Cuando una ciudad del Mediterráneo valenciano decide mirar hacia el sur y alzar la voz por otra ciudad española al borde del colapso, algo se mueve en la política local. Eso es precisamente lo que ha ocurrido este martes en Gandia, donde el alcalde, José Manuel Prieto, ha convocado una Junta de Portavoces extraordinaria para proponer un acto institucional de solidaridad con Ceuta, la ciudad autónoma sacudida por una de las mayores crisis migratorias y humanitarias vividas en España en las últimas semanas.
Una propuesta para el Día de Ceuta
La iniciativa no es casual ni improvisada. Prieto ha planteado que el acto se celebre el próximo miércoles, 2 de septiembre, fecha en la que se conmemora el Día de Ceuta. La elección del día tiene un peso simbólico evidente: no se trata de una reacción puntual, sino de un gesto de afirmación institucional en un momento en que la ciudad norteafricana atraviesa una situación extraordinaria.
La propuesta queda ahora pendiente de la aprobación de los distintos grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Gandia. El alcalde ha dejado claro que su objetivo no es imponer una posición, sino construir una respuesta colectiva. En juego está la capacidad de la corporación municipal para hablar con una sola voz ante una emergencia que ha desbordado los límites de lo local para convertirse en un asunto de Estado.
El contexto: una crisis que ha sacudido a España
Para entender el alcance del gesto de Gandia hay que situarlo en su contexto. El 30 y 31 de julio, alrededor de 70.000 personas entraron de forma irregular en Ceuta desde Marruecos , en lo que supone el episodio migratorio más grave que ha vivido el enclave español en su historia reciente. El presidente ceutí Juan Jesús Vivas cifraba en 1.500 las personas llegadas solo en la última quincena de julio, a un ritmo de 200 diarias . La sobreocupación de los centros de acogida alcanzó el 1.600% , una cifra que habla por sí sola de la magnitud del colapso.
No es la primera vez que Ceuta se enfrenta a una situación similar. En 2021, cerca de 10.000 personas entraron en dos días después de que la policía marroquí relajara los controles , en un episodio que ya entonces evidenció la fragilidad estructural de la frontera más peculiar de la Unión Europea: Ceuta ocupa apenas 19 km² en la orilla africana del Estrecho de Gibraltar y, junto a Melilla, constituye la única frontera terrestre de la UE en África . Cada crisis que la sacude tiene, inevitablemente, una doble dimensión: humanitaria y geopolítica.
Prieto apela a la unidad por encima del partidismo
En la rueda de prensa posterior a la reunión, el alcalde de Gandia eligió las palabras con cuidado. No entró en el debate político nacional ni señaló a ningún partido. Su mensaje fue otro: que las instituciones locales tienen la responsabilidad de dar ejemplo cuando la situación lo exige.
"En situaciones difíciles, excepcionales, como las que vive Ceuta, los partidos políticos podemos estar por encima del partidismo. Los grupos municipales podemos acordar y consensuar una declaración institucional y un acto institucional en solidaridad con el pueblo de Ceuta" - José Manuel Prieto, alcalde de Gandia
Prieto no eludió tampoco su propia responsabilidad en el proceso. "Mi convicción como alcalde es buscar el acuerdo en el ámbito de Gandia, que todos seamos capaces de consensuar", afirmó, dejando claro que el impulso parte del gobierno municipal pero que la legitimidad del acto solo se completa si es compartido.
"Gandia está con ellos, está con la ciudad de Ceuta y con el sufrimiento de tantas personas a las que se les ha roto la normalidad", resumió el alcalde en una frase que concentra el espíritu de toda la propuesta.
Una declaración que va más allá del simbolismo
Desde el equipo de gobierno se subraya que la propuesta descansa sobre cuatro pilares: solidaridad, convivencia, cumplimiento de la ley y respeto al Estado de derecho. No es una declaración de intenciones genérica, sino un posicionamiento institucional en toda regla. Y el gobierno local quiere que sea exactamente eso: una respuesta conjunta, sin fisuras, que evite convertir una crisis humanitaria en un campo de batalla partidista.
Prieto también lanzó un mensaje hacia instancias superiores, aunque con prudencia. Expresó su deseo de que la voluntad de acuerdo alcanzada en Gandia pueda inspirar otros niveles institucionales, pero dejó claro que la prioridad inmediata es lo propio: el municipio, sus vecinos, su voz. "Ojalá se pueda llegar a acuerdos a otro nivel. En cualquier caso, Gandia tendrá su propia propuesta de concentración", afirmó.
El acto previsto para el 2 de septiembre puede parecer un gesto menor ante la magnitud de lo que ocurre en Ceuta. Pero en política, los gestos tienen peso. Que un municipio valenciano convoque a sus fuerzas políticas para expresar solidaridad con una ciudad en crisis —sin importar siglas ni colores— es precisamente el tipo de señal que, multiplicada, recuerda que la respuesta a las emergencias humanas no puede ser monopolio de ningún partido.

