La Diputació de València ha dado un paso decisivo hacia la modernización de su estructura interna: construirá un nuevo Complejo Administrativo en el barrio de Jesús de la capital, con una inversión de 22,75 millones de euros y capacidad para reunir en un único espacio buena parte de los servicios provinciales actualmente repartidos entre distintas sedes de la ciudad. El proyecto fue presentado este martes por el presidente de la institución, Vicent Mompó, y la vicepresidenta segunda y diputada de Proyectos Técnicos, Reme Mazzolari.
El futuro complejo se levantará en la parcela de la avenida Gaspar Aguilar, donde ya existen dos inmuebles de titularidad provincial: el antiguo Convento de Santa María de Jesús y el Archivo Histórico y Fotográfico. La administración dispone ya de la sentencia que le permite reactivar la fase final de la rehabilitación del convento , lo que convierte esta intervención en una renovación integral de toda la parcela. A los cerca de 5.000 metros cuadrados ya existentes se sumarán otros 5.000 de nueva construcción, alcanzando en total una superficie de aproximadamente 10.000 metros cuadrados.
Tres edificios, un solo objetivo
El proyecto contempla tres nuevos bloques que se integrarán con el patrimonio histórico preexistente. El edificio principal, el más icónico del conjunto, tendrá capacidad para entre 210 y 220 puestos de trabajo distribuidos mayoritariamente en oficinas abiertas y flexibles, además de despachos, salas de reuniones y dos aulas de formación. La previsión de la Diputació es que la agrupación laboral lleve a casi 250 funcionarios a prestar sus servicios en el nuevo complejo de Jesús.
Los otros dos bloques tendrán usos más especializados: uno acogerá los servicios de Salud Laboral, y el otro estará destinado a Informática y atención ciudadana. Este último incluirá Batlia Respon —el servicio de atención a los municipios—, puestos de atención presencial y telefónica, y un Centro de Procesamiento de Datos. Los tres edificios previstos servirán para centralizar los servicios y mejorar la atención, así como optimizar los recursos de la institución.
"Este proyecto no nace simplemente para construir un nuevo edificio: nace para transformar la manera en que trabaja la Diputació de València" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
Eficiencia sin sacrificar el patrimonio
El argumento central que sostiene la inversión no es arquitectónico, sino funcional. La Diputació gestiona actualmente sus servicios desde múltiples sedes dispersas por Valencia, lo que genera duplicidades, desplazamientos innecesarios y sobrecostes de mantenimiento. La Diputació de Valencia cuenta actualmente con varias sedes distribuidas por la ciudad de Valencia, una fragmentación que el nuevo complejo pretende corregir de raíz.
Mompó lo explicó con una lógica sencilla pero contundente: cada euro ahorrado en logística interna o consumo energético es un euro disponible para ayudar a los municipios. No es un argumento menor en una institución cuya razón de ser es precisamente dar apoyo a los ayuntamientos de la provincia.
En materia de sostenibilidad, el complejo incorporará instalaciones fotovoltaicas en las cubiertas y contará con dos sótanos de parking con una capacidad de 160 plazas de aparcamiento y 60 para bicicletas. También se proyectan zonas comunes y una terraza cubierta concebida como espacio de encuentro.
El diseño busca, además, una convivencia respetuosa entre lo nuevo y lo histórico. El claustro de Santa María de Jesús, datado en 1428, forma parte del patrimonio que se pondrá en valor con esta intervención. Mompó lo resumió con una frase que mezcla política y filosofía: "Cuidar el patrimonio también es gobernar".
"El complejo se ha diseñado para responder a las necesidades actuales de la Diputació, pero también para adaptarse con facilidad a los futuros cambios organizativos" - Reme Mazzolari, vicepresidenta segunda y diputada de Proyectos Técnicos de la Diputació de València
Un calendario con la vista puesta en 2029
La solicitud de licencia de obra se pedirá al Ayuntamiento de Valencia y en la recta final del año se pretende aprobar la licitación, para que las obras comiencen al principio de 2027. La previsión es completar la actuación en el último semestre de 2029, lo que convierte este proyecto en una de las apuestas institucionales más ambiciosas de la legislatura actual.
Hay algo llamativo en la escala temporal que maneja Mompó: no habla de una obra de cuatro años, sino de preparar la institución "para los próximos treinta o cuarenta años". En un panorama político en el que las administraciones tienden a pensar en ciclos electorales de cuatro años, esa perspectiva de largo plazo resulta, cuando menos, inusual. Si el complejo cumple con lo prometido, el barrio de Jesús no solo ganará tres edificios nuevos: se convertirá en el corazón administrativo de una Diputació que lleva décadas funcionando con los servicios desperdigados, y que apuesta ahora por reunirlos bajo un mismo techo —literalmente, uno con placas solares incluidas.


