Cada septiembre, miles de familias retoman la misma rutina: mochilas, madrugones y esa carrera contrarreloj en la puerta del colegio donde coches, bicicletas y peatones compiten por el mismo espacio. El Ayuntamiento de Gandia ha decidido que ese caos cotidiano tiene solución, y ha puesto en marcha un dispositivo especial de seguridad vial coincidiendo con el inicio del nuevo curso escolar. El objetivo es claro: que los accesos a los centros educativos sean más seguros, accesibles y ordenados para el alumnado y sus familias.
Señalización renovada antes de que sonara el primer timbre
Las actuaciones comenzaron semanas antes del arranque del curso. Los equipos municipales han trabajado en el repintado de pasos de peatones y en la renovación de los elementos de señalización situados en los alrededores de los colegios de la ciudad. No es una novedad menor: los entornos escolares concentran algunos de los momentos de mayor exposición al tráfico para los niños, precisamente cuando más vehículos y peatones coinciden en el mismo punto y en el menor tiempo posible.
Estas labores de mantenimiento se han visto reforzadas gracias a un nuevo contrato de señalización viaria, recientemente activado, que abre la puerta a mejoras más ambiciosas. Entre las medidas previstas destaca la instalación de nueva señalización luminosa y otros elementos destinados a incrementar la seguridad de los peatones y a reducir los riesgos derivados del tráfico en los accesos a los colegios. Una apuesta que va más allá del repintado puntual y que apunta a soluciones más visibles y duraderas, también en condiciones de escasa luz.
"Llegamos al inicio del curso con los entornos escolares preparados y con todo el dispositivo en marcha para garantizar una vuelta al colegio que sea segura y ordenada", ha agregado Lydia Morant, concejala de Movilidad, Tráfico y Transporte Público del Ayuntamiento de Gandia
La Policía Local, presente donde más se necesita
Las mejoras físicas en la calle son solo una parte del plan. Paralelamente, la Policía Local desplegará un dispositivo específico en los alrededores de los colegios, con una participación destacada de los agentes de barrio, figuras que conocen el tejido urbano y a los vecinos mejor que nadie. Su presencia se reforzará especialmente durante las horas de entrada y salida del alumnado, y en aquellos puntos con mayor concentración de personas y vehículos: exactamente los momentos y lugares donde el riesgo es más alto.
No es un detalle menor. Los horarios críticos con mayor flujo vehicular alrededor de los centros educativos coinciden precisamente con las horas de entrada y salida. Tener agentes sobre el terreno en esos instantes puede marcar la diferencia entre el orden y la confusión, especialmente en calles diseñadas para otro tiempo, cuando los colegios no congregaban tantos vehículos a la vez.
Un modelo que se extiende por los municipios españoles
La iniciativa de Gandia no es un caso aislado. Otros municipios, como El Ejido, están llevando a cabo trabajos de mejora de la señalización horizontal en los entornos de sus centros educativos con el objetivo de reforzar la seguridad vial y peatonal de cara al inicio del curso escolar 2026/27. La tendencia apunta a que la seguridad en el entorno escolar ha dejado de ser un asunto puntual para convertirse en una política municipal estable. La propia Dirección General de Tráfico aprobó recientemente la actualización de su catálogo de señales, modernizando pictogramas y adaptando la señalización a una realidad mucho más compleja, con nuevos vehículos que deben compartir espacio con los peatones y los coches.
"Actuamos en todos los ámbitos: mejoramos las calles, reforzamos la señalización e incrementamos también la proximidad policial. El objetivo es que nuestros niños y niñas y sus familias dispongan de unos entornos escolares cada vez más seguros, accesibles y ordenados", ha detallado Lydia Morant, concejala de Movilidad, Tráfico y Transporte Público del Ayuntamiento de Gandia
Porque al final, la seguridad en la puerta del colegio no debería depender de la suerte ni de la habilidad de cada familia para abrirse paso entre el tráfico. El plan puesto en marcha en Gandia apuesta por que el entorno escolar sea un espacio pensado y ordenado, no un territorio improvisado que cada mañana hay que conquistar de nuevo.


