¿Qué guardan los objetos que nos rodean? ¿Qué dice de nosotros la ropa que ya no usamos, los nudos que hacemos sin pensar, los tejidos que alguien cosió antes que nosotros? El artista valenciano JARR lleva décadas haciéndose estas preguntas, y ahora las despliega en su propuesta más ambiciosa hasta la fecha. La Sala Parpalló del Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) acoge 'Domestika', una exposición que estará abierta al público hasta octubre y que propone una inmersión en la memoria, el espacio doméstico y la dimensión emocional de los objetos cotidianos.
El proyecto supone el regreso de JARR —nombre artístico de Joan Antoni Rodríguez Roca, nacido en Algemesí en 1973— a uno de los espacios de referencia del arte contemporáneo valenciano. El artista inició su viaje creativo en la década de los noventa, explorando territorios como la danza y las artes plásticas. Desde entonces, su proyección internacional le ha llevado desde la II Bienal de las Artes en Buenos Aires hasta exhibiciones en palacios italianos de Acqui-Terme y Turín, pasando por exposiciones en Montevideo, Santiago de Chile, La Habana y una retrospectiva en el Museo de Bellas Artes de México DF. Un recorrido global que, sin embargo, siempre ha encontrado su raíz en lo más íntimo y cotidiano.
Una pintura que se disuelve en tejido y tiempo
Los tejidos, los nudos y los materiales recuperados dejan de ser elementos formales para convertirse en archivos de experiencia en 'Domestika'. Así lo explica Alejandro Villar, comisario de la muestra, quien sitúa esta exposición en torno a "la radical disolución de la pintura en tejido, objeto y memoria". Para Villar, JARR reivindica la casa como un espacio de pensamiento y el acto de coser, reparar o anudar como formas de memoria y resistencia: "El artista no construye imágenes ni relatos, construye vínculos. Sus obras contienen el tiempo y conservan las huellas de quienes habitaron los objetos, los tejidos y los espacios que reaparecen transformados en experiencia estética."
El propio JARR subraya que la propuesta nace "de la exploración y experimentación con los materiales y no tanto de ideas preconcebidas". Hilos, nudos y texturas que reivindican lo doméstico, lo femenino y la artesanía textil como herramientas plenamente contemporáneas. Tras un año y medio de trabajo, el artista ha reconvertido el concepto del arte "propiamente dicho como femenino" —que consistía en tejer y bordar— en "arte por el arte".
"Es un proyecto expositivo de gran formato que propone una profunda reflexión sobre la memoria, el objeto cotidiano y el espacio doméstico como lugar de producción cultural y emocional." - Paco Teruel, diputado de Cultura de la Diputació de València
Tres espacios, tres décadas de investigación
'Domestika' se estructura en tres grandes ámbitos que recorren las principales líneas de investigación desarrolladas por JARR durante más de tres décadas. Cada sala funciona como un umbral distinto, pero todos comparten la misma obsesión: la materia como depositaria de experiencia humana.
El primer espacio introduce al visitante en un universo dominado por el negro, donde emergen nudos, veladuras y presencias domésticas suspendidas entre la memoria y la desaparición. Allí, la costura y la repetición reivindican una genealogía del arte textil vinculada al cuidado, la reparación y el recuerdo como formas de conocimiento.
El segundo ámbito reúne ensamblajes, objetos encontrados, imágenes apropiadas y fragmentos de cultura visual que configuran los fundamentos del universo jarriano, convirtiendo la retórica del consumo en ironía y crítica. Es, en cierto modo, una arqueología del presente: el objeto banal como espejo de las contradicciones de nuestra época.
La tercera parte plantea la disolución de la pintura en un campo expandido donde abstracción, objeto e imagen apropiada dejan de funcionar como categorías autónomas para integrarse en una misma estructura relacional. El gesto pictórico migra hacia el nudo, el pigmento se adhiere a la memoria de las superficies y la imagen encontrada se convierte, según Villar, en "radiografía de una vida, vestigio y liturgia".
Del 'enfant terrible' al artista punk
JARR no es un recién llegado al MuVIM. El artista ya revolucionó el espacio con "Proyección atómica", una instalación objetual en el cubo exterior del museo que, desde una perspectiva neodadaísta y textil, unía crítica, introspección y homenaje a quienes lucharon por los derechos humanos, sociales y democráticos. Aquella intervención, construida con jirones de ropa usada, se alzó como un grito artístico que reivindicaba la diversidad y los derechos del colectivo LGTBI+.
El comisario Alejandro Villar recuerda que JARR es considerado "una especie de 'enfant terrible' del arte en Valencia", porque desde sus inicios enfocó sus obras como mecanismo de reivindicación y activismo, tomando el legado del fotomontaje de Josep Renau y del Equipo Crónica. Con el tiempo, ese impulso se fue radicalizando: el artista pasó de un neo pop agresivo y políticamente comprometido a una práctica que el propio Villar define como punk, neodadaísta, defensora de la ecología y el reciclaje.
"Cada objeto tiene una historia propia y una energía acumulada que se va generando según avanza la vida de quien lo posee o lo ha poseído." - JARR, artista plástico
Un regreso con vocación de permanencia
Para el nuevo director del MuVIM, David Gimilio, 'Domestika' no es solo una exposición: es la consolidación de una trayectoria. La muestra supone el regreso del valenciano a uno de los espacios históricos del arte contemporáneo y consolida una línea de investigación iniciada hace más de treinta años en torno al ensamblaje, la apropiación visual y la dimensión afectiva de los objetos cotidianos. En palabras de Gimilio, "el hilo conecta, el tejido conserva y el nudo recuerda que toda memoria permanece viva porque alguien dedicó el tiempo necesario para volver a coser aquello que parecía roto".
En un tiempo dominado por la velocidad y la obsolescencia programada, JARR propone lo contrario: detenerse, observar la ropa vieja, el nudo desecho, la superficie desgastada. Para el artista, "cada emoción vivida es un nudo" , y 'Domestika' es, en el fondo, un mapa emocional cosido a mano que invita a preguntarse qué huellas dejamos en las cosas y qué huellas nos dejan ellas a nosotros.

