Más de 16.000 alumnos han vuelto a las aulas en Gandia este martes para iniciar el curso escolar 2026-2027. La jornada ha transcurrido sin incidencias, pero bajo esa aparente normalidad late una tensión que el propio Ayuntamiento ya no disimula: la ciudad se está quedando sin espacio para escolarizar a todos sus niños y la Generalitat Valenciana, por ahora, no ha respondido con un plan a la altura del problema.
Una primera jornada con más sombras que celebración
El alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, acompañado por la concejala de Educación, Esther Sapena, y otros miembros de la corporación municipal, ha visitado esta mañana varios centros educativos de la ciudad. La imagen institucional era de tranquilidad, pero los mensajes que lanzaron ambos responsables municipales apuntaban en otra dirección. Alrededor de 9.000 de los más de 16.000 matriculados corresponden únicamente a la etapa de Primaria, lo que da una idea de la presión que soporta la red de colegios públicos de la ciudad.
"Comenzamos un curso con dificultades de escolarización. La Conselleria ha abierto cinco aulas nuevas en cinco de los nueve centros públicos de nuestra ciudad, pero ha abierto las aulas y todavía no ha habilitado las plazas de profesores que hacen falta para atender a todos estos niños que se incorporan de golpe" - Esther Sapena, concejala de Educación del Ayuntamiento de Gandia
La denuncia es contundente. Abrir aulas sin dotarlas de personal docente es, en la práctica, casi lo mismo que no abrirlas. Y eso es exactamente lo que la concejala reprocha a la administración autonómica: una respuesta a medias que no resuelve el problema de fondo. Entre las nuevas aulas autorizadas por la Conselleria figuran una de 2.º curso en el CEIP Cervantes, una de 4.º en Les Foies, otra de 4.º en Sant Francesc de Borja y una de 6.º en el Roís de Corella. Cinco aulas para nueve colegios públicos. La ecuación no cuadra.
El Roís de Corella, símbolo de una lucha burocrática ganada a pulso
La visita institucional arrancó en el CEIP Roís de Corella, y no fue una elección casual. Este centro condensa, mejor que ningún otro, la historia reciente de la política educativa local: una obra paralizada durante años, una empresa adjudicataria que entró en concurso de acreedores, y un Ayuntamiento que tuvo que pelear ante la Generalitat para recuperar el control de las obras y poder terminarlas.
"Hemos tenido que pelear ante la Generalitat, junto con la comunidad educativa, para que se nos devolviera la delegación de competencia para la ejecución de las obras y el Ajuntament volviera a asumir las obras del Pla Edificant de este centro" - José Manuel Prieto, alcalde de Gandia
La nueva actuación en el Roís de Corella cuenta con una inversión de 1,7 millones de euros e incluye la rehabilitación del patio, la mejora de los accesos, la construcción de un muro perimetral y la finalización de los elementos que habían quedado pendientes de la fase anterior. Una parte significativa de los trabajos se ejecutó durante el verano para no interferir con la actividad lectiva, y si los plazos se cumplen, las obras estarán prácticamente terminadas a finales de noviembre. La plantación del arbolado será una de las últimas actuaciones previstas.
La concejala Sapena quiso destacar que el nuevo patio no será solo del colegio. "En el momento en que esté finalizado este patio, que será un parque, será también del barrio y será también de la ciudad", señaló, apuntando a una concepción del espacio educativo que trasciende las verjas del centro y se abre al tejido urbano.
Gandia, líder en el Pla Edificant pero con deudas pendientes
El alcalde Prieto no desaprovechó la ocasión para poner en valor el esfuerzo inversor realizado por Gandia en los últimos años. En total, el Pla Edificant nació en 2018 con el objetivo de acelerar la construcción y reforma de centros educativos mediante la delegación de competencias de la Generalitat Valenciana a los ayuntamientos , y Gandia ha sido, según Prieto, la ciudad de la Comunitat Valenciana que más proyectos de este programa ha ejecutado. El municipio ha completado 13 actuaciones con una inversión global de 24,5 millones de euros, de los cuales 10 proyectos ya están finalizados.
Las cifras más destacadas de ese recorrido inversor incluyen la reforma integral del IES Ausiàs March, con 13 millones de euros, y la construcción del CEIP Les Foies, con 4,2 millones. A esas grandes actuaciones se suman intervenciones de climatización y eficiencia energética en centros como Sant Francesc de Borja o Joan XXIII, que mejoran el día a día de miles de alumnos. Aulas que en verano superan los 30 grados dificultan la concentración de los alumnos , algo que la inversión en climatización pretende corregir de raíz.
No obstante, aún quedan frentes abiertos. El Ayuntamiento continúa trabajando en las actuaciones del IES Veles e Vents, el CEIP Joan Martorell y el CEIP Mondúver. En el caso del Joan Martorell, después de que el contrato quedara desierto, se ha modificado la delegación de competencias y se ha incrementado la dotación económica para adaptarla a las necesidades reales. El Ayuntamiento espera poder adjudicar las obras próximamente. En el Mondúver, también se ha revisado la inversión al alza, con la licitación prevista para los próximos meses.
El problema que ni las aulas extra pueden resolver
Más allá de las obras en marcha, el mensaje más urgente del inicio de curso en Gandia apunta al futuro: la ciudad necesita un nuevo colegio de Infantil y Primaria. No es una petición política, sino una respuesta a datos concretos. El curso escolar 2026-2027 arranca en la Comunitat Valenciana con 808.688 alumnos en las aulas , y aunque la caída de la natalidad ha provocado un ligero descenso en la matriculación general a nivel autonómico , Gandia parece moverse en sentido contrario, con una demanda de plazas en crecimiento que ninguna habilitación puntual de aulas puede solucionar de forma estructural.
La concejala Sapena ha advertido que una parte del alumnado que se incorpora lo hace en niveles superiores, lo que agrava todavía más la situación: no se trata solo de atender a los más pequeños que entran por primera vez al sistema, sino de absorber nuevas familias que llegan a la ciudad con hijos ya escolarizados en cursos intermedios. Eso no se resuelve con cinco aulas nuevas repartidas entre nueve colegios. Se resuelve con planificación, y esa planificación, de momento, brilla por su ausencia en la agenda de la Generalitat.
Gandia puede presumir, con razón, de haber transformado su red educativa pública con una inversión que supera la de ciudades más grandes. Pero los números del presente curso revelan que las infraestructuras, por modernas que sean, no bastan cuando la demanda crece más deprisa que la oferta de plazas. El Ayuntamiento ha lanzado la señal de alarma en el primer día de clase. Ahora la pelota está en el tejado de la Conselleria de Educación.

