Gandia frena la liberalización de los horarios comerciales en toda la ciudad: la Generalitat rechaza extender la ZGAT más allá de la playa

La Generalitat Valenciana deniega ampliar la Zona de Gran Afluencia Turística de Gandia a todo el municipio, protegiendo el comercio de proximidad.

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La Generalitat Valenciana ha dicho no. Y detrás de ese no hay meses de trabajo, un debate ciudadano y una pregunta de fondo que muchos municipios turísticos de la Comunitat han tenido que responder en algún momento: ¿hasta dónde llega el turismo y dónde empieza la vida de barrio? En Gandia, la respuesta acaba de quedar fijada en un límite muy concreto: la orilla del mar.

Qué es la ZGAT y por qué importa tanto

Las Zonas de Gran Afluencia Turística (ZGAT) son una figura regulada por la Generalitat Valenciana que permite a los comercios ubicados en determinadas áreas operar con plena libertad de horarios, incluyendo festivos y fines de semana, durante ciertos períodos del año. Se trata de un régimen especial de horarios comerciales en virtud del cual los establecimientos ubicados en estas zonas tienen plena libertad para determinar los días y horas en que permanecerán abiertos al público en la Comunitat Valenciana. Una ventaja competitiva enorme para el comercio orientado al turista, pero que puede resultar devastadora para la tienda de barrio que no puede permitirse abrir siete días a la semana.

Gandia ya cuenta con una ZGAT vigente, circunscrita al Grau y la playa, donde la afluencia de visitantes es masiva durante los meses estivales. El problema surgió cuando dos empresas solicitaron que ese régimen especial se extendiera a todo el término municipal. Si lo hubieran conseguido, cualquier gran superficie o cadena comercial del centro urbano habría podido competir en condiciones de horario que el pequeño comercio difícilmente puede igualar.

Un proceso participativo que funcionó

Ante esa solicitud, el Ayuntamiento de Gandia no respondió con un rechazo automático. Optó por algo menos frecuente en la gestión municipal: abrir el debate. La propuesta se sometió al análisis del Consell Local de Comerç, un órgano en el que están representadas asociaciones comerciales, empresariales, grupos políticos y otros agentes vinculados a la actividad económica de la ciudad.

El resultado fue contundente. El Consell Local de Comerç rechazó la ampliación por diez votos frente a dos, trasladando una posición clara en defensa del modelo comercial actual. Poco después, el pleno municipal respaldó ese posicionamiento por unanimidad y acordó solicitar formalmente a la Generalitat que desestimara la propuesta.

No es un detalle menor: diez contra dos y unanimidad en el pleno son cifras que hablan de consenso real, no de mayoría impuesta. En un asunto en el que los intereses económicos suelen fracturar opiniones, Gandia presentó un frente común.

La Generalitat da la razón a Gandia

La resolución de la Dirección General de Comercio, Artesanía y Consumo ha sido clara al incorporar tanto el acuerdo del Consell Local de Comerç como los argumentos técnicos del Ayuntamiento. La conclusión autonómica es doble. Por un lado, reconoce que la actividad turística que justifica la libertad horaria se concentra mayoritariamente en el Grau y la playa, mientras que el resto del término municipal responde a una realidad fundamentalmente residencial. Por otro, constata que las zonas excluidas de la ZGAT no cumplen ninguno de los requisitos legales exigidos para justificar su ampliación: no alcanzan ni la ratio mínima de plazas turísticas ni el porcentaje de viviendas no principales establecido por la normativa autonómica.

Dicho de otro modo: no es solo que no convenga ampliarla, es que legalmente tampoco procedería.

"Reconoce que la realidad turística que justifica la ZGAT sigue concentrándose en el Grau y la playa y valida los argumentos técnicos y comerciales que defendimos desde Gandia." - Elena Moncho, concejala de Comercio del Ayuntamiento de Gandia

Moncho también destacó que durante todo el proceso se promovió el debate entre todos los agentes implicados y que la posición trasladada a la Generalitat se construyó "desde el consenso y el interés general de la ciudad".

El pulso entre el turismo y el comercio de proximidad

Lo que ha ocurrido en Gandia es, en realidad, un episodio de un debate mucho más amplio que se replica en toda la geografía costera española. La liberalización de horarios comerciales en zonas turísticas es una herramienta legítima para dinamizar la economía local durante la temporada alta, pero su extensión indiscriminada puede convertirse en una amenaza para el tejido comercial de proximidad que da vida a los barrios el resto del año.

La distinción que ha prevalecido en este caso —playa sí, ciudad no— refleja una apuesta por un modelo de ciudad que no se abandona a la lógica turística cuando el verano termina. Y eso, para los vecinos de Gandia que hacen la compra a diario en la misma tienda de siempre, es exactamente lo que estaba en juego.