Hay barrios que celebran fiestas. Y hay barrios que son sus fiestas. El de Venecia, adosado al puerto pesquero de Gandía y construido sin planificación urbanística en los años 60 sobre un terreno por debajo del nivel del mar, es de los segundos. Cada agosto, esta singular colonia marinera —situada entre la desembocadura del río Serpis y el canal portuario— se engalana con banderolas, huele a bonito guisado y llena sus calles de vecinos que llevan décadas manteniendo viva una celebración tan arraigada como el salitre en sus fachadas. En 2026, las Fiestas de Venecia se celebran del 7 al 16 de agosto, con los días grandes concentrados el 14, 15 y 16.
Una semana de calentamiento antes del gran fin de semana
Las fiestas arrancaron el pasado 7 de agosto con el reparto del programa por toda la colonia y continuaron el día 8 con el engalanamiento de las calles. Pero la programación no esperó al fin de semana para ponerse en marcha: el jueves 13 de agosto, de 18 a 20 horas, el Centre Social acoge una actividad de slime y pulseras para los más pequeños, una señal inequívoca de que estas fiestas tienen muy claro quiénes son su público más importante.
El viernes 14 arranca la parte más festiva con talleres de papiroflexia y juegos populares por la tarde en el mismo espacio. Por la noche, la plaza del Pou se convierte en el epicentro de la velada: a las 22 horas, cena de bocadillo amenizada por el Grupo Musical Luis el Belga y Àlex, seguida del tradicional Truc i Bac de l'alba en el Centre Social. Una noche larga, como corresponde a vísperas de día grande.
El 15 de agosto: despertada, misa de campaña y la cassola de bonítol
La jornada del 15 de agosto —día central de las fiestas— comienza como mandan las tradiciones: a las 8 de la mañana, una despertada con dolçainers y tabaleters recorre toda la Colonia para que nadie se pierda lo que viene. Una hora después, a las 9, tiene lugar uno de los actos más singulares del calendario festivo valenciano: la misa de campaña en la Caseta de la Família Giménez Moncho, un espacio privado que se abre a la comunidad en este día señalado, dotando al acto de una intimidad y una emoción difíciles de encontrar en celebraciones más masivas.
A las 10, el Centre Social acoge el desayuno popular con el llamado Plat Estrela, una cassola de bonítol elaborada por los propios vecinos de Venecia. El precio: 8 euros, fiel al espíritu de fiesta de barrio accesible para todos.
La jornada continúa con actividades a lo largo del día hasta que, a las 21 horas, llega uno de los momentos más esperados: la XVII edición de la Fideuà de Gandia, un concurso gastronómico que en casi dos décadas de historia se ha convertido en uno de los pilares identitarios de la celebración. Y si la fideuà es el alma culinaria, el Gran Discómobil Prosonik —a las 23 horas, con disfraces de temática ibicenca en blanco— es la fiesta que cierra la noche con la energía del verano levantino en su máxima expresión.
El domingo es para los niños
El domingo 16 de agosto replica la estructura del día anterior: nueva despertada a las 8, nuevo desayuno popular a las 10 —esta vez con plat estrela, sardina con huevos y pimiento, también a 8 euros— y una tarde que culmina con la cavalcada infantil a las 19 horas, acompañada de música. Al finalizar, se reparten fartons, horchata y un detalle infantil para los asistentes. Antes, a las 14 horas, la tradicional traca-vermut marca el ecuador de la tarde.
"Es una fiesta hecha para todos los públicos, para los mayores, para los niños y también para la gente de mediana edad." - Liduvina Gil, concejala de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Gandía
La presentación de la programación corrió a cargo de Elena Moncho, presidenta de la Junta de Districte del Grau, Venècia i Rafalcaid, y de la concejala de Participación Ciudadana, Liduvina Gil, quienes coincidieron en destacar el carácter «muy consolidado, familiar y marinero» de una celebración que crece sobre sí misma año tras año. Ambas agradecieron especialmente la implicación de la Asociació de Veïns de la Colònia Plaça de Venècia, el verdadero motor humano detrás de una fiesta que el Ayuntamiento acompaña pero que los vecinos, en el fondo, sienten como propia.
En un verano en que el turismo de masas copa playas y titulares, el barrio de Venecia ofrece algo cada vez más escaso: una fiesta de barrio de verdad, con cassola de bonítol hecha en casa, despertadas al amanecer y una fideuà que ya va por su decimoséptima edición. Una invitación abierta a cualquiera que quiera escapar del ruido y acercarse a la Gandía más auténtica.

