucero
La inversión en Senyera se enmarca en el programa estrella de la Diputació de València para esta legislatura. El Pla Obert 24/27 cuenta con una dotación total de 350 millones de euros, de los cuales ya se han aprobado más de 221 millones, materializados en cerca de 1.500 actuaciones repartidas por toda la provincia.
El presidente de la Diputación, Vicent Mompó, y la vicepresidenta primera, Natàlia Enguix, coinciden en destacar la buena marcha del plan. Mompó ha subrayado que el abanico de proyectos es amplio y heterogéneo: "Se trata de casi 1.500 actuaciones repartidas por toda la provincia para mejorar nuestros pueblos en beneficio de la ciudadanía; los proyectos van desde esta sala sociocultural de Senyera hasta la actualización de instalaciones deportivas, parques y jardines u obras del ciclo integral del agua en muchos otros municipios" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
La sala de Senyera es, en ese sentido, mucho más que una obra local. Es la expresión concreta de lo que significa para un municipio pequeño acceder a fondos supramunicipales: la diferencia entre tener o no tener. Entre organizar un concierto con aforo controlado en una sala estrecha, o contar por fin con el espacio que el pueblo lleva años reclamando en silencio.

