El 'Morenet' vuelve a tomar las calles de Paterna: una procesión, dos mascletaes y siglos de devoción en el Día Grande de las Fiestas Mayores

Paterna vivió su Día Grande con la procesión del Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer, misa solemne y dos mascletaes en el Parc Central.

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Hay días en el calendario festivo que no son simplemente una fecha: son una identidad. Para Paterna, ese día es el lunes del Día Grande de sus Fiestas Mayores, cuando centenares de vecinos y vecinas salen a la calle para acompañar a sus imágenes más veneradas en una procesión que funde devoción, tradición y el olor inconfundible a pólvora. Este año, la jornada volvió a cumplir su promesa.

Una imagen que solo sale una vez al año

La solemne procesión en honor al Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer es el único momento del año en el que la imagen original del Cristo abandona su templo. Con sus 2,2 metros de altura, la talla fue realizada en 1939 por el escultor José María Ponsoda, a petición de los clavarios, para sustituir a la original, destruida en 1936. Un objeto cargado de historia que, cada año por estas fechas, recorre las principales calles del municipio escoltado por miles de miradas.

La procesión reunió la imagen del Santísimo Cristo de la Fe, conocido popularmente como "el Morenet o Negret", junto a la imagen orante de San Vicente Ferrer. A ellos se sumó la Virgen de los Dolores, completando un cortejo que contó con fieles, vecinos, representantes del tejido asociativo y festivo, y autoridades municipales. Una comitiva que no entiende de distinciones: en el Día Grande, Paterna es uno.

La ciudad valenciana vuelve a transformarse en uno de los grandes escenarios festivos de la Comunitat durante sus Fiestas Mayores, bajo una trilogía que define su identidad: «Foc, Festa i Fe». Tres palabras que no son un eslogan vacío, sino el resumen exacto de lo que ocurre en sus calles cada agosto.

La jornada, de la misa a la pólvora nocturna

El programa del Día Grande arrancó por la mañana con la misa solemne en honor al Santísimo Cristo de la Fe, que reunió a numerosos fieles en un acto de recogimiento y homenaje. Pero si algo distingue a Paterna del resto de celebraciones festivas valencianas —y eso ya es decir mucho— es su relación visceral con la pólvora.

A las 14:30 horas, el Parc Central acogió una intensa mascletà diurna que atrajo a numerosos vecinos y visitantes. La pólvora no fue un complemento de la jornada, sino uno de sus protagonistas absolutos. Y si la mascletà diurna fue el aperitivo, el cierre llegó a las 23:30 horas con una gran mascletà nocturna con fuego aéreo en el mismo enclave, poniendo el broche definitivo a unas Fiestas Mayores que habían comenzado el 20 de agosto.

Entre una y otra, la procesión. A las 20:30 horas, el Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer iniciaron su recorrido por las calles de Paterna acompañados de autoridades y una multitud que, año tras año, demuestra que este acto no ha perdido ni un gramo de su fuerza emotiva.

El alcalde: "Forma parte de nuestra identidad como pueblo"

"El Día Grande es una de las jornadas más especiales y emotivas para todos los paterneros y paterneras, un día en el que Paterna sale a la calle para acompañar al Morenet y demostrar ese sentimiento y esa devoción que forman parte de nuestra manera de ser y de nuestra identidad como pueblo." - Juan Antonio Sagredo, alcalde de Paterna

Sagredo cerraba la procesión desde el final del cortejo, en el lugar reservado tradicionalmente a las autoridades, acompañando así una celebración que trasciende lo institucional para convertirse en algo genuinamente popular. Las Fiestas Mayores de Paterna, que duran doce días, concentran además de la parte festiva una vertiente cultural que incluye premios literarios, entrega de reconocimientos y una amplia programación de música, teatro y exposiciones.

Una tradición que se reinventa sin perder su esencia

La familia de Moros y Cristianos, compuesta por 29 comparsas y más de 3.000 festeros, despliega uno de los mayores atractivos de las fiestas con sus desfiles, que desde hace más de tres décadas representan la reconquista culminando con la entrega de las llaves de la ciudad al Rey Jaume I. La propia fiesta de Moros y Cristianos nació en 1965, cuando los clavarios del Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer organizaron una representación histórica para conmemorar la entrada de Jaume I en Paterna en 1237. Historia dentro de la historia.

Lo que ocurrió este lunes en Paterna no fue solo una procesión ni una mascletà. Fue la reafirmación de que hay ciudades que han construido su alma colectiva alrededor de sus fiestas, y que cada año, cuando el Morenet sale a la calle, esa alma vuelve a latir con fuerza renovada.