Hay infraestructuras que no salen en los grandes titulares, pero que lo cambian todo. Un camino rural en mal estado no es solo un inconveniente: puede significar cosechas que no llegan a tiempo, tractores atascados en el barro o, en el peor de los casos, equipos de emergencia que no pueden acceder a una zona en llamas. Por eso la decisión de la Junta de Gobierno de la Diputació de València de aprobar una subvención de 551.660,83 euros para acondicionar cuatro caminos rurales en Quatretonda tiene un impacto que va bastante más allá del asfalto y el hormigón.
Un municipio agrícola con deudas pendientes en sus carreteras
Quatretonda es un municipio de algo más de 2.200 habitantes enclavado en la comarca de la Vall d'Albaida, en la provincia de Valencia. Su economía se sustenta principalmente en la agricultura de secano y de regadío, con la ganadería como actividad complementaria. En un entorno así, los caminos rurales no son accesos secundarios: son las arterias por las que circula la vida económica del pueblo. Y llevan tiempo en un estado que sus vecinos calificaban, sin ambages, de inaceptable.
El proyecto aprobado contempla actuaciones sobre un total de 2.885 metros de vías distribuidas en cuatro tramos distintos. Los problemas detectados tienen dos causas principales: el paso continuado de maquinaria agrícola pesada y el impacto de las condiciones meteorológicas, una combinación que convierte el firme de cualquier camino rural en un campo de batalla en pocos años.
"La mejora de los caminos rurales es fundamental para garantizar unas comunicaciones adecuadas en municipios donde la actividad agrícola y ganadera tiene un peso importante." - Reme Mazzolari, diputada de Carreteras y vicepresidenta segunda de la Diputació de València
Cuatro caminos, cuatro soluciones técnicas
La intervención más costosa y extensa del paquete es la del camino de Barxeta a Pla de Corrals, que absorbe 342.733,33 euros de los fondos aprobados y abarca 1.350 metros de vía. Los trabajos incluirán la regularización de la plataforma existente, la reparación de las zonas más deterioradas y la ejecución de un nuevo pavimento de hormigón de 20 centímetros de espesor. No es un capricho constructivo: ese grosor es el estándar mínimo para soportar el peso de la maquinaria agrícola sin que el firme ceda en pocos años. Este vial es clave para conectar el núcleo de Pla de Corrals con el término de Barxeta y para dar servicio a las explotaciones agropecuarias de la zona.
El segundo bloque, dotado con 208.927,50 euros, agrupa tres caminos de menor longitud pero de impacto cotidiano igualmente significativo. El Camí Pla de l'Omet, de 715 metros, recibirá una nueva base de zahorra artificial y una capa de rodadura asfáltica, además de una mejora en las cunetas para garantizar el drenaje. Una solución clásica pero eficaz para evitar que el agua acabe haciendo el trabajo destructivo que lleva años ejecutando. El Camí Pou del Ramalero, conocido popularmente como L'Ametleral, concentrará su actuación en 482 metros: demolición del pavimento deteriorado y sustitución por una nueva superficie de hormigón. Finalmente, el Camí Carassol dels Corrals, de 338 metros, recibirá también una nueva pavimentación de hormigón sobre base acondicionada. Este tramo conecta dos caminos principales en una zona de viviendas diseminadas, lo que le otorga un valor estratégico adicional para los vecinos y para los servicios de emergencia.
La sombra de los incendios, presente en cada declaración
Hay una frase del alcalde de Quatretonda, Justo Oltra, que merece detenerse en ella un momento. Al agradecer la subvención, destacó que estas mejoras son esenciales no solo para agricultores y ganaderos, sino también "para garantizar el acceso de los servicios de emergencia, especialmente después de las situaciones que hemos vivido recientemente con los incendios".
"Estas mejoras son muy importantes para la seguridad de nuestros vecinos, para facilitar el trabajo de agricultores y ganaderos y para garantizar el acceso de los servicios de emergencia, especialmente después de las situaciones que hemos vivido recientemente con los incendios." - Justo Oltra, alcalde de Quatretonda
No es una referencia menor. La sierra de Cuatretonda ha sufrido diversos incendios producidos por las altas temperaturas de la zona en verano, y la comarca de la Vall d'Albaida acumula una larga historia de episodios de riesgo que hacen de la accesibilidad de emergencias una cuestión de vida o muerte. En ese contexto, un camino mal asfaltado puede ser la diferencia entre que un camión de bomberos llegue a tiempo o no.
Oltra también quiso dejar claro que estas actuaciones no son una concesión gratuita, sino la respuesta a "reivindicaciones vecinales de hace tiempo". Es decir: los vecinos llevaban años reclamando soluciones para unas vías que el tiempo, la lluvia y los tractores habían ido destrozando poco a poco, sin que nadie terminara de mover ficha. Medio millón de euros después, parece que la espera llega a su fin. En un pueblo donde la tierra lo es casi todo, que los caminos estén en condiciones no es un lujo: es una condición básica para que la vida rural siga siendo viable.

