Un niño de 11 años de Paterna conquista Madrid con Los Miserables y se lleva el premio al Mejor Actor Joven en los festivales de cine de Sevilla y Barcelona

Alejandro Ferrà, con 11 años, triunfa como Gavroche en Los Miserables en Madrid y gana el premio Mejor Actor Joven en el SEVIFF y el BARCIFF.

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El actor Alejandro Ferrà y el alcalde de Paterna Juan Antonio Sagredo
El actor Alejandro Ferrà y el alcalde de Paterna Juan Antonio Sagredo
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Hay carreras artísticas que tardan décadas en despegar. La de Alejandro Ferrà, con apenas 11 años, ya lleva meses levantando el vuelo. El joven actor de Paterna se ha convertido en una de las promesas más llamativas de la escena nacional, acumulando en muy poco tiempo un papel protagonista en uno de los musicales más célebres de la historia y un doblete de galardones cinematográficos que muchos actores veteranos envidiarían.

Gavroche en el Nuevo Apolo: un niño de Paterna en el corazón de Madrid

Alejandro Ferrà forma parte del elenco de Los Miserables, producción de ATG Entertainment en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, donde interpreta a Gavroche. No es un personaje menor. Gavroche representa la conexión entre el público y la obra, ya que es el único personaje que le habla directamente al espectador. Una responsabilidad enorme para cualquier actor, y casi inverosímil tratándose de un alumno de 6º de Primaria del colegio El Armelar de Paterna.

Ferrà no había cantado nunca antes de este proyecto. Fue al ver la convocatoria del casting cuando empezó clases de canto, se animó a presentarse y fue superando fases hasta llegar al Teatro Nuevo Apolo de Madrid. Una apuesta sobre seguro que resultó ser la decisión correcta. El propio actor describe la experiencia como "increíble" y confiesa que el personaje le apasiona: "es un niño que vive en la calle, que tiene mucho coraje y ayuda a los demás".

Alejandro comenzó sus primeros pasos en el arte en la Escuela Off de Valencia, desde donde se ha catapultado su carrera. A los ocho años, animado por su padre, probó una clase de interpretación que marcaría su futuro: "Cuando salí le dije: 'papá, he encontrado mi sitio'". Desde entonces, todo ha sido consecuencia natural de esa primera chispa.

Premio doble en el circuito de festivales: Sevilla y Barcelona reconocen su talento

El escenario no ha sido el único frente en el que Ferrà ha destacado este año. El actor paternero ha recibido en 2026 el premio a Mejor Actor Joven en el Festival de Cine de Sevilla (SEVIFF) y en el Festival de Cine de Barcelona (BARCIFF), por su interpretación en Balas Perdidas, dirigido por Genís Martí. Ganar en un festival de cine ya es un mérito; hacerlo en dos en el mismo año, con un papel protagonista, convierte el logro en algo difícil de ignorar.

El cortometraje Balas Perdidas se ha convertido, así, en el segundo gran eje de su explosivo 2026, demostrando que su talento no se circunscribe a las tablas sino que también encuentra su lugar delante de una cámara. Al término del encuentro con el alcalde, Ferrà le hizo entrega de un cartel dedicado del cortometraje, un gesto que simboliza bien la naturalidad con la que este joven actor ya se mueve en el mundo profesional.

El alcalde de Paterna recibe al joven con orgullo institucional

El alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, recibió a Ferrà en el Ayuntamiento para reconocer públicamente sus logros. Durante el encuentro, Sagredo elogió y felicitó al actor en nombre de todos los paterneros y paterneras, destacando el orgullo que supone para Paterna "ver cómo un talento tan joven lleva el nombre de nuestra Vila por toda España gracias a su pasión y dedicación a las artes escénicas, cosechando merecidas distinciones".

"Una carrera llena de éxitos si continúa con el mismo compromiso y entusiasmo" - Juan Antonio Sagredo, Alcalde de Paterna

Estudios y escenarios: el difícil equilibrio de una infancia poco ordinaria

Alejandro Ferrà García se ha convertido en una de las promesas emergentes de la interpretación tras encadenar proyectos en cine, televisión, publicidad y teatro musical, compaginando su formación académica con una intensa trayectoria artística que no deja de crecer. No es tarea fácil. Sin embargo, Ferrà asegura que logra compaginarlo con los estudios sin dificultad: "El musical es los fines de semana, así que no hay problema. Cuando alguna vez he hecho un corto, la profesora me envía los deberes y yo siempre me llevo el ordenador".

Su doble vida de actor y estudiante también genera curiosidad en su entorno más cercano. No todos sus compañeros de clase conocen en detalle su trabajo: "Muchos no entienden qué es un musical, incluso en clase se hizo una charla para explicarlo. Pero hay otros que sí lo saben y me apoyan mucho". Es, quizás, la imagen más humana de todo este relato: un niño que después de actuar en uno de los escenarios más importantes de España vuelve al pupitre, hace los deberes y explica a sus compañeros qué es exactamente un musical. La distancia entre la normalidad de la infancia y la excepcionalidad de su carrera no podría ser más llamativa, ni más inspiradora.