El 'Pomell de Flors' del Corpus llega a la Diputació de València en el año en que la 'Festa Grossa' cumple 700 años

La Asociación Amics del Corpus entregó el tradicional ramillete floral a la Diputació de València en el 700 aniversario de la festividad.

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Un ramo de flores. Parece un gesto sencillo, casi cotidiano. Pero cuando ese ramo es el 'Pomell de Flors' del Corpus Christi y recorre las instituciones de Valencia de mano en mano desde hace siglos, su significado se convierte en algo mucho más profundo. Este viernes, la Diputació de València recibió el suyo.

Una visita cargada de historia

El presidente de la Asociación Amics del Corpus, Francisco Esteve, se presentó en la sede de la institución provincial acompañado por la vicepresidenta de la asociación, Ana Nebot, y por la directiva Carmen Siscar. Allí fue recibido por la diputada de Administración General, Paz Carceller, quien aceptó el tradicional adorno floral en nombre de la Diputació. El pomell luce ya en el balcón del edificio, sumándose al paisaje festivo que estos días tiñe de flores y tradición el centro de la ciudad.

Como marca la costumbre, una representación de la Asociación Amics del Corpus, encabezada por su presidente, entrega a lo largo de la jornada del viernes adornos florales a autoridades civiles, religiosas y militares de la ciudad, invitándoles a participar de la festividad y a engalanar sus edificios. La Diputació es una de las paradas ineludibles de ese recorrido institucional.

La 'Festa Grossa', siete siglos de identidad valenciana

No es un año cualquiera para el Corpus en Valencia. La celebración alcanza en 2026 su 700 aniversario, con jornadas de actos dedicadas a poner en valor siete siglos de historia, fe, tradición y patrimonio cultural. Una efeméride que convierte cada gesto de este año —incluida la entrega del pomell— en un acto con peso añadido.

El término valenciano Festa Grossa se consolidó en una época en la que las Fallas eran solo una manifestación vecinal menor. El Corpus era la fiesta oficial del Reino y del Municipio, con una magnitud institucional excepcional, una inclusión social absoluta en la que todos los estamentos y gremios tenían obligación de participar, y un despliegue patrimonial que convertía a Valencia en el epicentro cultural y espiritual de su tiempo. Siete siglos después, ese espíritu sigue latiendo.

La tesis que defiende los 700 años de historia se ampara en la primera aparición documentada de la fiesta en el año 1326, registrada en un libro del Consell de la Ciutat custodiado en el Archivo Municipal, donde los jurados de Valencia incluyeron por primera vez el Corpus en el calendario festivo oficial. Una fecha que hoy se reivindica como punto de partida de una tradición ininterrumpida.

Flores que engalanan fachadas e instituciones

El simbolismo del pomell no se agota en su belleza. En conmemoración del 700 aniversario del Corpus, se ubicarán siete monumentos florales a cargo del Gremio de Floristas de la Comunidad Valenciana en varias calles y plazas de la ciudad. La flor, en definitiva, se convierte en el lenguaje común de una festividad que une lo sagrado con lo civil, lo íntimo con lo institucional.

Y el interés por este patrimonio festivo no hace sino crecer. El Museo del Corpus – Casa de las Rocas ha alcanzado en los últimos tiempos su récord histórico de visitantes, con más de 93.000 personas procedentes de 103 países, un 8% más que el año anterior. La Delegación de Fiestas y Tradiciones ya ha iniciado la tramitación para que el Corpus Christi de València obtenga la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, y el Ayuntamiento trabaja para avanzar hacia su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Con su pomell en el balcón, la Diputació de València no solo decora su fachada: reafirma su vínculo con una festividad que lleva siete siglos tejiendo la identidad de un pueblo. Pocas flores pesan tanto.