Hay pueblos que se reconocen en sus plazas de toros igual que otros lo hacen en su iglesia o en su mercado. Utiel es uno de ellos. Y ahora, gracias al objetivo de un fotógrafo ruso afincado en Londres, esa identidad queda fijada para siempre en papel. La Diputació de València presentó en el Centre Cultural La Beneficència el libro Utiel Taurino, una obra fotográfica del reconocido autor Sasha Gusov que reúne imágenes en blanco y negro captadas a lo largo de los últimos años en el coso conocido como 'La Utielana'.
Un testimonio visual de generaciones
El acto, organizado por la Diputació de València y su Museo Taurino, reunió a autoridades, aficionados y profesionales del mundo taurino en torno a una obra que va mucho más allá del toreo. El presidente de la institución provincial, Vicent Mompó, fue el encargado de subrayar el significado de este proyecto para el municipio valenciano.
"La plaza de toros de Utiel forma parte de la memoria colectiva del pueblo y precisamente este libro sirve como testimonio de lo que han vivido generaciones de utielanos y utielanas entre sus muros" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
No es una afirmación retórica. Durante décadas, 'La Utielana' ha sido escenario de festejos que han marcado el calendario vital de sus vecinos. Que un fotógrafo de proyección internacional haya posado su mirada sobre ese espacio —y que una institución pública haya decidido respaldarlo— dice mucho sobre el peso cultural que aún conserva la tauromaquia en determinadas comunidades.
El fotógrafo del Bolshoi que se enamoró de los toros
Sasha Gusov es un fotógrafo de origen ruso, afincado en el Reino Unido, conocido por su mirada perspicaz y singular sobre la condición humana. Llegó a Inglaterra en 1989 y se dio a conocer internacionalmente en 1993 con un proyecto fotográfico sobre el Ballet Bolshoi durante su gira londinense, publicado por el British Journal of Photography. Su trabajo ha aparecido en publicaciones de prestigio como Vogue y le ha llevado a colaborar con la English National Ballet. Es, en definitiva, alguien acostumbrado a capturar mundos con sus propias reglas, su propia liturgia y su propia belleza oculta. Y en la tauromaquia encontró exactamente eso.
Gusov es conocido por sus retratos de estrellas de los escenarios, la gran pantalla, la música y el ballet, pero en sus visitas a Utiel descubrió un universo que también merecía ser preservado con el mismo rigor. El resultado es un libro compuesto íntegramente por fotografías en blanco y negro —su formato predilecto— que no habla solo de toreros, sino de personas, de emociones y de una forma de entender la vida.
Más que toros: personas, ritos y tiempo
Las páginas de Utiel Taurino muestran a toreros vestidos de luces y de corto en muy variados lances, pero también recogen imágenes de costumbrismo, detalles de liturgia y momentos cotidianos que suelen pasar desapercibidos ante el ojo menos entrenado. Es la diferencia entre fotografiar un evento y fotografiar una cultura. Gusov hace lo segundo.
En la presentación también participaron el alcalde de Utiel y diputado provincial, Ricardo Gabaldón, y el médico de la Plaza de Toros de Valencia, Fernando Carbonell, impulsor personal del proyecto. Gabaldón quiso destacar el valor transmisivo de la obra:
"Esperemos que trabajos como éste sirvan para transmitir nuestras costumbres a las nuevas generaciones" - Ricardo Gabaldón, alcalde de Utiel y diputado provincial
Mompó, por su parte, dejó claro que el respaldo institucional no es casual: "Desde la Diputació de València hemos querido estar al lado de este proyecto porque forma parte de algo que consideramos fundamental: apoyar la cultura que nace en nuestros pueblos". Una declaración que, en tiempos de debate sobre la financiación de la cultura popular frente a la cultura llamada 'oficial', tiene más carga de la que parece.
Un libro que es también un espejo
Las fotografías fueron realizadas a lo largo de numerosas visitas del autor a este singular coso taurino, la más que centenaria plaza de toros conocida como 'La Utielana'. Cada imagen es, en ese sentido, una pequeña cápsula del tiempo. Y el conjunto, una declaración de intenciones: hay formas de vida que merecen ser miradas con atención antes de que el tiempo las difumine.
Utiel Taurino no es un manifiesto ni un alegato: es simplemente un libro de fotografías. Pero hay libros que, sin pretenderlo, se convierten en documentos. Este tiene todas las papeletas para ser uno de ellos. Porque cuando una comunidad ve su propia historia reflejada en imágenes capturadas por una mirada exterior —y encima con el respaldo de una institución pública—, algo cambia. La memoria deja de ser frágil y empieza a ser patrimonio.


