Un bloque de piedra calcárea instalado en el cementerio de Rafelcofer será pronto el único lugar donde 17 vecinos fusilados tras la Guerra Civil tendrán, por fin, un nombre y un espacio propio. La Diputación de Valencia ha aprobado el pago de 83.540 euros al Ayuntamiento de Rafelcofer para financiar tres proyectos de recuperación de la memoria democrática en este municipio de la Safor, dentro de la convocatoria de subvenciones para los ejercicios 2025 y 2026. Tres iniciativas que, juntas, dibujan una lectura completa de lo que vivió un pueblo durante la guerra, la posguerra y la dictadura.
Un memorial para 17 nombres que el tiempo no debe borrar
El primero y más simbólico de los tres proyectos es la construcción de un memorial funerario dedicado a las 17 personas de Rafelcofer que fueron fusiladas como represalia tras el conflicto. Entre ellas, Juan Bautista Escrivá Mata, ejecutado el 9 de mayo de 1940 y enterrado en la Fosa 114 de Paterna, uno de los grandes cementerios clandestinos del franquismo en la Comunitat Valenciana. Los historiadores Abel Soler y Rafa Jordà documentaron estos hechos en la obra Rafelcofer. Geografía, historia y patrimonio (2015), que sirve de sustento documental a toda la iniciativa.
El monumento, emplazado en tierra dentro del cementerio municipal, consiste en un fuste de piedra calcárea de planta cuadrada sobre una base de dos escalones. No es un homenaje abstracto: está diseñado para acoger físicamente los restos de las víctimas a medida que avancen los trabajos de exhumación. Es decir, el memorial no mira solo al pasado, sino que espera activamente al futuro.
"Son importantes porque ayudan a conservar los espacios de la memoria en nuestros pueblos y ciudades, un paso fundamental para conocer los hechos tal y como se produjeron antes, durante y después de la guerra." - Natàlia Enguix, vicepresidenta y responsable de la delegación provincial de Memoria Democrática de la Diputación de Valencia
El refugio antiaéreo, una joya patrimonial que necesitaba atención urgente
El segundo proyecto pone el foco en uno de los elementos más singulares del municipio: el refugio antiaéreo de Rafelcofer, considerado una de las arquitecturas de guerra más relevantes de la comarca de la Safor. Una inspección reciente reveló la necesidad de actuar para garantizar su seguridad estructural sin sacrificar sus valores patrimoniales. La intervención contempla mejorar el acceso, consolidar la estructura y abrir el espacio a su estudio en profundidad.
Pero la rehabilitación no se queda en el cemento y la piedra. El presupuesto asignado a la dotación de accesos y la rehabilitación del refugio antiaéreo asciende a 51.000 euros , a los que se suman fondos para la comunicación y difusión del espacio. Ya se han instalado dos paneles temáticos en el muro lateral donde irá la escalera: uno explica el contexto histórico, la descripción del edificio y sus técnicas constructivas; el otro, los tipos de aviones y bombarderos que sobrevolaron la zona y la reglamentación que regía el uso de estos refugios durante la contienda. Una forma de convertir una infraestructura de supervivencia en un aula al aire libre.
No es un caso aislado. Los refugios antiaéreos constituyen una categoría relevante y bien definida dentro de los vestigios patrimoniales de la Guerra Civil, cuya valorización turística es aún escasa pero con un enorme potencial de crecimiento. Rafelcofer apunta precisamente en esa dirección.
Una ruta de señalética que recorre casi medio siglo de historia local
El tercer proyecto completa el triángulo de la memoria con una apuesta por la didáctica urbana: la instalación de paneles informativos junto a edificios y lugares que protagonizaron la vida del municipio desde el inicio de la Guerra Civil hasta el fin de la dictadura, en 1978. El presupuesto destinado a la señalización de infraestructuras y edificios vinculados a la memoria asciende a 24.000 euros.
En una primera fase se ejecutarán 10 paneles temáticos; en una segunda, otros cinco. Los temas abarcan desde los propios refugios antiaéreos hasta los molinos de trigo y arroz de los años veinte y treinta, pasando por el auge de la naranja y sus almacenes de exportación, las Escuelas Nacionales durante la República y la Guerra, la Calle Mayor, la casa consistorial y un panel específico titulado Rafelcofer. De 1930 a 1939. Un recorrido que convierte al pueblo en su propio museo.
Un modelo de financiación que otros municipios deberían mirar
El acuerdo de financiación responde a un esquema claro: la Diputación cubre el 80% del coste total y el Ayuntamiento aporta el 20% restante. Un reparto que hace viable para un municipio pequeño lo que de otro modo sería inasumible. No en vano, la convocatoria provincial de este año ha alcanzado a 20 municipios valencianos, financiando desde trincheras hasta monumentos a víctimas del nazismo, pasando por refugios como el de Torrebaja o el del Cabo de Cullera.
"El rico patrimonio que tenemos en el municipio y nuestra apuesta decidida por la memoria siempre encuentra la respuesta de la Diputación." - Josep Monserrat, alcalde de Rafelcofer
El regidor destaca con satisfacción que estos proyectos convierten a Rafelcofer en uno de los municipios referentes en memoria histórica de la Safor. Y quizá lo más significativo no sea el dinero ni los paneles ni el bloque de piedra calcárea: es que un pueblo de pocos cientos de habitantes haya decidido que recordar no es una carga, sino una responsabilidad. Porque los 17 fusilados de Rafelcofer no eran estadísticas: eran vecinos. Y merecen, como mínimo, que su historia no se pierda entre el silencio y el olvido.


