La Diputació de València lleva a la Junta de Gobierno nuevas ayudas para mejorar caminos y travesías en Bétera, Sollana, Quartell, Manises y Castielfabib

La Diputació aprueba subvenciones para infraestructuras viarias en cinco municipios valencianos con un modelo de colaboración directa con los ayuntamientos.

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Imagen de un camino
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Cinco municipios de la provincia de Valencia están a punto de ver mejoradas sus infraestructuras viarias gracias a una nueva batería de subvenciones que la Diputació de València llevará este martes a la Junta de Gobierno. Bétera, Sollana, Quartell, Manises y Castielfabib son los beneficiarios de un paquete de ayudas que responde a una lógica tan sencilla como necesaria: los problemas de movilidad no entienden de fronteras competenciales, y los ayuntamientos pequeños rara vez tienen músculo económico o técnico para resolverlos solos.

Cinco municipios, cinco necesidades distintas

Las actuaciones previstas son tan variadas como los propios municipios. En Sollana, se continuará con la mejora de la antigua N-332, una vía que arrastra el peso de décadas de uso y que requiere una intervención que va más allá de lo que el consistorio puede asumir por sí mismo. En Manises, la intervención abarcará la travesía de la CV-370 y el alumbrado de la CV-371, dos puntos críticos para la movilidad en uno de los municipios más industrializados del área metropolitana de Valencia. Quartell, por su parte, verá adecuadas varias de sus vías, mientras que Bétera recibirá ayuda para mejorar las conexiones con las nuevas vías de servicio de la A-7, una obra que impacta directamente en la accesibilidad diaria de sus vecinos.

El caso de Castielfabib es diferente en su forma, aunque no en su fondo. Para este municipio del Rincón de Ademuz, uno de los territorios con mayor riesgo de despoblación de toda la Comunitat Valenciana, la Diputació aprobará una subvención en especie para la mejora de dos caminos de interés territorial. Esta modalidad no implica transferencia de dinero al ayuntamiento, sino que habilita al área de Carreteras de la Diputació para encargarse directamente de la licitación y ejecución de las obras.

Un modelo de dos velocidades para realidades distintas

Detrás de estas actuaciones concretas hay una arquitectura de colaboración que el área de Carreteras ha ido construyendo de forma sistemática. El modelo se articula en torno a dos mecanismos complementarios. El primero identifica los llamados Caminos de Interés Territorial: aquellas vías municipales que, por su función vertebradora o su papel en la conexión entre poblaciones, tienen una relevancia que va más allá del término municipal. Para estos caminos, la Diputació concede subvenciones en especie y asume la redacción de proyectos y la gestión de las obras.

El segundo mecanismo atiende a los caminos de interés local, aquellos que no alcanzan ese rango supramunicipal pero que son igualmente esenciales para la vida cotidiana de los vecinos. En estos casos, y siempre en función de las disponibilidades presupuestarias, se conceden subvenciones monetarias directas a los ayuntamientos para que sean ellos quienes ejecuten las actuaciones. Mazzolari ha subrayado que la intención del equipo de gobierno es que la propia institución asuma con sus presupuestos ordinarios las intervenciones en Caminos de Interés Territorial, siempre que cumplan los requisitos establecidos por el programa.

"Cada municipio tiene una realidad diferente y nuestra obligación es conocerla y buscar, siempre con criterios técnicos, la fórmula más adecuada para darle respuesta. Hay ayuntamientos que disponen de un proyecto pero necesitan apoyo económico para ejecutarlo y otros casos en los que es necesaria una mayor implicación técnica de la Diputación" - Reme Mazzolari, diputada de Carreteras de la Diputació de València

El contacto directo como punto de partida

¿Cómo llegan estos problemas a la mesa de la Diputació? La respuesta, según la diputada de Carreteras, Reme Mazzolari, es el trato directo con los alcaldes y alcaldesas de la provincia. La vicepresidenta segunda y diputada de Carreteras se desplaza sobre el terreno a los municipios junto a técnicos del área provincial para analizar las necesidades de movilidad de cada localidad, y ha destacado que los Caminos de Interés Territorial son vías municipales que desempeñan una función complementaria a la red provincial de carreteras al conectar municipios, reducir tiempos de desplazamiento y facilitar el acceso a puntos de interés.

No es un modelo nuevo, pero sí uno que se va consolidando. La diputada de Carreteras ha destacado que estas ayudas permiten a los ayuntamientos actuar con agilidad sobre caminos y accesos que tienen una gran importancia para la vida cotidiana de sus vecinos, ya sea porque conectan con zonas industriales, espacios patrimoniales, centros deportivos o vías de comunicación clave.

"Estas propuestas parten del contacto habitual con los municipios, a través del cual alcaldes y alcaldesas nos trasladan problemas de movilidad, seguridad vial o conectividad que requieren actuaciones cuya dimensión económica o complejidad técnica impide que sean asumidas únicamente con recursos municipales" - Reme Mazzolari, diputada de Carreteras de la Diputació de València

Más allá del asfalto: conectar para no despoblar

Hay un trasfondo que la propia Mazzolari no oculta: para muchos municipios rurales de la provincia, una carretera o un camino en condiciones no es solo una cuestión de comodidad, sino de supervivencia. La diputada ha destacado el "importante esfuerzo inversor en una comarca donde unas buenas comunicaciones son aún más importantes para facilitar la movilidad y de esa manera contribuir a fijar población en una zona que tiene que hacer frente al peligro de despoblación".

En ese contexto, los criterios que la Diputació aplica para priorizar las actuaciones no son arbitrarios: la mejora de la seguridad vial, la conectividad entre poblaciones y la vertebración del territorio marcan la jerarquía de intervenciones. Y en lo más alto de esa jerarquía figuran, precisamente, aquellos municipios donde el aislamiento no es una metáfora, sino una realidad geográfica que el asfalto puede —y debe— ayudar a corregir.