¿Puede el flamenco llegar a quien nunca ha escuchado un zapateado? La respuesta es sí, y el Teatre Rialto de València será el escenario donde demostrarlo. Del 8 al 11 de octubre, el Institut Valencià de Cultura (IVC) presenta el estreno absoluto de 'Antoñita: cuerpo y memoria', un solo de danza flamenca creado e interpretado por la valenciana Irene de la Rosa que redefine los límites sensoriales del género.
Un homenaje a la bailaora que bailó sin oír la música
El título no es casual. 'Antoñita' alude directamente a Antonia Singla, conocida como La Singla, una de las figuras más fascinantes y olvidadas del flamenco del siglo XX. Nacida en 1948 en el barrio barcelonés del Somorrostro, quedó sorda a los pocos días de nacer tras padecer una severa afección de oídos. Lejos de rendirse, la llamaban Antoñita y aprendió a hablar a partir de los 8 años, al mismo tiempo que aprendía a bailar rumbas, fandangos, bulerías y flamenco. Aprendió a interpretar el compás del flamenco observando a su madre y sintiendo las vibraciones mínimas de la música.
Con apenas 17 años ya actuaba en escenarios internacionales y formaba parte del circuito artístico que llevó el flamenco a públicos de todo el mundo. A lo largo de su carrera, cosechó éxitos en escenarios tan prestigiosos como el Olympia de París y la Filarmónica de Berlín, compartiendo cartel con Paco de Lucía y Camarón de la Isla. Sin embargo, antes de cumplir los 30 años desapareció para siempre de los escenarios. Su historia, durante décadas relegada al olvido, es ahora el punto de partida de esta propuesta escénica.
Vibración, luz y silencio como lenguaje
La obra de Irene de la Rosa no se limita a rendir homenaje: investiga. En escena, una bailarina atraviesa tres universos íntimos: la vibración que recorre el cuerpo, los recuerdos que se desdibujan y el regreso a la infancia, al juego y a la ilusión. Una dramaturgia corporal que prescinde de la escucha convencional para proponer algo más profundo: sentir la danza desde adentro.
Para lograrlo, el espectáculo incorpora recursos escénicos diseñados específicamente para hacer la danza flamenca accesible a personas sordas: sonido vibracional, luz rítmica y elementos visuales que refuerzan la comprensión sensorial del movimiento y la musicalidad. No es solo una adaptación técnica; es una relectura del propio lenguaje flamenco desde la percepción, el silencio y la mirada.
Este trabajo no surgió en el vacío. La propuesta se ha desarrollado con el acompañamiento directo de la Federación de Personas Sordas de la Comunitat Valenciana (FESORD), integrando una línea de mediación e investigación con la comunidad sorda que ha dado forma tanto al contenido como a la puesta en escena. El resultado es una obra que, paradójicamente, puede resultar más reveladora para quienes sí oyen que para quienes no.
Una creadora con recorrido y Premio Focus Days 2024
Detrás del proyecto hay una trayectoria artística y académica poco habitual. Irene de la Rosa es graduada en Danza Española, en Derecho y Administración y Dirección de Empresas, y en Pedagogía de la Danza, además de contar con un Máster en Gestión Cultural. Una combinación que quizás explica por qué su obra no se queda solo en la técnica, sino que reflexiona sobre quién accede a la cultura y desde dónde.
Como intérprete, ha colaborado con el Ballet de la Generalitat y la Compañía Flamenca Óscar de Manuel, y actualmente forma parte de Mediterranean Guitar, Marea Danza, el dúo MUNAY y la compañía Taiat Dansa, además de actuar como bailaora en tablaos como La Bulería o Palosanto. Al frente de su propia compañía, ha desarrollado producciones como 'Miscelánea', 'Minimal' o 'La duda'. Su obra 'Entonces, ¿quién entiende de esto?' fue reconocida con el Premio Focus Days 2024, un aval que llega a esta nueva creación como respaldo de una voz artística en expansión.
Función gratuita por el 9 d'Octubre
El IVC ha organizado una función especial con entrada gratuita con motivo de la celebración del 9 d'Octubre, la festividad de la Comunitat Valenciana. Las invitaciones estarán disponibles en la taquilla física del Teatre Rialto y en la plataforma de venta en línea del IVC, con un máximo de dos invitaciones por persona hasta completar aforo. El resto de funciones del ciclo, del 8 al 11 de octubre, también tienen entradas a la venta por los mismos canales.
En un momento en que la conversación sobre accesibilidad cultural gana cada vez más presencia en los debates sobre políticas públicas, 'Antoñita: cuerpo y memoria' llega como algo más que un espectáculo: es una pregunta lanzada al patio de butacas sobre qué significa realmente que el arte sea para todos.

