Hay infraestructuras que no colapsan de golpe. Se deterioran despacio, gotean, envejecen mal y, un día, simplemente dejan de estar disponibles para los vecinos que las necesitan. Eso es exactamente lo que ha pasado en el polideportivo de Benicull de Xúquer, un municipio de poco más de mil habitantes de la comarca de la Ribera Baixa, en Valencia. Los vestuarios del recinto llevan tiempo con el uso restringido: filtraciones de agua desde la planta superior y la ausencia de adaptaciones de accesibilidad los han convertido en un problema que el consistorio no ha podido resolver por su cuenta.
Ahora, la Diputació de València ha abierto la puerta a intervenir. La vicepresidenta primera de la institución provincial y responsable del Área de Cooperación Municipal, Natàlia Enguix, se reunió con la alcaldesa del municipio, Amparo Giner, para analizar la situación y explorar las posibles vías de colaboración que permitan acometer la reforma de unas instalaciones que, hoy por hoy, no cumplen los mínimos exigibles.
Un edificio de dos plantas que se quedó atrás en cada reforma
Los vestuarios del polideportivo de Benicull no son nuevos, y eso se nota. Se distribuyen en dos plantas y no están adaptados en materia de accesibilidad, lo que ya de por sí limita su uso. A ese problema estructural se suman las filtraciones de agua procedentes de la planta superior, que han agravado el estado del inmueble con el tiempo. El Ayuntamiento se ha visto obligado a restringir su utilización, especialmente en los momentos de mayor demanda: el verano y las fiestas patronales, cuando el municipio acoge competiciones deportivas de fútbol, pádel y frontenis.
Lo paradójico es que el complejo deportivo sí ha recibido inversiones a lo largo de los años. El consistorio ha ejecutado distintas fases de mejora en las instalaciones, pero los vestuarios quedaron fuera de cada una de ellas. No por falta de voluntad, sino por una razón más prosaica: el dinero no alcanzaba para todo.
"Hemos acudido a la Diputació para explicar el problema y buscar una solución que nos permita disponer de unos vestuarios accesibles y seguros para nuestros vecinos y para las personas que utilizan las instalaciones deportivas" - Amparo Giner, alcaldesa de Benicull de Xúquer
La Diputació analiza cómo responder
Enguix no cerró compromisos concretos en la reunión, pero sí dejó claro que la institución provincial tomará el asunto en serio. Benicull de Xúquer, enclavado en la comarca de la Ribera Baixa del Júcar , es un municipio con recursos presupuestarios muy limitados, lo que hace que la colaboración de la Diputació resulte prácticamente imprescindible para abordar actuaciones de esta envergadura.
"Vamos a estudiar la situación y a ver de qué manera podemos ayudar a un municipio pequeño como Benicull de Xúquer ante una actuación que necesita abordar con urgencia" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputació de València
El siguiente paso es ahora responsabilidad del Ayuntamiento: elaborar una memoria valorada que concrete las necesidades técnicas de la intervención y su alcance económico. Ese documento será el que permita a la Diputació evaluar en qué forma puede participar en la financiación, ya sea a través de subvenciones directas, convenios u otros mecanismos de cooperación municipal.
Más inversión en marcha: un edificio multicultural y la reforma de la plaza
La reunión entre Enguix y Giner no se limitó a los vestuarios. Ambas repasaron también el estado de las actuaciones que Benicull de Xúquer tiene previstas con cargo al Pla Obert d'Inversions 2024-2027 de la Diputació, un programa de inversión provincial orientado a dar respuesta a las necesidades de los municipios de menor tamaño.
Dos proyectos centran la atención del municipio en el marco de este plan. El primero es la creación de un edificio multicultural destinado al tejido asociativo local. En la actualidad, las distintas asociaciones del pueblo operan dispersas en locales municipales sin un espacio propio; el nuevo edificio pretende poner fin a esa situación ofreciendo una sede estable y específica para su actividad. El segundo proyecto afecta al entorno de la plaza de la Constitución e incluye la adquisición y demolición de una vivienda fuera de ordenación para abrir y alinear una calle, junto a mejoras en el pavimento, el alumbrado y la zona de juegos de la propia plaza.
Son actuaciones que, en un municipio de mil habitantes, tienen un impacto directo y visible en la vida cotidiana. Que los vecinos de Benicull puedan ducharse tras un partido de fútbol, que las asociaciones locales tengan un local digno o que los niños cuenten con una zona de juegos renovada puede parecer modesto en términos absolutos. Pero para una comunidad pequeña, esas son exactamente las inversiones que marcan la diferencia entre un pueblo que funciona y uno que se queda atrás.

