Las calles del entorno del Convento de Torrent volvieron a llenarse de devoción, color y vecinos emocionados este domingo con motivo de la festividad de Ntra. Sra. de Monte-Sión, una celebración religiosa que cada año demuestra que ciertas tradiciones no solo resisten el paso del tiempo, sino que lo desafían.
Una mañana de misa solemne con la corporación municipal
La jornada arrancó con la celebración de la Eucaristía en honor a Ntra. Sra. de Monte-Sión, presidida por el párroco José Vicente Miguel. La iglesia acogió a las clavariesas de las dos advocaciones protagonistas del día —Monte-Sión y la Virgen de los Dolores— junto a los barreros, en una celebración que sumó también la presencia institucional de la alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, acompañada por los concejales del equipo de gobierno Mª Ángeles Lerma, Amparo Chust, María Fernández y Santiago Calatayud, además de otros miembros de la corporación municipal.
No es casual que el Ayuntamiento acompañe año tras año este acto. La parroquia de Monte-Sión no es solo un templo: es una institución con más de un siglo de historia en la ciudad. Los religiosos terciarios capuchinos llegaron al convento de Monte-Sión en 1889, donde fundaron una escuela que ha continuado su labor de manera ininterrumpida hasta nuestros días, siendo hoy una realidad educativa que acoge más de 1.200 alumnos de todas las etapas de enseñanza. Desde el año 1967, el templo es además parroquia bajo la advocación de Nuestra Señora de Monte-Sión, en la que se encuentran integrados numerosos grupos apostólicos y hermandades de la ciudad.
La procesión, protagonista de la tarde
Si la mañana fue recogida y solemne, la tarde lo cambió todo. Las imágenes de Ntra. Sra. de Monte-Sión y la Virgen de los Dolores salieron a recorrer las calles del entorno del Convento en la tradicional procesión, uno de esos momentos que los torrentinos marcan en el calendario con antelación. Al frente de la representación de las clavariesas desfiló la clavariesa mayor de Monte-Sión, María Estrada Veguer, en una celebración que volvió a congregar a numerosos vecinos y devotos.
En torno a la Parroquia de Nuestra Señora de Monte-Sión tienen su sede canónica varias hermandades, entre ellas la de la Virgen de los Dolores , lo que convierte este espacio en un verdadero centro neurálgico de la vida religiosa de la ciudad. Ver a las dos imágenes recorrer juntas las mismas calles es, para muchos vecinos, mucho más que un acto de fe: es también un reencuentro anual con la propia memoria colectiva del barrio.
Los fuegos artificiales, broche de oro de una tradición viva
Como no podía ser de otra manera en la Comunitat Valenciana, la jornada cerró con un espectáculo de fuegos artificiales que puso el punto final a una celebración redonda. La pólvora, inseparable de cualquier fiesta que se precie en estas tierras, subrayó con luz y estruendo el carácter festivo de una efeméride que, año tras año, reúne a vecinos, familias y representantes de la vida pública torrentina.
Hay fiestas que se mantienen por inercia y fiestas que se mantienen porque la gente las quiere. La festividad de Ntra. Sra. de Monte-Sión parece claramente del segundo tipo: con más de un siglo de historia a sus espaldas, su capacidad para llenar las calles y congregar a generaciones distintas en torno a un mismo ritual habla de una identidad local que sigue encontrando, cada septiembre, su mejor expresión en la devoción compartida.

